CSI-F denuncia que la Inspección ha desoído informes médicos y ha dado el alta a una trabajadora enferma

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El sector de Sanidad del sindicato CSI-F ha hecho pública una denuncia que considera “de extrema gravedad” ya que desde la Unidad de Valoración Médica (UVMI), encargada de tramitar las bajas y altas por enfermedad de los trabajadores de la sanidad pública onubense, ha determinado -desoyendo varios informes de especialistas- que una trabajadora del ambulatorio Virgen de la Cinta es “apta” para ejercer su función a pesar de presentar un cuadro “vertiginoso por contractura lumbar y cervical” que ha derivado en crisis de ansiedad y estados de nerviosismo.

Según ha podido saber la Central Sindical Independiente y de Funcionarios, esta trabajadora se ha presentado hasta en dos ocasiones en la UVMI con informes médicos que indicaban la necesidad de darle la baja laboral ya que los síntomas que presentaba la incapacitaban para el normal desarrollo de su función en el ambulatorio. Concretamente, en la segunda ocasión la trabajadora presentó un informe de un facultativo especialista en traumatología que recomendaba “reposo absoluto”.

En ambos casos, la inspectora de la Unidad de Valoración Médica Carmen Vázquez consideró que la sanitaria podía trabajar a pesar de que los partes recogían específicamente la dolencia que ésta padecía y que le provocaba mareos, fatiga y vómitos. Por este motivo, CSI-F considera “intolerable” que esta inspectora haya enviado a la trabajadora a su centro las dos veces que ha presentado la recomendación de baja por parte de diferentes médicos.

El sindicato lamenta que la inspectora no haya visto “suficientes motivos para reconocerle esta baja sólo por interés de la Administración que ha mostrado muy poca preocupación por la salud de sus trabajadores” y, en este caso concreto, haya instado a la persona enferma a incorporarse al trabajo a pesar de su incapacidad.

CSI-F apunta, además, que la inspectora defendió “su criterio” por encima del diagnóstico del resto de médicos (facultativos de urgencias y traumatólogos) que trataron a la paciente. Así, la trabajadora se ha incorporado hasta tres veces al trabajo donde de forma inmediata la han vuelto a remitir al servicio de Urgencias.

Esta situación, además del riesgo que supone para la salud de la trabajadora, refleja “la actitud prepotente de la Inspección Médica que en vez de tener como prioridad optimizar el sistema de sustituciones se dedica a poner en duda las enfermedades de su personal a pesar de estar avaladas por informes médicos”.

Finalmente, CSI-F ha puesto el asunto en manos de su asesoría jurídica para interponer las medidas legales que se consideren oportunas ante lo que considera un “atropello sin razón, injustificado e injusto”. Con esta medida el sindicato pretende “frenar estas prácticas tendenciosas habituales de la Administración”.

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