Juan José Domínguez, decano del Colegio de Abogados: “El sistema judicial está mal; faltan medios y faltan jueces”

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Juan José Domínguez, el decano del Colegio de Abogados, hace un repaso en esta entrevista, realizada por el programa La Lupa de Canal Luz, a la situación en la que está la Justicia, tanto en Huelva como a nivel nacional. A su juicio, el problema no es de dedicación de los profesionales que se mueven en el aparato judicial, sino la falta de medios materiales y económicos. Además, se muestra partidario de la cadena perpetua revisable, ya que personalmente, asegura, no cree demasiado en la reinserción de determinados delincuentes.

-Rafael Unquiles: ¿Hay que invertir muchas horas para conseguir un currículum como el suyo, Sr. Domínguez?
-Respuesta: Pues sí, un montón de horas diarias y dándome tiempo, además, para todo: salir, divertirme, entablar relaciones sociales y trabajar.

R.U.: Hace unos días, al recibir la medalla al trabajo por el Ayuntamiento de Huelva, Vd. dijo que ya era hora de que los políticos pusieran por delante los intereses de la ciudad antes que los de los partidos. Pero, ¿cree Vd. que eso es posible?
R.: Que yo lo quiera y lo desee ni significa que sea posible. Pero igual que todos se han puesto de acuerdo para darme esta medalla a pesar de las diferencias ideológicas, religiosas, sociales…, igual se podrían poner de acuerdo para defender los intereses de Huelva. Pero la verdad es que es muy difícil, casi imposible. No sé si el poder impulsa a mantener posiciones absurdas o si realmente creen lo que dicen.

Andrés Marín: Ahora con el caso Mari Luz y recordando que el presidente del TSJA declaraba que éste se podría volver a producir por qué se ha hecho muy poco para arreglar el sistema judicial, ¿cuál es su opinión?
R.: El sistema judicial está mal y no por la dedicación de los jueces. Quienes trabajan bastante más de lo que la gente se pueda imaginar y que tienen un sentido de la justicia realmente encomiable. Lo que pasa es que faltan medios, faltan jueces y, sobre todo, faltan medios económicos. Se trabaja con muchas dificultades y lo padecemos todos y fundamentalmente los ciudadanos, que son quienes tienen derecho a una justicia rápida y eficaz.

A.M.: ¿Por qué cree Vd. que no se termina de arreglar el sistema judicial?
R.: Porque a los políticos les importa muy poco que la justicia se arregle. Miren qué bien está la Hacienda Pública, que no se les va una porque da dinero aunque n.o dé votos. La justicia no sólo no da dinero, sino que cuesta. Ni siquiera en los programas electorales viene un programa definido de qué hay que hacer con las justicia.

Javier Berrio: ¿Por qué, cuando los casos de corrupción política van llegando a los juzgados, los ciudadanos tienen la sensación de que la justicia que se ha administrado no es la adecuada?
R.: Mira, casi todos los medios alteran de alguna manera la realidad jurídica, no la realidad social, aunque tampoco la realidad social es exactamente la de los medios porque estos medios tienden a crear ciertas tendencias. Por lo tanto, lo que se ja producido es cierto prejuicio sobre la justicia. Si la sentencia no se adecua a lo que la gente ha pensado, la gente protesta. En cuanto a las denuncias políticas, de alguna manera los medios proclives a los partidos denunciantes quieren que la sentencia salga como ha sido el contenido de la denuncia, y también a la inversa. Y generalmente se olvidan de la fundamentación jurídica, que puede ser muy acertada.
Hay ejemplo, la jurisdicción del menor. La prensa habla ahora del caso del juicio de menores (se refiere al juicio por el asesinato de la joven de Sevilla). A la gente le parece –y no le falta razón-, que son muy livianas las penas para los delincuentes menores, pero los jueces tienen que cumplir con lo que los legisladores han dejado. No les echemos la culpa a los jueces. Que los partidos políticos se mojen en sus programas sobre la ley del menor y los ciudadanos sabrán a quién tienen que votar.

R.U.: Hace unos días se produjo la anulación por parte del TSJA de los presupuestos de un ayuntamiento. Primero se anuló, después se dijo que estaba bien y finalmente el Superior lo vuelve a anular en base en que el dinero que iba a llegar por la venta de cierto patrimonio no se estaba empleando en lo que correspondía. Pero ahora los recursos están gastados. ¿Qué se puede hacer?
R.: Es que no debería ser así, pero desgraciadamente lo es. El procedimiento tarda mucho. Es tal el número de ellos que llega a las salas de los juzgados, que no se puede. Imaginad cuando había que ir a Sevilla. Ahora al menos ya no hay que hacerlo, pero se producen bloqueos. En este caso parece que ni siquiera habrá posibilidades de reconducir al actual presupuesto ni de pedir responsabilidades económicas al ayuntamiento ni de exigir que los próximos presupuestos se  atengan a las necesidades reales del consistorio. Está claro que estos problemas no se presentarían si en seis meses el procedimiento estuviera solucionado.

R.U.: El tema del turno de oficio es, para resumir, que se cobra menos y además no se paga.
R.: Hace dos días se han puesto al corriente. El turno de oficio es un esfuerzo tal de la abogacía española a favor de la justicia gratuita, que es verdaderamente encomiable. Cuando se me concedió la medalla de la ciudad, pensé que se le debería haber dado a los abogados de oficio en Huelva. Es una labor encomiable. Realmente están mal pagados pero ahora, en plena crisis, no vamos a pedir que suban las retribuciones. Lo que pasa es que hay falta de abogados. En nuestra provincia necesitaríamos duplicar el número de guardia de cada día. La Junta de Andalucía no lo entiende así. Ahora porque no hay dinero y antes porque como decía, la justicia no es una cosa que preocupe a los políticos. Los abogados cumplen a pesar de los retrasos en y de la baja retribución.

A.M.: Tras 57 años de profesión, ¿qué ha aprendido de la condición humana?
R.: Bueno, casi lo sabía desde antes. Desde que hice la primera comunión me he dedicado a observar a mi prójimo. No tenemos títulos de psicólogos. Además, en el derecho penal es donde realmente se ve la naturaleza humana.

J.B.: Le hago ahora una pregunta más arriesgada desde el punto de vista personal, ¿cuál es su opinión sobre la cadena perpetua revisable? ¿Es posible, es deseable?
R.: Creo que como tal posibilidad de que se establezca, la cadena perpetua es perfectamente factible y, quizás, deseable, porque yo no creo demasiado en la reinserción. Debemos luchar por ella, pero también debemos tener en cuenta que determinados delitos son difíciles de reinsertar. Pero claro, la cadena perpetua tendría que estar mediatizada por revisiones muy complejas (médicas, psicológicas, psiquiátricas,…), en determinados plazos. Si los profesionales llegasen a la conclusión de que la persona condenada a cadena perpetua se ha rehabilitado totalmente, pues entonces se podría dejar sin efecto en aquel momento. También pienso que como amenaza para aquellos monstruos que se hacen acreedores de la misma, pues sí, soy partidario. Puede ser políticamente no correcto, pero yo quiero ser conciencia correcta.

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