Un millón de euros para Gonzalo. Por Rafael P. Unquiles

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El caso de Gonzalo Rodríguez Nevado es singular. Un empresario de éxito que, tras haber protagonizado en su vida alguna incursión menor en el ámbito de la política municipal, aceptó el reto, alentado fundamentalmente por Javier Barrero, de liderar la operación puesta en marcha por el PSOE con el fin de arrebatar al PP y a José Carlos Hernández Cansino la Alcaldía de Punta. Dicho y hecho. En las elecciones locales de 2007 el PSOE de Barrero alcanzó su objetivo y acabó con la mayoría absoluta del PP. Rodríguez Nevado fue elegido nuevo alcalde. Y ahí, precisamente, dieron comienzo sus problemas. Lo escribo porque estoy convencido de que Gonzalo Rodríguez no es realmente un hombre de partido, un hombre del PSOE. Él siempre se ha dedicado a sus negocios. Y hubo un tiempo en que incluso le fue muy bien.

Pero un día, para desgracia suya, cayó encadilado por los cantos de sirena de quien ha sido durante los últimos lustros el político-guía de los socialistas onubenses, por la verborrea de Barrero, que vio en el empresario, un puntaumbrieño en aquellos entonces apreciado por sus vecinos, al personaje adecuado para recuperar el control del Ayuntamiento de Punta Umbría, el control que su partido perdió en 2003 como consecuencia del enfrentamiento abierto contra quien ha sido el militante que mayor gloria y más mayorías absolutas le ha dado al PSOE en el municipio, José Hernández Albarracín. Barrero tenía en aquel tiempo el candidato perfecto. Pero incompresiblemente decidió sacrificarlo. Tras el batacazo que sobrevino eligió a Rodríguez Nevado para protagonizar el acto de desagravio, un hombre con demasiadas aristas para navegar en las procelosas aguas del PSOE. Y aunque logró la Alcaldía cuatro años más tarde, lo hizo preso de Barrero.

Fue el inicio de su declive: manejado por su mentor -hasta el punto de hacerle compartir incluso las fobias- decidió entregarse. No tenía más salida al no contar con el apoyo real de su partido. Su ascenso fue por designación digital y vía padrino. Y quienes así ascienden en el PSOE carecen de poder de decisión. Para gozar de cierta autonomía en las filas socialistas hay que controlar un territorio y su militancia. Y Gonzalo Rodríguez no controla absolutamente nada. Gonzalo claudicó y continuó adelante con su papel de disciplinada marioneta. Y a cambio ha recibido de la Consejería de Empleo como suculenta recompensa millonarias subvenciones para sus negocios. Desde que es alcalde más de un millón de euros que, para colmo, no han tenido como destino Punta Umbría sino el municipio de Aljaraque. La última subvención de 200.000 euros. Suerte que tienen algunos.

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1 comentario

  1. Que montón de dinero gana estos ganados (ganados de “ganao”, se entiende sin ánimo de ofender) y digo yo: soy un currante con sus responsabilidades como cualquier trabajador de este “pais” si, lo `pongo entre comillas, ¿pasa algo? y mi sueldo comparado con estos ediles es sobre 4 veces menos que el de ellos-as, ¿hay derecho que un trabajador, sea cual sea su cargo, está a la orden del pueblo, gane este desmesurado sueldo? ¿es que no tienen escrúpulos? ¿se creen que el pueblo no lo sabe o no se da cuenta? a ellos les da igual lo importante es mantener el puesto y enriquecerse a costas de todos nosotros. Le doy una oportunidad al PP para que elaboren los planes que dicen y prometen pero en el momento que no cumpla sus exigencias ya hablaremos de nuevo en las urnas, he dicho.

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