Alfredo Flores, fiscal del caso Mari Luz: “El episodio de Isabel García ha sido el único discordante en el juicio; hay que circunscribirlo en los excesos”

0

Texto: La Lupa        Foto: Julián Pérez

Alfredo Flores, durante el juicio del caso Mari Luz. (Julián Pérez).Alfredo Flores, fiscal del caso Mari Luz, concedió la primera entrevista tras la finalización del juicio al programa ‘La Lupa’ de Canal Luz Televisión. En la primera parte de esa entrevista, publicada por huelvaYA.es el pasado 24 de marzo, el representante del Ministerio Público quiso dejar claro un aspecto sustancial: que Santiago del Valle puede pasarse los próximos 30 años en prisión. En la segunda parte, que se publica a continuación, también habla con rotundidad de numerosas cuestiones. Alfredo Flores asegura que el episodio de Isabel García, la mujer de Santiago del Valle, en Tele 5 ha sido “el único discordante en el juicio” y que hay que circunscribirlo en el capítulo de “los excesos”; que “el sistema de justicia penal funciona de milagro”; y que no cree que la cadena perpetua revisable “garantice penas superiores a las que tenemos”.

JAVIER BERRIO: Desde este programa se estuvo siguiendo el juicio con la máxima discreción y respeto y siempre con la autorizada colaboración de Fernando Infante. Una discusión que siempre surgía era si la familia debía o no declarar. Parecía que la familia no quería enfrentarse a los, en aquel momento, presuntos autores de los acontecimientos. Lo podrían haber hecho por videoconferencia. En ningún caso que un juicio sea mediático puede eximir a los familiares de volver a declarar. ¿Por qué en este caso sí?

R.: Creo recordar que los familiares testigos eran cinco: los padres, los abuelos y un tío. De esos familiares nosotros, la Fiscalía, citábamos sólo a los padres y creo recordar que era la acusación particular la que citaba a los abuelos y a un tío paterno. En principio eran testigos y como tales testigos estaban a disposición del tribunal y obligados a declarar. Por las circunstancias del caso, cuando nos reunimos el magistrado ponente, que había trabajado mucho para la organización del juicio, y nos citó a todas las partes para hacer un calendario razonable -qué se hacía cada día, quién declaraba- se decidió entre todas las partes dejar esa prueba testifical para el último día, por ver cómo evolucionaba el juicio…, por varios motivos. Cuando se va acercando el final del juicio, se nos traslada, -se traslada al tribunal, a las partes- por su magistrado -ya era notorio por los medios de comunicación-, su intención o su deseo, de si no era imprescindible, no declarar. De tal forma que el último día, valorando toda la prueba que ya se había realizado, y ante la petición de la familia, hay un acuerdo entre todas las partes que nos habíamos citado, pero que fundamentalmente éramos la acusación particular y la Fiscalía, en renunciar a esas pruebas. No dejaron de declarar por su voluntad, sino porque las partes renunciamos y el tribunal admitió esa renuncia. Por lo tanto no fue ningún privilegio; eso puede ocurrir y de hecho ocurre en muchos juicios.

J.B.: ¿Se sintió el tribunal presionado por esa manifestación que se convocó para el viernes?

R.: Yo creo que ningún tribunal tiene más presión que la de hacer bien su trabajo. En este juicio, ¿cuál era la presión que teníamos todas las partes? Seguro: hacer bien nuestro trabajo. No estábamos presionados, sentíamos la responsabilidad, la responsabilidad de hacer bien las cosas. Todo el mundo nos estaba mirando, por lo tanto éramos un escaparate. Que la justicia, en fin, está como está y éso te presiona y creo que hablo por todos. Pero fuera de eso, ninguna presión, entre otras cosas porque cuando esa manifestación se celebra, el juicio ya había terminado. Estoy completamente seguro de que si el juicio no hubiera terminado, se habría suspendido a esa hora. Nunca se habría estado celebrando un juicio con una manifestación en la puerta, pero lo que ocurre es que todo cuadró estupendamente y terminamos antes. Pero presión, la que todos teníamos y los medios de comunicación también, ser conscientes de la importancia que eso tenía, hacerlo bien, transmitir información y creo que todos hemos sentido esa presión. Los tribunales se tienen que abstraer a esa presión. Saben que está ahí; los jueces no son personas que no vivan, que no salgan a la calle, que sus mujeres no les digan, que sus hijos…; pero se abstraen de esa presión. Lo que sienten es que este no era un caso más.

ANDRÉS MARÍN: Resultaría difícil abstraerse a una presión mediática como la que ha habido en este caso. Santiago del Valle dijo una frase en su última intervención que era que él “quería ser juzgado de verdad y no por los medios de comunicación”, frase que casualmente recoge la sentencia. Algo influiría, ¿no?

R.: Sí, te influye. Tú eres consciente de la trascendencia que tiene el juicio, eres consciente de la importancia que tiene, de que la sociedad está esperando ese juicio y una resolución. Evidentemente lo haces de otra manera: trabajas más, lo estudias más, estás más pendiente de cosas. Todos somos humanos y éramos conscientes de que nos jugábamos mucho en términos de imagen, de responsabilidad o de como lo queráis llamar. Pero fuera de eso, se ha tratado tan bien que, aunque todos llegásemos a casa cansados, veíamos la tele o leíamos prensa y comprobábamos que se trataba bien el juicio, un juicio que como decía Rafael ha sido prácticamente transmitido en directo, una experiencia que antes no habíamos tenido aquí. No sabíamos cómo iba a salir. Nosotros confiábamos en la prensa, en los medios de comunicación, pero no sabíamos cómo se iba a hacer y, sin embargo, lo que íbamos viendo es que lo que se iba transmitiendo era información de alta calidad, muy objetiva. Insisto: la información que se ha transmitido en líneas generales y sobre todo en los medios de comunicación locales ha sido tal que el que quisiera estar informado ha podido estar perfectamente informado, e informado de forma muy objetiva. Los medios han sido muy objetivos en analizar las pruebas, en analizar las actuaciones de unos y otros, pero sin escorarse mucho hacia un lado o hacia otro aunque, bueno, algunas veces… Lo importante es que lo que se estaba contando era lo que estaba ocurriendo y con mucha sensibilidad además, porque el juicio ha tenido momentos muy delicados y prácticamente no hubo que decir nada. Los periodistas eran muy conscientes de lo que había cada día y los momentos delicados se han tratado con una exquisitez, con una sensibilidad y una delicadeza que ha ido generando, entre comillas, cierta tranquilidad. Exceptuando el último día el episodio de Isabel…

RAFAEL UNQUILES.: Y el episodio de Isabel García, ¿dónde hay que circunscribirlo?

R.: En los excesos. En lo que creo que no debería ser. Es importante que se esté investigando. Se ha visto alguna cosa que parece que presenta algún indicio delictivo, pues que se investigue, que es lo importante. Si ha habido un exceso, intentar transmitir que no debe hacer esos excesos, porque en realidad ha sido el elemento más discordante de todo el juicio y prácticamente el único, también.

R.U.: Porque la primera declaración de Isabel García puede esperarse de una persona que va a declarar y decide cambiar su versión, es algo que ocurre en los juicios, ¿no?

R.: Sí, y además en el juicio declaraba como testigo pero en casi todo el procedimiento había estado imputada, su marido y su cuñada estaban en el banquillo. Ella tiene una relación muy especial con su marido, una relación muy especial con su cuñada, con lo que la declaración de Isabel entraba dentro de lo previsible.

A.M.: ¿Y qué recorrido cree que puede tener la imputación realizada por la jueza de Madrid en cuanto que pudo haber evitado el delito y no lo hizo? Porque el de falso testimonio parece obvio.

R.: Yo dije que, si leemos la sentencia, prácticamente ninguno. El recorrido, la imputación de Isabel yo creo que es la que se hizo al comienzo, el delito de encubrimiento. A la omisión yo no le veo encaje: ni en lo que realmente pienso que allí pasó ni en lo que dice la sentencia y teniendo en cuenta lo que dice la sentencia. No hay indicios de la participación de Isabel, ni siquiera respecto a un delito de encubrimiento. Yo le veo muy poco recorrido. Pero bueno, ya lo veremos en su momento.

A.M.: Y por ceñirnos a lo que va a venir ahora con los recursos de la defensa, Manuel Domínguez dice que va a basar su recurso en el famoso informe de Luis Frontela que no se admitió, la segunda autopsia según la cual el cuerpo pudo haber sido arrojado a la ría siendo ya cadáver. Y Juan López Rueda, el abogado de Santiago del Valle, ha anunciado la famosa pelea que tiene él, que no le cuadran las horas con el informe de los geólogos y con lo dijo el taxista, que sitúa a Santiago del Valle en la avenida de las Flores a las seis de la tarde, con lo cual a esa hora era imposible que hubiera arrojado el cadáver. ¿Qué recorrido le ve a eso, tanto a uno como a lo otro?

R.: Creo que en cuanto al recurso de Rosa, aclaremos que no hubo dos autopsias. Sólo puede haber una autopsia. En el momento que hay una autopsia tan magnífica, tan buena, tan profesional como la que hicieron los médicos del ILM de Huelva, se puede hacer algo más, pero ya no es una segunda autopsia. De todas formas, respecto de esa segunda autopsia o como queramos llamarla, sólo hay un informe preliminar diciendo esa probabilidad, pero sin basarse además en ese tipo de análisis. Los forenses de Huelva no dicen cuál es la causa de la muerte hasta que no llegan los famosos análisis de diatomea –las algas-, luego es complicado que cualquier otro perito haga esa otra afirmación. Pero lo más importante es que la pericial del doctor Frontela es una pericial a la que la acusación particular renuncia, por lo tanto yo veo complicado que a un perito al que una parte renuncia después pueda ser citado por otro lado. Quiero decir que no es un funcionario público, que no es un técnico de toxicología. Entonces, como en el juicio no se admitió esa prueba y en el juicio no se produjo protesta por esa no admisión, le veo poco recorrido. Y lo de las horas de Juan López, es que yo ya se lo decía a él. Si es que la cuestión ocurre en media hora. Si el incidente en el portal y el traslado a la marisma no transcurre en más de media hora. Él afirma que la sentencia dice que vuelve andando. Y andando es muy lejos, que no sería capaz. Yo le digo que a lo mejor yo tampoco porque no estoy en forma y que habría que verse en la situación, la prisa que tienes.. Y lo del taxista creo que la sentencia lo resuelve bien. A veces hay tantas ganas de ayudar que lo mismo crees haber visto cosas que no has visto, pero la testifical del hombre, creo que con toda la buena fe, no se sostenía en relación a las horas y sobre todo no se sostenía porque era la primera vez que decía eso, no lo había dicho antes delante de la policía. Yo creo que además es un informe que demuestra muy bien la imparcialidad de la policía, porque le podría haber venido muy bien decir que había visto a los tres manipulando un carrito. Sin embargo la policía, en un informe largo lo descarta. Por otro lado, es normal que las defensas recurran y teniendo en cuenta que son abogados de oficio, todavía más para que no se pueda decir que no se agotaron todas las posibilidades.

A.M: Había una sensación en el ambiente de que existían pocas pruebas de cargo, ¿le llegó a usted también?

R.: Yo decía: hay lo que hay, creo que es suficiente, creo que es razonable y lógico. Siempre decía que si estamos ante un crimen en el que creo que se han dado catorce puñaladas y se me dice que no hay sangre, pues bueno, es raro. Si estamos ante una violación y no hay restos biológicos, es raro. Si estamos ante un caso en el que el cuerpo aparece al día siguiente y no hay un pelo o no hay fibras, es raro, y si hay catorce testigos, como se verá pronto en el caso de la tentativa de homicidio del Aqualón, pues hay catorce testigos. Pero aquí lo que hay, hay que verlo en relación a lo que hay: un crimen que sucede a una hora en la que no hay testigos, una víctima que no sangra, una víctima que tarda cincuenta y cuatro días en aparecer. Lo explicó muy bien el jefe de Histopatología del Instituto de Toxicología: “El agua es fuente de vida pero es uno de los agentes más destructores que hay”. La sentencia establece como elemento clave la segunda declaración judicial de Santiago del Valle, que es un elemento crucial. La sentencia establece que es una declaración judicial a petición propia con su abogado delante, con los médicos; si allí no cabíamos en el despacho de su señoría. Eso es prueba directa y da datos que sólo él podía saber. Después da datos que se ve que no son ciertos, pero el golpe en la nuca sólo él podía saberlo. Sólo quien ha estado allí.

R.U.: Pero la pregunta, al hilo de lo que está comentando, es si habría podido haber condena si Santiago del Valle no se hubiera autoinculpado.

R.: Habría sido más complicado, pero yo creo que sí, aunque la confesión ha sido un tema importante. El tribunal le dio la oportunidad de explicarse y él optó por sólo contestar a su abogado; optó por el silencio o por dar explicaciones que no son razonables, eso también son elementos que el tribunal valora. Las garantías tienen que existir, pero no podemos llegar a un sistema en el que para condenar a alguien necesitemos catorce testigos, la pistola, siete tiros… No es así, ni funciona así, no es la realidad, no sólo ya en España. En muchos países europeos se quedan alucinados con las sentencias de aquí. No entienden que escribamos tanto con todo el trabajo que tenemos. Allí está el atestado, lo que ha dicho el testigo, el tribunal valora las pruebas y fuera. Aquí es que se hacen tan largas: las construcciones, las garantías… Yo prefiero las garantías, pero a veces rizamos mucho el rizo.

A.M.: ¿Puede volver a repetirse un caso Mari Luz?

R.: Desgraciadamente, sí. Por mucho que cambien las cosas o por muchos medios que se nos den, el riesgo cero no existe. Si las sentencias de Santiago del Valle se hubieran ejecutado en los plazos razonables, Santiago del Valle el 13 de enero de 2008 habría estado en la calle en libertad porque ya habría cumplido esa condena. La apelación se resolvió en mucho tiempo, lo que además no era normal y, si todo hubiera ido con normalidad, aquel día habría estado en libertad. O el 1 de marzo, y hubieran ocurrido los hechos el 1 de marzo. No existe el riesgo cero y todos los que somos padres lo sabemos. Lo que sí se puede hacer –y ya se ha hecho mucho-, es que los fallos, las disfunciones, lo errores que se dan todos los días en nuestros juzgados, disminuyan. Es decir, los problemas de interconexión informáticas, los problemas de papeles que se reproducen, del tiempo que perdemos en cosas que no tienen utilidad. Eso hay que mejorarlo. El sistema de justicia penal funciona de milagro, pero lo primero que habrá que hacer es ver qué sistema de justicia penal queremos, luego hacer un diagnóstico de la situación y poner remedio, pero con parches no solucionamos nada.

R.U.: ¿Está la condena a Santiago del Valle ajustada a los hechos que sucedieron?

R.: Sí, yo creo que es una condena dura pero una condena justa. Estamos hablando de una persona reincidente en los abusos sexuales y se le pone la pena máxima que recoge el código penal –o al menos la que recogía en el momento que tuvieron lugar los hechos-, que son tres años de prisión, y por asesinato la pena máxima son veinte años y se le ponen diecinueve, cuando además no concurren circunstancias agravantes, con lo que incluso podría haber quedado en dieciséis o diecisiete años. Es dura, pero teniendo en cuenta la gravedad de los hechos, es justa. También sucede que como se han endurecido tanto otros delitos, a lo mejor en lo que se refiere a los delitos de sangre, nos hemos quedado cortos en relación a esos otros delitos, al menos en el caso del homicidio.

J.B.: ¿En ese sentido, cuál es su opinión en cuanto a la cadena perpetua revisable?

R.: Habría que ver qué es lo que entendemos por cadena perpetua revisable. En fin, yo creo que la cadena perpetua como tal no cabe en la Constitución, y la revisable, como la que existe en otros países europeos, sí puede tener cabida, sólo que no creo que garantice penas superiores a las que tenemos. En los países en los que está, es raro que se cumplan más de veinte o veinticinco años, porque la revisión tiene un tope. Así que lo primero que tendríamos que establecer es qué concepto manejamos por cadena perpetua revisable y quizás sea, endurecer un poco los delitos que ya se han quedado cortos, pero la cadena perpetua revisable… Yo creo que las penas se endurecieron bastante en 2003. Quizás lo que haya que hacer es garantizar que el cumplimiento de las penas sea efectivo, o de ver cómo funciona el tema de la libertad vigilada después de haber cumplido la condena, como quedó en la última reforma. Por ejemplo, para delincuentes sexuales puede quedar muy bien, o sea, que la persona cuando salga esté vigilada puede disminuir un poco la reincidencia, pero claro, habrá que esperar para ver cómo funciona.

Compartir.

Leave A Reply