Prostitución

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Lorena Martín Montilla

[Lorena Martín Montilla].

Pianista de un burdel. Era la profesión frustrada del 33º Presidente de EEUU, Harry Truman, quien confesó que en su años mozos aspiraba a ser político profesional o pianista en una casa de putas; después de llegar al poder se aventuró a airear que no existía gran diferencia entre ambos oficios.

Ya entonces Truman bosquejó la prostitución de aquellos que después de las burbujas de champán y el sabor agridulce de la responsabilidad política olvidan quiénes fueron en una vida anterior. Sólo así se explica que cierto cargo público de la Diputación de Huelva subiera en su coche oficial para desplazarse desde la Casa Colón hasta la institución provincial, separadas por pocos metros de distancia. Sólo así podríamos entender que en la Junta de Andalucía el dispendio sea tal que los altos dirigentes dispongan de 300 vehículos de alta gama, algunos de ellos blindados, y se computen casi 40.000 teléfonos móviles.

Ellos, agasajados por cientos de asesores sin profesión conocida, se atreven a dar lecciones sobre economía familiar y piden esfuerzo a millones de parados que miran de reojo cómo su prestación por desempleo se extingue. Qué ironía. Cada vez son más los españoles que viven bajo el umbral de la pobreza -repito, pobreza- mientras los políticos se embolsan un sobresueldo por pertenecer a consejos de (des)administración; en muchos casos es el tercer salario que engrosa sus arcas privadas.

Ellos, muchos políticos NI-NI, lejos de tapar sus vergüenzas asumen con una pasmosa normalidad que un alcalde pueda darse baños de oro con más de 120.000 euros al año. Eso sí, el recorte de salarios para los trabajadores. No titubean; la congoja es cosa de la plebe.

Ellos, con golpes de pecho y discursos viciados, ven prolongarse impertérritos esta punzante sequía. Pero no sonrían. La primera limpieza del prostíbulo llegará después de las elecciones municipales cuando el sueldo de los alcaldes andaluces quede ligado al número de habitantes. No se asusten; no les dolerá demasiado. Entretanto intenten escuchar… está tocando un nueva partitura; quizás ahora empiecen a entender al pianista del burdel.

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2 comentarios

  1. Paco_Pollo on

    vaya vergüenza de políticos. que se queden sentados esperando su creen que los voy a votar. más razón que un santo. llevo en paro casi dos años y tengo que ver todos los días cómo estos que dicen gobernarnos se gastan enormes fortunas en comer, beber, viajes y otros caprichos de millones de euros. así nos va!!!

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