Balance positivo de la celebración de la romería de Montemayor

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Rosario de antorchas en Montemayor

Con la Misa de Mayordomos que se celebró en la ermita de Montemayor en la tarde del lunes se despedían los moguereños de su Patrona después de disfrutar de cuatro días de convivencia marcados por la masiva participación de los romeros en cada uno de los actos que hacen grande a esta Romería.

La fiesta se inició el viernes por la tarde con el multicolor desfile de caballistas y carretas por las calles de la ciudad, que entre cantes y palmas, recorrieron los dos kilómetros que separan el casco urbano del paraje natural en el que se desarrolla una de las celebraciones religiosas más multitudinarias de la provincia.

A partir de ese momento la alegría y la devoción invadieron cada uno de los rincones del recinto romero, donde vecinos y visitantes disfrutaron de la hospitalidad y de los cantes típicos de nuestra tierra en este primer día, en el que la lluvia también quiso ser protagonista.

Uno de los actos más brillantes y coloristas se vivió en la mañana del sábado con la presentación oficial de las Filiales entre un sol radiante. Los peregrinos de Sevilla, Huelva, Punta Umbría, Villamanrique de la Condesa, Arahal, Riotinto y Lucena del Puerto fueron recibidas en el pórtico de la ermita por la Hermandad Matriz que preside Joaquín Luis Domínguez, junto a varios miembros de la Corporación Local y los Mayordomos, que han regalado unas sandalias de plata para el niño de la Virgen y han facilitado el toque de campana del santuario, mecanizando su puesta en marcha.

Francisco Vélez, Felisa Ruiz, Pilar Ruiz, Mª José Ruiz, Sonia Ruiz, Daniel Martín, José Manuel Mora, Susana Gómez, Marta Rodríguez, Antonio Márquez, José Mª Reyes y Ana Mª Rodríguez, los Mayordomos 2011, merecen un reconocimiento especial por su generosidad y entrega en todos los actos romeros y sobre todo en el coto, donde la Casa de Mayordomos registró desde el primer al último día un extraordinario ambiente, en el que todos los peregrinos fueron agasajados con los mejores productos de nuestra tierra.

En la noche del sábado fue sin duda protagonista el espectacular rosario de antorchas que finalizó con una gran tirada de fuegos artificiales que llenaron el cielo de Montemayor de destellos multicolores.

El domingo, día grande de la Romería, amaneció con un sol radiante que iluminó la explanada posterior a la ermita, donde se celebró la Función Principal de la Hermandad Matriz presidida por el párroco José Manuel Raposo y concelebrada por varios sacerdotes moguereños o estrechamente vinculados a la ciudad. Abarrotaron la carpa las Filiales, junto a cientos de devotos que esperaban ansiosos la salida en procesión de la Virgen.

Fue poco antes de las seis de la tarde cuando los costaleros alzaron en hombros a su Patrona entre una multitud de moguereños que se agolpaban en el interior del templo. La primera parada como no, la casa de los Mayordomos, donde se vivieron momentos que difícilmente podrán olvidar. Con lágrimas en los ojos y con un pellizco en el corazón se despidieron de su Patrona, que continuó su particular peregrinar por el recinto para unirse a los Simpecados de las Hermandades Filiales, siempre gracias a la entrega incondicional de sus costaleros, que horas antes de iniciarse el recorrido, y como marca la tradición, amarraron sus pañuelos en las andas de la Virgen para reservar el hueco que horas más tarde les permitirían llevar a su Patrona entre un manto de pinares.

Durante las casi cinco horas de procesión la Señora estuvo arropada por infinidad de moguereños que en distintos puntos del recorrido se postraron frente a ella para dedicarle un cante sentido, que despertó el aplauso y las lágrimas de los presentes.

La virgen regresó a la ermita pasada las diez de la noche siempre custodiada por sus costaleros, que emocionados hicieron su entrada en la explanada cantando juntos una canción de despedida a su Señora.

Ya el lunes los romeros disfrutaron de las últimas horas de convivencia en el coto, para comenzar a partir de primeras horas de la tarde, a organizar la recogida de enseres para iniciar el camino de regreso a Moguer.

Antes, a las 18.00 horas, tuvo lugar la siempre emotiva misa de Mayordomos, donde se realizó el cambio de varas entre los mayordomos salientes y los que desempeñarán este cargo en la romería 2012, una responsabilidad que les permitirá disfrutar de una de las experiencias más bonitas e inolvidables que puede vivir un moguereño.

Por último destacar que las infraestructuras y servicios municipales funcionaron normalmente en una romería marcada por la ausencia de incidentes reseñables y cargada de momentos inolvidables para todos.

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