Una utilización utilitarista de las migraciones

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[Jorge Puente].

Es indignante cómo la huida de 20.000 inmigrantes de las guerras de Libia y Túnez haya sido el desencadenante de unas decisiones que limita una de las libertades fundamentales sobre las que se construyó Europa: el derecho a la libre circulación entre personas. Me refiero a la intención de Francia e Italia de reformar el Acuerdo Schengen el cual permite suprimir los controles en las fronteras interiores entre los Estados signatarios y crear una única frontera exterior donde se efectúan los controles de entrada. Esta reforma impediría la referida libre circulación a los ciudadanos de la Unión y sus familiares y, por lo tanto, conllevaría a una Europa que cada día es menos social, que permite una libre circulación de mercancías y capitales y restringe la de personas.

En la pasada cumbre francoitaliana, ambos países obligaron a la Unión Europea a revisar este acuerdo para restringir la libre circulación de los ciudadanos restableciendo las fronteras interiores, utilizando la migración irregular como excusa cuando realmente la ciudadanía europea no se plantea este necesidad, ya que los mecanismos de regulación funcionan relativamente bien. Así también impediría la circulación de ciudadanos de terceros países que tienen sus visados correspondientes, ya que actualmente estos ciudadanos pueden estar en situación de estancia dentro de la UE en un periodo máximo de tres meses si son titulares de visados o tienen permiso de residencia. Por lo tanto, las intenciones de Berlusconi y Sarkozy son un claro ataque al principio de la libre circulación que inspira la Constitución de la propia UE.

Nosotros, los ugetistas, valoramos negativamente las razones que se esgrimen para llevar a cabo la reforma porque es continuista en la línea marcada por una directiva relativa a la migración de los altamente cualificados, la directiva sobre trabajadores estacionales y personas trasladadas de una misma empresa. Porque, en definitiva, se aplicaría una concepción utilitarista de las migraciones.
Las pretensiones de esta reforma son también perversas porque permitiría a la UE el control sobre las fronteras nacionales sin que los países afectados lo hubiesen solicitado.

La visión que se da a la migración regular con estas medidas hace que los ciudadanos europeos tengamos menos confianza y seguridad en las instituciones europeas y en el espacio de libre circulación sin fronteras, porque esta decisión socaba la cohesión social. Es por eso que la falta de respuesta a las necesidades sociales de la población residente en la UE lo único que provoca es desafección en las instituciones y desilusión.

(Jorge Puente es el secretario provincial del sindicato UGT)

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