La Junta, puesta en evidencia en el control del vertedero de Nerva

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Incendio vertedero de Nerva.

(Texto: Juan Santos)     El vertedero de residuos tóxicos y peligrosos de Nerva se ha convertido en un verdadero nido de presuntas irregularidades. El reguero de hechos y acontecimientos que evidencian que la compañía Befesa está dejando mucho que desear en la gestión encontraron el pasado día 24 de abril su culmen con la intervención del Seprona de la Guardia Civil, que levantó acta de infracción por vertidos ilegales de agua contaminada directamente a los cauces públicos que nutren al río Tinto.

Este grave hecho ha provocado, incluso, un cambio radical en el parecer de quien hasta ahora era una de las máximas defensoras de Befesa, la propia Junta de Andalucía. El consejero de Medio Ambiente, el onubense José Juan Díaz Trillo, ha pasado de la comprensión y la manga ancha que hasta ahora venía manteniendo a lanzar un ultimátum a Befesa. “Se nos está acabando la paciencia”, advirtió a la empresa, a quien le dijo que no podía seguir “a base de sanciones”.

Izquierda Unida fue, allá por el mes de febrero, uno de los primeros colectivos que lanzó la voz de alarma sobre las irregularidades que, en su opinión, estaba cometiendo Befesa tanto en su planta de Palos de la Frontera como en el vertedero de Nerva.

Material contaminado

Su coordinador provincial, Pedro Jiménez, denunció entonces ante la Fiscalía y el Seprona que la empresa habría podido cometer varios delitos al haber estado trasladando directamente desde el Puerto de Sevilla al vertedero de Nerva, entre noviembre de 2008 y julio de 2010, una parte importante del material contaminado (cenizas de fuel-oil) procedente de la central térmica de Sines (Portugal), en concreto unas 8.000 toneladas, así como la mayor parte del material procedente de Parma (Italia), 1.200 toneladas de escombros contaminados de Stoppani. Para ello, habría falseado los registros de la planta de Palos haciendo creer que estos residuos se inertizaban, cuando no era así, según esta formación.

Además, IU pidió a la Unión Europea que investigara a Befesa por trasladar residuos tóxicos y peligrosos de otros países europeos en base a un reglamento comunitario que está derogado desde hace tres años, cuando se cambió por otro más exigente, unos traslados “autorizados por la Junta de Andalucía”.

El acta de infracción levantada por el Seprona por vertidos al Tinto se suma al incendio registrado en uno de los vasos del vertedero, a las tres sanciones impuestas por la Inspección de Trabajo por almacenamiento indebido de residuos tóxicos en Palos de la Frontera, y a los continuos accidentes de tráfico que sufren los camiones que llevan los residuos a las instalaciones de Nerva.

Todos estos hechos, así como la llegada de residuos peligrosos procedentes de Italia (unas 25.000 toneladas, que la Junta niega, pero que ella misma autorizó según consta en la documentación oficial), ha llevado a IU a grupos conservacionistas como Ecologistas en Acción a pedir el cierre cautelar de las instalaciones.

RESPONSABILIDADES

Así, Pedro Jiménez exigió la pasada semana al consejero de Medio Ambiente que pase de las palabras a los hechos y clausure el vertedero hasta que se aclare la gestión que hace Befesa. “Es sorprendente que a pesar de lo evidente que resulta que Befesa no garantiza una gestión segura y eficaz de los residuos, la Consejería siga amparando y respaldando las actuaciones de esta empresa y no proceda al cierre cautelar de sus instalaciones hasta que se depuren todas las responsabilidades que puedan existir en relación a los incidentes ocurridos y las denuncias presentadas”, lamentó Jiménez.

Para IU, la labor de vigilancia que se supone ha tenido que levar a cabo la Consejería de Medio Ambiente de la Administración autonómica ha dejado mucho que desear durante los últimos años. Así, esta formación recuerda que la Junta ha venido afirmando hasta ahora que Befesa ha llevado a cabo una correcta gestión de los residuos tóxicos y peligrosos y ha negado sistemáticamente la “negligente” gestión que la empresa viene realizando.

La Guardia Civil parece no tener dudas acerca de que Befesa ha realizado vertidos ilegales, a pesar de que la empresa asegura que sólo estaba deshaciéndose de aguas de lluvia. De hecho, los agentes descubrieron una manguera que conectada a una bomba estaba desaguando lixiviados directamente a los cauces públicos limítrofes al vertedero.

El Seprona cree que el vertido “muy difícilmente” pudo ser accidental, ya que la Guardia Civil descubrió el mecanismo con el que los operarios de Befesa estaban aliviando el agua tóxica acumulada en los vasos del vertedero.

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