La Junta abandona por tercera vez la rehabilitación de los edificios del Torrejón

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Estado de los edificios del Torrejón.

Estado de los edificios del Torrejón.

(Texto: Germán G. Lao)    No hay dos sin tres. Esto es lo que deben pensar los vecinos de la barriada del Torrejón que han visto como han vuelto a marcharse los operarios de la empresa constructora encargada por la Junta de Andalucía para que se hicieran cargo de la rehabilitación de portales, edificios y viviendas. Y es que ya es la tercera vez que les dejan plantados. La empresa vuelve a marcharse y a llevarse con ella a los pocos trabajadores que ya tenía en la zona, todo ello debido al impago por parte del Gobierno autonómico que no está cumpliendo con sus compromisos.

La primera vez que se paró la obra fue en septiembre del año pasado tras asegurar la empresa que llevaba varios meses sin recibir dinero alguno por parte de la Junta. Las obras finalmente se retomaron en octubre, aunque con un importante recorte en el número de obreros. El segundo parón se produjo en febrero de este año y por idénticas circunstancias.

La semana pasada volvía a ocurrir exactamente igual que en las ocasiones anteriores. Los vecinos del Torrejón observaban incrédulos a los operarios cargando sus herramientas, tableros y andamios en camiones y dejando, de nuevo, los pisos y edificios repletos de escombros, materiales arrojados por todas partes, arreglos sin terminar y hasta cables sin tapar en zonas por donde a diario pasan niños y ancianos, muchas veces a oscuras porque hay bloques donde no hay corriente eléctrica en portales y escaleras.

El presidente de la Asociación de Vecinos del Torrejón, Florencio Soto, se siente “impotente e indignado”. Dice que ya no sabe a quién más acudir para intentar solucionar una situación caótica que tendría que haber quedado zanjada hace ya tres años.

De hecho, sobre el papel la rehabilitación de esta humilde barriada, donde residen alrededor de 5.000 onubenses, se tiene que ejecutar en todos los edificios, pero a día de hoy sólo hay uno acabado. Pero ni siquiera en este bloque han culminado todas las obras, ya que de forma periódica han tenido que volver los albañiles a meterle mano porque surgen problemas constantes fruto de una pésima ejecución de los trabajos. Y es que, como dicen los propios vecinos “se ha hecho una faena de aliño tan sólo para quedar bien en las fotos”.

El resto de edificios presentan una estampa desoladora: huecos del ascensor vacíos, pegotes de cemento por todos lados, paredes abiertas, ladrillos tirados por los suelos, cableados al descubierto… Todo esta anarquía está generando problemas de salubridad en las propias casas como la presencia de bichos, insectos y ratas que se cuelan por los huecos que se han quedado sin revestir. Y lo que es más grave aún, hay vecinos que incluso han tenido que resguardarse en un hotel porque con las intensas lluvias de los últimos meses han sufrido filtraciones por el techo que, además, han estropeado muebles y otros enseres.

QUEJA FORMAL

Ante esta inaguantable situación que se ha vuelto a repetir por tercera vez, la Asociación de Vecinos ha decidido presentar un certificado que demuestra “de forma oficial” las condiciones de insalubridad y peligro a las que están expuestas cientos de personas del barrio, muchas de ellos niños y ancianos.

Sólo hace falta darse una vuelta por el Torrejón para darse cuenta de la indignación y el enfado de los vecinos por la nueva paralización del proyecto de rehabilitación. La lista de desperfectos y obras inacabadas es interminable, al igual que la de quejas y decepciones.

Las personas que esperaban que esta actuación, iniciada en 2006, sirviera para dignificar sus condiciones de vida no entienden cómo después de casi cinco años tienen que soportar que les traten como “perros en una perrera”. “Ni siquiera nos informan de lo que pasa, nos toman el pelo y tardan meses en mandarnos a alguien para, al final, hacer una chapuza”. Así nos lo cuenta Dolores, que con dos niños pequeños en casa tiene que tener mucho cuidado de que no toquen los cables que están al descubierto en el descansillo de la escalera.

Manuel vive en la calle Clavel. Cuenta con rabia los problemas que está sufriendo. En su caso, los de albañilería son los más sangrantes. Prácticamente ninguna actuación en todo su edificio ha sido rematada. El portal está en un estado lamentable y el interior de las casas está lleno de humedades, ya que no han impermeabilizado las ventanas que han puesto nuevas y el agua de lluvia se les ha estado filtrando a lo largo de los meses últimos. Su bloque es un muestrario de alambres, hierros y filos cortantes. “Esto es una chapuza. ¿Por qué no han acabado un edificio antes de irse a otro? Han estado de un lado para otro sin terminar nada y dejando cosas sin hacer. Esto es una chapuza”, se lamenta mientras nos señala el patio interior convertido en una escombrera abandonada.

Las quejas de Dolores y Manuel se repiten en cada bloque de vecinos de una barriada convertida en una vertedero de desechos por los impagos de la Junta a la empresa constructora.

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1 comentario

  1. Y me pregunto yo….¿Por qué la Junta de Andalucía con el dinero de todos lo invierte en arreglarle la casa a unos cuantos? si encima estos no es que cuiden mucho por los bienes comunes la verdad. Si lo tienen todo echo una porquería es porque nunca lo han limpiado o nunca han mirrado por arreglarlo y ahora tienen que ir con el dinero de todos y arreglarlo para que dentro de un par de años este todo otra vez echo una porquería.

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