EL MATADERO
‘P, P y P’
[José Carlos Aguado].

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No me gusta quien se regodea de la derrota del adversario. Siembra revancha. Tampoco quien busca excusas para evadir la autocrítica. Recolecta necedad. Ha pasado una semana de las elecciones y todo vuelve a parecer viejo. Caduco. Mohoso. Aquellos que proclamaban la buena nueva del “cambio”, tratan ahora de que todo quede como hace 28 años. Resulta tan frustrante. Al fin y al cabo mi voto habrá terminado en un cubo de la basura. Como el de todos.

Después de más de 15 años como periodista, cada vez que se abren las urnas me dejo llevar por la candidez. Es como si necesitase un chute de ingenuidad para seguir creyendo en lo que cuento. Después, al poco de acabar el escrutinio, vuelvo a ahogarme en el pozo de la realidad. De la revancha. De la necedad… De la frustración. Resulta tan viejo. Tan mohoso.

“La manita” de Perico no es más que la antesala del que, creo, será su mandato más tormentoso. En 2015, la central lechera del PP onubense habrá superado los 70. Y a los terneritos ya le habrán salido cuernos. Hay incluso quien afirma categóricamente que Perico no terminará la legislatura, que ya tiene preparado a su delfín para que nade solo por las aguas turbulentas del Ayuntamiento. No creo tanta previsión. Y menos que haya elegido sustituto. Dios no tiene relevo.

En el PSOE sigue la fiesta de las viudas. Todos lloran… y nadie quiere ser el muerto. Da igual lo que haya dicho el pueblo. Lo que griten las urnas. Nuestra voz se la pasan por el forro de los calzones. Ellos a lo suyo: a mantener sueldo y coche oficial. Dimitir… Trabajar… Socialistas… Petronila.

IU dicho muchas veces suena a sirena de ambulancia. Iu iu iu iu… Hay siglas que cuando están más vivas se apresuran al suicidio. A Pedro Jiménez le ha sobrado un café antes del Consejo. Cuando se quiebra la confianza dada, todo empieza a cuestionarse y resucitan viejas historias: Valverde, Bollullos… y el matadero de El Campillo. ¿Quién pagó el café del desayuno? ¿Quién sacó el billete de cinco euros?

Ha pasado una semana de las elecciones y todo vuelve a parecer viejo. Caduco. Mohoso…

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