EL LABERINTO
No somos dioses
[Javier Berrio]

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Javier  BerrioPor primera vez se ha pedido la aplicación de la ley de muerte digna andaluza. Y ha sido en Huelva. La familia de una anciana de 90 años, con infarto cerebral irreversible, solicita que le sea retirada la sonda nasogástrica que la mantiene alimentada. Según su hijo, la mujer había manifestado su deseo de morir en caso extremo y de no ser mantenida con vida artificialmente. La ley de muerte digna recoge esta circunstancia y, según lo que sé, es práctica común en los hospitales no ya andaluces, sino de muchos lugares en el Estado, en los que tras gran sedación, se deja que la naturaleza actúe. ¿Está esto dentro de lo admisible por los principios éticos mayoritarios? Resulta complicadísimo discernir dónde está el límite en el que podemos decidir sobre la vida de personas que no están en condiciones de manifestarse.

Por su proximidad en el tiempo e interés, recuerdo las palabras que Benedicto XVI dirigió a los jóvenes católicos en las JMJ en Madrid: “Hay muchos que, creyéndose dioses, piensan no tener necesidad de más raíces y cimientos que ellos mismos, que desearían decidir por sí solos lo que es verdad o no, lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto; decidir quién es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias. (…)” En lo que esta cita puede referirse a la vida, no está mal preguntarnos: ¿Actuamos como dioses cuando tomamos este tipo de medidas o lo hacemos según el sentido de la humanidad e incluso de la caridad cristiana? ¿Puede cada cual determinar previamente que su vida cese si ya resulta inviable (testamento vital), o es una actitud soberbia que nos convierte en dioses? Es más, y como proponía al principio, ¿podemos hacerlo por otros cuando ya decidieron o incluso en el caso de que no lo hayan hecho, a la vista del sufrimiento y de lo irreversible?

Juan Pablo II mostró su personal forma de entender la vida y de dar respuestas a mis preguntas por medio de su enfermedad y agonía casi públicas. Sus sufrimientos fueron usados como holocausto personal a los principios que defendía. Para algunos, aquello fue una demostración de más que dudoso buen gusto y acusaron a la Iglesia aprovechamiento amoral de aquel sufrimiento. Pero fuera del pensamiento de la iglesia católica, podemos hacernos preguntas inversas: ¿Hasta dónde nos asiste el derecho a permitir el sufrimiento de otros a sabiendas de que no hay nada que hacer con sus vidas? ¿Podemos mantener artificialmente vivos a seres humanos que ya resolvieron, cuando pudieron hacerlo, su deseo de no continuar con vida cuando no hay nada que hacer para salvarla? En el caso de la anciana de Huelva, parece que 90 años son más que suficientes desde el punto de vista de la longevidad actual. Si la mujer dejó dicho y hay certidumbre suficiente al respecto, me parece que no hay mucho más que objetar y si nada hay sobre su voluntad, la decisión familiar debería ser suficiente si se trata de que la agonía sea indolora, breve y humanitaria. Benedicto XVI dejó una idea general más que generosa y prudente en su “… creyéndose dioses,…” y creo que creyentes y no creyentes deberían pensar en ella. Por otro lado, creo que prolongar el dolor también puede ser un acto de divinidad auto atribuida y eso, de la misma manera que la otra idea, merece detenida consideración.

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2 comentarios

  1. La doble moralidad de la Iglesia, siempre a ver de que forma nos hace sentirnos mal.
    Cuando se intenta modificar algunas celulas o algun adelanto de la medicina,…MALO. Cuando se intenta parar para que la medicina no nos mantenga más con vida (porque esto ya no sea vida)…PEOR. ¿En que quedamos?

    y otra cosita, para los que no creen en Dios ¿qué?, ¿Que moralina se supone debemos de seguir?.

  2. Juan Carlos on

    La vida es personal, es por lo que venimos al mundo a vivir, pero cuando esta vida se convierte en un infierno y el paciente tiene que estar encamado de por vida con una pesima calidad de ella, es muy duro de decidir, pero TU VIDA ES TUYA Y TE PERTENECE y si tu concientemente decides abandonar este mundo, creo que nadie esta capacitado para decidir por ti, por muchas cuestiones eticas morales que querramos ponerle, yo me lo pensaria porque al fin y al cabo tienes una vida que puedes pasarla entretenida con algo, no se si me explico, pero tengo la sensacion de que quien toma esta decision es que YA NO QUIERE MAS SUFRIMIENTO Y CALAMIDADES, ASI QUE, ES TOTALMENTE COMPRENSIBLE QUE DECIDA MORIR, Y LA IGLESIA NO ES NADIE PARA TOMAR CARTAS EN ESTE TEMA, ES LO QUE PIENSO. SALUDOS

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