EL DUENDE
Futuro imperfecto
[Bernardo Romero]

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Bernardo RomeroTe ganarás el pan con el sudor de tu frente (Génesis, 3. 19). Es lo que hay, un futuro imperfecto más claro que el agua, te ganarás, no te subvencionarán, que eso no se sabe bien donde lo pone. Creo que en ningún lado, e incluso puede que eso de la subvención que parecía que no iba a cesar, es exactamente la manzana de la que Eva comió antes de ofrecerla a Adán y después de ser convencida por su asesor sindical disfrazado de serpiente que antes le había ofrecido un curso de formación subvencionado a su vez por la Unión Europea y que nutría, de paso y ya que andamos por aquí, el vientre amplio de este animal, el más sagaz de entre todos los creados por el Señor (Génesis, 3. 1): “¡No es cierto, no van a morir! Dios sabe muy bien que cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y llegarán a ser como Él, conocedores del bien y del mal”.


Y pasó lo que pasó. Lo que está pasando, pues la subvención va cesando, el gasto ya no se puede ampliar y ahora viene asomando en lontananza lo de las vacas flacas, trincándonos con la despensa más vacía que la de la chicharra, esa que pasaba el tiempo rasgando las cuerdas de una guitarra y que ahora lo único que oye es a sus tripas protestar por el fin de los continuos ejercicios nutricios, que van a menos, a mucho menos.
En Sevilla y olé se han concentrado un grupo de flamencos en nombre de los miles que tienen en la soleá y la bulería su modo de vida.

Protestan, ahora que el chollo se acabó, porque sean unos pocos militantes del partido socialista, quienes únicamente tengan bolos contratados por las diputaciones y ayuntamientos socialistas, por la Junta de Andalucía, mientras que en los pueblos y diputaciones controlados por los populares, se ha impuesto el sentido común y no hay más derroche que valga. Antes todo estaba igual, sólo que controlaban más pueblos, más diputaciones y por lo tanto más espectáculos. Había gloriosos bollos de pan para unos pocos, la Hoyos, la Yerbabuena y otros pocos, y migajas para todos los demás. Tutti contenti guachinajai. Pero el choyo se acabó. Ahora, a protestar. Antes, no. Ahora sí, cuando ya todo es irremediable.
Había ocurrido lo mismo en otros apartados culturales, el teatro, la pintura moerna, la danza o el roncanrol, por mucho que estos no se hayan atrevido todavía a decir ni mu.

Todo se ha sovietizado y no hay campo para quienes fueron o son críticos con el Régimen de Chaves y su combo caribeño. Una minoría con un carné que les cogía todo el cuerpo vivía estupendamente, al amparo de la subvención que no cesaba, y una mayoría que no se quería meter en problemas, se conformaba con las abundantes migas que caían del mantel de hilo de Holanda y otro países que hace ya tiempo tienen a España en general y a Andalucía en particular, en el punto de mira.

Futuro imperfecto: te ganarás el pan con el sudor de tu frente. Ahora es fácil decirlo, ahora que no hay ni bollo de pan ni migajas que se caigan del mantel, ahora que las hormiguitas afectas al Régimen tienen la despensa llena y la jodida chicharra, por andar perdiendo el tiempo con la guitarra y el cante, sólo tiene telarañas en su despensa, unas telarañas que cuando vuelve a casa la chicharra jarta de poleo, le reclaman también alguna miga de pan. Futuro imperfecto, es lo que ahora que estamos en ese futuro tan mal manufacturado, nos toca. Se acabó la subvención. Llegó Bruselas y mandó parar.

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