Un inspirado Oliva Soto indulta a Oloroso, de Gerardo Ortega, en Santa Olalla del Cala

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La tarde en Santa Olalla dejó excelentes estampas toreras.

La tarde en Santa Olalla dejó excelentes estampas toreras.

(www.ambitotoros. blogspot.com) Corrida de toros de la feria de Santa Olalla del Cala. Tres cuartos de entrada, 1000 personas en tarde tormentosa de agosto. Toros de Guillermo Acosta para rejones de magnífica presentación y buen juego y de Gerardo Ortega para la lidia a pie, de buena presentación y magnífico juego. El tercero de la tarde fue indultado y quinto y sexto aplaudidos en el arrastre. Se desmontera en los dos toros la cuadrilla de Oliva en banderillas, Andana Raya y Azuquita.

Antonio D´Almeida, a la usanza portuguesa, silencio y silencio.

Javier Conde, de malva y azabache, oreja y pitos

Oliva Soto, que sustituía a Paquirri, que presentó parte facultativo por gastroenteritis, de blanco y oro, dos orejas y rabo simbólico y dos orejas.

Al final de la corrida el torero de Camas y el mayoral de la ganadería salieron a hombros.

Y en el tercero de la tarde surgió la magia de un toro bravo en la muleta y de una muleta de arte que sabe embarcar los viajes del burel, de darle el sitio para que la bravura galope, de gustarse en el riesgo de lanzar la moneda en cada lance cuando la confianza en la nobleza permite abandonarse al embrujo de la inspiración de un torero camero. De Camas tenía que ser, que cultiva en la medida justa la flor preciosa de la torería. Ya con el capote, verónicas de ensueño, chicuelinas de riesgo y remates de arte.

Enseñó sus formas y la calidad del toro el torero que sustituía a Rivera Ordóñez por indisposición intestinal del torero de dinastía. En banderillas saludaron Andana y Azuquita. El toro se desplazaba por el derecho con un ritmo de toreo grande. Luego en la muleta Oliva supo darle distancias, sitio, enseñar el galope franco, el temple innato, las formas claras de embestir pausado en bravo. El efecto visual era tremendo, el toro humilla al llegar al embroque, el torero le presenta el engaño con pureza, con ese aire desvalido de infantil manera que emociona, el toro templa en el momento de tomar el engaño, el torero sabe aún empaparlo en los vuelos y dominar con arte la embestida, en una impúber picardía, hasta hacerlo girar en inverosímil danza.

El torero se olvida de su cuerpo terrenal y torea con el alma brava de esa dinastía de Salomón, de Soto Vargas, de todos los que han sido y han soñado el poder hacer lo imaginado a un morlaco de los llamados bravos. El torero para, asfixiado de tanta verdad, el toro mira, se arranca por enésima vez, el de Gerardo Ortega es el temple hecho embestida, es repetición codiciosa y es verdad brava en el centro de la plaza, toda la faena en la peseta que marca el riesgo, el público se subyuga ante la constante y silente cadenciosidad brava de la genética del hijo de Olorosa, portador de los genes de Extremeño, el toro de Algarra herrado por Ortega que sabe hacer ganadería.

El milagro del movimiento quieto, de la quietud vibrante de la perfección se vivió ayer en la tarde santaolallera. Por el izquierdo la faena no tenía el mismo valor, y el torero volvía a la diestra prodigiosa. Luego el indulto, Oliva Soto que se ahorra el martirio de la espada, no se pueden poner puertas al arte, tampoco llevamos el reglamento entre nuestros enseres de contador de cosas de toros, no creemos que el toro fuera de indulto, pero no pensamos que se haga más que bien al permitir que Oloroso vuelva a Vallebarco para ver amanecer junto a un ganadero que duerme junto a sus toros, es un privilegio para ambos que se han ganado en la plaza, y en muchos momentos de años de trabajo mudo y duro.

Antes y después pasaron muchas cosas terrenales en la preciosa plaza santaolallera, que cumple cien años la temporada próxima. Abre plaza un buen toro de Acosta, en tipo y bravo, que no acabó de ser entendido por el portugués D´Almeida, continuas negativas de los caballos, algunos a cuatro riendas, siempre tocando el de Acosta las monturas, para colmo mata mal y tras un sinfín de descabellos todo queda en nada. Al cuarto, colaborador y menos que el primero, le puso un sinfín de banderillas sin emoción ni encaje, a toro pasado siempre, burocráticas y sosas.

Javier Conde anda de vuelta de muchas cosas. Es además supersticioso, anda desconfiado, como enfadado con las musas que no le hacen caso y debe ser por eso que manda masacrar a los toros en el caballo. En el primero le molestaba el viento, la montera cayo boca arriba y sólo quiso ver al toro por el pitón derecho. Tiene recursos y gusto para dejar pases de mérito en un trasteo irregular y gris, un muletazo largo y hondo, uno por allí y otro echando el culo fuera. Una oreja cariñosa tras pinchar y dejar media saliéndose. Al magnífico quinto, tras el indulto, las luces engañosas de la plaza y otras cosas que tendría en la cabeza, menos de lo mismo, no quiso ni verlo, el toro se desangró en dos puyas infames pero tenía bravura para empujar de casta, otra vez leña al mono en tirones y a quitarle las moscas, y una faena de aliño que molestó al público que supo ver las cualidades del buen toro.

El epílogo lo volvió a poner Oliva Soto ante el buen toro que cerraba plaza. Otra vez cumbre la cuadrilla en banderillas con Raya y Azuquita saludando. Se lastimó el de Ortega pero su fondo genético y la vergüenza torera de saberse bravo lo hicieron emplearse en la muelta por encima de sus fuerzas, el camero volvió a sentirse, se dejó ver y lo cuajó en faena medida y sentida, en especial dos series al natural de enjundia y sabor, que llegó a los tendidos, que premiaron su actitud y su sentido estético y hondo del toreo con dos orejas tras un pinchazo.

Comentar que lo de este muchacho que da toros en Huelva es un problema serio, o una bendición divina, que todo es opinable. Es anunciar Buendía un cartel de toros, en la localidad a la que la imaginación del amable lector llegue, y asomarse los huevos fritos del hombre al guapa moza del tiempo a la plaza de marras, llover a cántaros como en la pinzoniana del último Octubre o la primaveral inauguración de la plaza palerma, o en este agosto serrano de tórridos calores caer una vespertina tormenta inesperada y cruel. Ya hay ayuntamientos que se lo disputan para los años que vendrán, cíclicos como la crisis de las narices, de sequía de esta bendita tierra de María Santísima, será anunciar toros y acabarse la escasez pluvial, se lo garantizo.

Como les garantizo que este Oliva es un torero de altas miras, que dejar recuerdos en el alma torera de quien lo disfruta y este Gerardo Ortega esta llamado a ser un ganadero de postín en plazas de primera, al tiempo.

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2 comentarios

  1. Yo si presencié la corrida, y te puedo asegurar que el gran toro de Gerardo Ortega y el buen hacer de Oliva Soto hicieron magia entre nosotros los espectadores que pedimos el indulto por mayoria aplastante. Enhorabuena Ortega y Oliva Soto muchas gracias por hacernos disfrutar, llegarás a ser un gran Torero.

  2. Amigos Marcelino y Gerardo me alegro de vuestro triunfo ganadero.
    Como siempre que Buendía organiza un cartel… Agua va…!!! y los aficionados a quedarmos en casa sin atrevernos a coger la carretera!!!
    Otra vez será. Un abrazo.

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