OFF THE RECORD
Peter
[Lorena Martín Montilla]

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Lorena Martín MontillaSiempre vestía con ropas sencillas, sin opulencias, chancletas de playa y calcetines blancos hasta media pierna. Su inseparable visera color pistacho ya estaba desteñida y, a pesar de la brisa de media noche, jamás lo vimos ataviado con manga larga. Nada en él recordaba su pasado de superviviente en el nido de tiburones de las finanzas alemanas, donde había trabajado más de 30 años de su vida. Jubilado y con una autocaravana como compañera de viaje, cada mes de abril Peter llegaba junto a su mujer al camping Playa La Bota, en Punta Umbría, para refugiarse del frío del centro de Europa.

Con una sonrisa permanente en el rostro, nos miraba con una envidia sana por vivir en aquel pequeño paraíso escondido en una esquina de España. Silencioso, educado, metódico; sus mejillas rojas por el calor de la tierra se perdían a menudo detrás de algún ejemplar novelesco de no menos de 300 páginas. A medio día, solía preguntar qué se festejaba en las habituales reuniones que se congregaban alrededor de barbacoas y paellas de fin de semana.

Peter, con un español cada vez más descifrable, se sentaba con nosotros -no sin antes mucha insistencia- embriagado por el sabor de un vino de El Condado. Bueno, bueno, -solía decir- gracias por compartirlo. Contaba cómo era el crudo invierno alemán y mostraba su incredulidad por el irrisorio lugar que Huelva ocupaba entre los destinos turísticos españoles. Se confesaba un enamorado de nuestro país, su aroma, su color, su gente. Pero todo lo demás fallaba.

“Tenéis la materia prima pero no hay buenos picadores”. Era su metáfora para decirnos que España era la Cenicienta de Europa. A vista de pájaro, Peter describía nuestra imagen como una devaluada explotación de diamantes sin capataz donde los mineros se perdían entre los túneles. Vuestros políticos no están a la altura de su país, explicaba serio. “En Alemania somos una máquina engrasada que produce como si le fuera la vida en ello, todos a una”.

Este año Peter no ha venido a Huelva. No volverá. Ya mora en su propio paraíso. Sus lecciones quedarán en mi memoria y siempre recordaré cómo tuvo que venir desde Alemania para darme cuenta del lugar que ocupamos y de lo que realmente merecemos. Gracias por compartirlo.

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2 comentarios

  1. Hola Enrique, muchísimas gracias por tus palabras. Me alegra que la historia de Peter te haya gustado. Gracias de nuevo por tu comentario, te lo agradezco muchísimo. Un abrazo fuerte

  2. Enrique Seijas on

    ¡Enhorabuena, Lorena! Sentido y aleccionador a la vez, como pocos periodistas saben hacer. Me reconforta, como onubense, leer este artículo aunque al mismo tiempo me apena que Peter lleve razón. Descanse en paz el amigo alemán y tú sigue en esta línea que te llevará a donde quieras ir. Un beso.

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