EL LABERINTO
Empieza el cambio
[Javier Berrio]

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Javier BerrioEl eslogan no está mal. Desde aquel ‘Por el cambio’ de Felipe González en 1982, hemos vivido más de una campaña en la que se nos ha hablado de cambio. Y repito, el eslogan no está mal. Redundado de mil maneras y coreado desde las aceras y los terrados, no ha cesado de aparecer en las perspectivas electorales en muchas ocasiones y de maneras diferentes. Y parece lógico, ¿no? ¿Quién no quiere el cambio de la actual situación, o de cualquier situación mala, hacia otra mejor? Y todo señala que el PP es, en este momento, el único partido del pobre espectro que tenemos, que puede representar un cambio de dirección del presente desastre hacia una situación más respirable.

El candidato del Partido Socialista se multiplica en sus actos y en el empeño de poner cara de bondad, como si de un monje franciscano se tratara, para convencer a un electorado que le conoce más que sobradamente. Como parece obvio y ha quedado dicho, todo el mundo quiere el ‘cambio’ de la presente situación y la inmensa mayoría sabe que el PSOE es el partido que nos ha traído a esto y es, por consiguiente, el que menos potencial de cambio representa. Pero Rubalcaba, incesante, pretendiendo que olvidemos que él ha sido clave en los gobiernos de la ruina y que además estuvo cerca de Felipe González cuando los GAL y que el Faisán le ronda continuamente, se pasea por los medios como si nada hubiera pasado. Los sindicatos, ahora desesperados y desmoralizados, se echan a la calle –el viernes pasado se pasearon por Huelva-, quejándose de las políticas socialistas y pidiendo ‘el cambio’, pero no del gobierno actual a otro de centro derecha, sino a otro de más izquierda. También querrán que olvidemos cuán responsabilidad les cabe al haber forzado políticas de tremendo gasto y callando una y mil veces ante las barbaridades de Zapatero. Mientras, éramos muchos los que desde los medios y la política pedíamos ‘un cambio’ de rumbo porque veíamos la ruina que se avecinaba. Esos sindicatos y sus correspondientes partidos nos despreciaban con aquello de ‘la derecha extrema’.

Queremos cambio, todos, casi todos, una gran mayoría. Pero no puedo con las alabanzas almibaradas hacia personajes del PP y casi de última hora de algunos que se han movido tan cómodamente por los pasillos de Diputación o de la Junta de Andalucía. Presienten el cambio. Quieren estar cerca. Lo vi, sin ir más lejos, ayer en una TV muy blanca y azul. La impostura de los que no se quieren ver descolocados, la de los de débiles posiciones pero dispuestos al aprovechamiento final. ‘El cambio’ les importa menos que nada, pero quieren estar bien visibles cuando se produzca.

‘Empieza el cambio’, ha sido un buen eslogan para la convención de un partido que aspira al poder con mayúsculas porque, además, así lo anuncian las encuestas. Ese cambio es necesario y es posible. El PSOE, en su primera gran victoria, sufrió el venenoso lastre interno de la avalancha de quienes nunca debieron estar, de personas y personajes que pertenecen a la categoría de los que he mencionado. Ojo con ellos, son de lo más dañino y nunca se han movido con la verdad. Esos no pertenecen a ningún tipo de cambio. El PP hoy lleve el gen de lo que debe cambiar hacia algo más libre y mejor. Ahí está el apoyo de todos y de la sociedad de centro y centro derecha hacia la que el PP debe mirar y en la que se debe reflejar. Escucho quinielas de lista populares en Huelva y algunas no están nada mal, aunque paguen un pequeño precio al pasado, cuando el PP era algo más conservador. No obstante, liderando a la sociedad y formando opinión, el PP dará un vuelco a la realidad política actual a favor, quiero pensar, de políticas al servicio de la persona y oportunidades para todos. Como ven, algo bien distinto de lo que hemos tenido hasta aquí. Después, esperar y ver para juzgar y reaccionar.

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4 comentarios

  1. Luis Gomez99 on

    Es realmente curiosa la capacidad que tienen Zapatero y su equipo para habernos llevado a esta situación económica. Porque han conseguido arrastrar a toda Europa, Estados Unidos y casi todo el mundo, exceptuando a los “BRIC”.

  2. La sociedad debe ser consciente de la trancendentalidad de la cita que tiene en 20 de noviembre con las urnas.Es necesario el cambio, pues en cierta medida, Zapatero tenía razón con aquella frase de que la economía es un estado de ánimo. Y el ánimo del actual Gobierno es apático y carente de reflejos y soluciones ante una situación crítica que se empeñó en negar desde un principio. Aunque existan más opciones en el arco electoral, todo parece indicar que es la hora de que el PP asuma las responsabilidades de gobierno, pero tengo la impresión de asistir a una oportunidad casi límite y única. Sin caer en el pesimismo, espero que todo comience a funcionar, porque después de ésto, pocas soluciones quedan.

  3. Todos deseamos el cambio. Pero… ¡cuidado!, ¿que cambio es el que quieren los curritos, porque, no es el mismo que el que quieren los poderosos.

    A ver si el 20N cada uno sabe ponerse en su sitio y coge la papeleta que mas le interesa, que después no vale decir.. yo creí, yo pensé.

    Cambio sí, pero cada uno que sepa a la cuerda que tiene que votar.

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