EL DUENDE
El boli de Catarroja
[Bernardo Romero]

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Bernardo RomeroEn un ayuntamiento de Catarroja los funcionarios se llevan para currar el boli de casa y eso es noticia: ha aparecido en diarios y portales de Internet como algo sorprendente. Debe ser porque estamos acostumbrados a la manera de ser y actuar de los políticos nuestros de cada día, que no deberían nunca dejar de ser, al menos ante nuestros ojos, representantes públicos que entre todos elegimos para que gobiernen y gestionen los recursos que se obtienen, miren ustedes por donde, con el dinero de nuestros impuestos, trasunto este que se debería tener más en cuenta por todos, y por ellos sobre todo. Que conste.


El caso es que la clase política, y mientras más mediocre, peor, se dedica a tomar el dinero de nuestros impuestos como si tal cosa, como si fuera capital privado, de ellos y no de todos. Y no me estoy refiriendo a la impresionante desvergüenza de puteros y cocainómanos que en las últimas semanas – y las que te rondaré morena – vienen saltando a las páginas y a la luz de la prensa diaria, sino entre los que tenemos más cerca; y si no entre todos ellos, sí al menos en número considerable, fundamentalmente en esta desabrida izquierda que nadie sabe por qué mantiene cierta supremacía moral con la que está cayendo.

Nos queremos referir al concejalillo de tres al cuarto que se permite el lujo de tener chauffer al volante de un vehículo de alta gama, a estos mediocres que tienen el inmenso placer, a la altura de su poquísima vergüenza por lo menos, de ir a papear a restaurantes caros porque le sale de los mismísimos; y a los que no se tienen que preocupar en absoluto de las tarifas de su compañía de teléfonos porque hasta el móvil se lo tenemos que pagar, tampoco sé por qué razón, los demás.

Antier mismo, como cada españolito de a pie con un mínimo de sentido común y vergüenza torera, me encajé en la papelería del barrio para comprar un tubo con doce lápices y un estuche con media docena de bolis. Cuatro setenta y cinco. No me importó un pimiento. Los lápices y los bolis los uso para lo que me sale de las narices, no para los mocos, sino para lo que me da la gana. Para trabajar, como es natural, también. Es cuestión de higiene; de educación en la que se incluye la higiene moral como incluimos el simple hecho de lavarse las manos después de hacer pipí, qué quieren que les diga.

Pero a ver quién es el guapo capaz de convencer a los políticos, y repito: mientras más mediocres, peor, para que se traigan el boli de casa. ¿A quién se lo va a contar usted?, ¿al degustador incansable de gambas blancas de la costa con cargo al presupuesto municipal, provincial o regional?, ¿o al tonto del culo que quiera gastarse nuestros cuartos construyendo un disparatado aeropuerto en Huelva? Me pueden ustedes decir, ¿a quién le contamos esto del boli de Catarroja?

Habrá que acordarse de cómo son los tipos estos, cuando dentro de poco tengamos que volver a ir a votar porque al señor presidente de la Junta de Andalucía no le cuadraban las cuentas, a él personalmente que no a los andaluces, si coincidían las autonómicas con las generales como siempre se había hecho antes, que se hacía antes así porque les cuadraba a estos que andan empeñados en mantener contradiós y contra los santos mandamientos el cortijo andaluz en sus nada inocentes manos. Habrá que ir pensando en que no sólo hace falta un cambio de gobierno, sino también un cambio en las mentalidades arcaicas, reaccionarias en grado sumo, de cierta clase política que habría que ir dando de lado, tanto por parte de la ciudadanía, que no debería consentir estas actitudes prepotentes en grado sumo, ni por los propios partidos políticos, como es el caso de los socialistas, donde, que yo sepa, todavía queda gente honesta e incluso de izquierdas. Espero que estos no sean, a estas alturas de la película, una alarmante minoría. Eso no sería bueno para el Psoe, pero tampoco para Andalucía. Sería estupendo que el boli de Catarroja, en estos nuevos tiempos que se nos echan encima, dejara de ser noticia.

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1 comentario

  1. José Mora Mateo on

    Soy concejal de PSOE en el Ayuntamiento de Catarroja y quisiera hacerle un par de puntializaciones. En Catarroja, provincia de Valencia,gobierna desde hace casi 20 años el Partido Popular y durante estos gobiernos la falta de planificación y el derroche ha sido la tónica y la causa de que algunos funcionarios tengan que llevarse el bolígrafo de su casa.En este Ayuntamiento de 21 concejales (11 del PP, 6 del PSOE, 1 de Compromís y 1 de IU) solamente cobran dos, la Alcaldesa 55.000 euros más o menos y el primer teniente de alcalde 40.000 en números redondos, con la presión (y la falta de liquidez) de la oposición hemos conseguido que en los presupuestos de 2012 desapareciera un asesor de la alcaldía, pero todavía se mantienen otros cargos de confianza sin contar las contrataciones de amigos y familiares. el que suscribe, que lo hace a título particular, se paga su teléfono, se paga su gasolina y por supuesto me dedico a mi trabajo particular, quitandoles horas ami familía y a mis aficiones para dedicarme al servicio de los demás ( o eso pretendo). Hay malos y buenos en todas partes y por eso no son buenas las generalizaciones. Le sugiero que mire a ver de toods los concejales (no concejalillos) que hay en España, el número de eelos que cobran un sueldo con dedicación exclusiva y cuantos, que son la mayoría, se gastan parte de su sueldo en esta “afición” y no distingo entre derecha e izquierda.
    saludos cordiales.

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