La Audiencia Provincial de Huelva cita al asesino de Ana María Jerez para que comparezca el lunes a las 12.00 horas

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Adoración Cano, la madre de Ana María Jerez, porta una foto de su hija durante la manifestación por Ruth y José. ( Julián Pérez)

La Audiencia Provincial de Huelva ha citado a José Franco de la Cruz, el asesino de Ana María Jerez Cano, para que comparezca en los juzgados de Huelva el próximo lunes a las 12 horas, según ha publicado El Mundo.es en una información firmada por la periodista Lorena Correa. Según este periódico, El Boca tendrá que notificar dónde fijará su domicilio y residencia una vez que ha quedado en libertad tras cumplir 21 de los 44 años a los que fue condenado por la violación y asesinato de la niña de nueve años en 1991.

El Mundo.es también recoge que la comparecencia de José Franco de la Cruz no es obligatoria, pero la Sección Primera de la Audiencia onubense ha solicitado el domicilio del ex recluso para realizar futuras notificaciones y para evitar que quebrante la orden de alejamiento que le impide acercarse al lugar de residencia de los padres de la niña en los próximos cinco años.

La Audiencia Provincial de Huelva ha emitido esta notificación a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que deberán localizar a ‘El Boca’ a lo largo del fin de semana. Asimismo ha ordenado abrir una investigación sobre el patrimonio del asesino de Ana María para que indemnice a la familia de la victima con los 90.000 euros de multa que le impuso el tribunal que lo condenó en 1993.

José Franco, ‘alias El Boca’, ha salido de la cárcel de Morón de la Frontera este martes después de cumplir 21 años de prisión por el asesinato de la pequeña Ana María Jerez Cano y después de que la Audiencia Provincial de Huelva rechazara el recurso de la madre de la niña para que se le aplicara la ‘doctrina Parot’ y pasara, al menos, 30 años en prisión de los 44 a los que fue condenado. Franco ha manifestado a su salida, que se ha producido poco después de las 7.30 horas, que él no se arrepiente de nada porque no fue el que mató a Ana María Jerez.

Ha insistido en algo que mantuvo siempre durante el juicio, que él era inocente y que ha pagado con 21 años de cárcel un delito que cometió otra persona.

La salida de la cárcel de Morón de la Frontera, adonde había sido trasladado desde la cárcel de Ciudad Real, se ha producido en medio de un gran revuelo mediático y ante la presencia de algunos curiosos.

La madre de la pequeña asesinada, Adoración Cano, ha mostrado su hondo malestar por el rechazo del recurso interpuesto para que cumpliera la pena máxima que contempla en estos momentos el código penal, que son 30 años, tal como ha ocurrido en otros casos.

UNA HISTORIA QUE CONMOVIÓ A TODA HUELVA

Han pasado ya 21 años, pero Adoración Cano recuerda ese maldito 16 de febrero de 1991 como si el tiempo no hubiera pasado. Era sábado de carnaval en Huelva. La familia había decidido no marchar a su casa en la playa de El Portil y la pequeña Ana María no paraba de suplicar a su madre con las manos entrelazadas que la dejara salir al piso de una amiga situado en el portal de al lado. Eran las cinco de la tarde. “Siempre he tenido miedo a que saliera sola a la calle, pero al final me convenció y me dio un abrazo diciéndome ‘gracias, mamuchi’, con toda su expresividad”, recuerda Adoración Cano aún sintiéndose culpable, en una entrevista realizada por José Carlos Aguado para elmundo.es.

Ana María no llegó a subir a casa de su amiga. José Franco de la Cruz, alias ‘El Boca’, la vio a través del ventanal de un bar y fue a por ella. Su sobrina era compañera de colegio y la engañó diciéndole que la llevaría a su encuentro. La “bestia” descargó su ira con una niña de tan sólo nueve años. El cadáver apareció 69 días después en las marismas de la ría del Tinto entre ramajes, completamente desnudo y masacrado.

“Le provocó 38 lesiones, le destrozó la cabeza a golpes y la violó por el ano, pero ella murió defendiendo su virginidad cerrando sus piernas”, narra Adoración Cano entre lágrimas y gestos de rabia, mientras guarda en el bolso unas fotos de su pequeña, una disfrazada de ratoncita y otra metida en el fregadero de la cocina con traviesa sonrisa.

Recuerdos vivos

Han pasado 21 años pero los recuerdos siguen estando todavía muy vivos. “Aún me persigue el fantasma de la agonía de mi hija, ¿cómo se puede vivir con esto?”, se pregunta a sabiendas de que nunca obtendrá una respuesta, pero igualmente convencida de que el mejor consuelo es su propia lucha por lograr que quién le arrebató a su niña “cumpla los 44 años de condena que le fue impuesta”.

Desde el primer momento supo que ‘El Boca’ la había matado. Un año antes había intentado violar a su otra hija, pero un vecino impidió que “se la llevase” amenazándole con el gato del coche. El miedo frenó la denuncia. Incluso siseaba y piropeaba por la calle a la propia Adoración Cano llamándola “morena guapa”.

“Cuando en Comisaría vi esa cara en una foto le dije a la Policía que había sido él, pero me decían que no tenían medios para buscar a mi hija. Esa misma madrugada me llevaron a la barriada de Pérez Cubillas a buscarla con un megáfono y me puse a mirar en los contenedores de la basura porque sabía que estaba muerta”, relata, al tiempo que recuerda que su marido y su hermano se fueron a las marismas del Tinto “con una mala linterna”.

Un testigo y una fibra de tejido

El testimonio de una testigo que vio a ‘El Boca’ con Ana María y una fibra hallada en la uña del pulgar derecho del cadáver y que coincidía con el tejido de la chaqueta de un chándal color oscuro que siempre llevaba puesto el sospechoso, permitió su condena. “Su huella quedó ahí, en la única uña que quedaba en el cuerpo de mi hija después de 69 días a merced de las mareas, de bichos y ratas”.

21 años después, ‘El Boca’ está a punto de salir de la penitenciaría de alta seguridad de Herrera de la Mancha. Será el 3 de abril si nadie lo remedia. De 44 años de condena, no habrá cumplido ni tan siquiera la mitad. Que durante los próximos seis años tenga prohibido pisar la ciudad de Huelva no consuela a la madre de Ana María, que lleva 20 años de lucha silenciosa tratando por todos los medios que el asesino y violador de su hija no sea excarcelado tan pronto y cumpla la pena íntegra. Además, ni siquiera ha pagado la indemnización impuesta.

“El último tributo que le puedo rendir a mi hija es defender su honor, no puedo quedarme sin hacer nada viendo que esta alimaña saldrá de la cárcel porque es una bomba de relojería en la calle”, asegura aún con la esperanza de que alguien la escuche, sea valiente y dé un paso hacia delante para que este “monstruo” siga entre rejas.

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1 comentario

  1. Quiero dar las gracias por esta genial material! Definitivamente, me encanta .He guardado su sitio web web para estar pendiente de cuando publiques nuevo material.

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