Los onubenses acuden a las Escuelas de Padres Municipales para aprender la estrategia educativa de ‘Normas y límites’

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Escuela de Padres de La Orden.

La Concejalía de Familia, Servicios Sociales y Juventud del Ayuntamiento de Huelva está organizando el acto de clausura de las Escuelas de Madres y Padres 2011 – 2012 que tendrá lugar el próximo 11 de abril, a las 19 horas en el edificio de La Gota de Leche. En total, este año han participado 90 familias, en las tres escuelas organizadas en los colegios Marismas del Odiel, Manuel Siurot y Tartessos.

El acto arrancará con una charla – coloquio, a cargo de Cristóbal Gangoso Aragón, reconocido profesional, doctor en Psicología y licenciado en Medicina, además de fundador de la asociación Alcohólicos Rehabilitados Onubenses que abordará el tema de ‘Ladrones de la Felicidad’ para destapar aquellos aspectos que nos hacen infelices por no valorar lo realmente importante. Además, se hará entrega de los certificados de asistencia a todos los participantes en las escuelas, con el DVD ‘Familias: Educar para la Vida’ editado por la propia Concejalía y una ‘Guía de Familia y Adolescencia, editada por la Fundación Alcohol y Sociedad.

El perfil de los participantes en las Escuelas de Padres y Madres, suele responder al de mujeres, en un 87,9% de participación frente a un 12,1% de hombres, aunque este año, el porcentaje masculino ha subido respecto a otras ediciones hasta un 21%, aunque sigue siendo muy bajo. Asimismo, en cuanto a la edad media de los participantes, se sitúa entre los 30 y los 40 años, con hijos a punto de entrar en la adolescencia, entre 10 y 16 años.

Las escuelas se estructuran en 10 sesiones, en la que se abordan temas como ‘La familia como contexto de prevención y educación’; ‘Habilidades para fomentar la comunicación’; ‘Los estilos educativos parentales’; ‘Estrategias educativas básicas’; ‘Habilidades para reducir conflictos’; ‘Intervención con niños de 0 a 12 años’; ‘Intervención con niños de 13 a 18 años’; ‘Posición familiar ante el tabaco, el alcohol y el resto de drogas’; ‘¿Cómo ayudar en los estudios y las tareas escolares’; y ‘Uso adecuado de las nuevas tecnologías: Internet, móviles y videojuegos’.

Sin embargo y a pesar de la variedad de temas, los onubenses acuden a las Escuelas de Padres Municipales para aprender la estrategia educativa de ‘normas y límites’, que van acompañadas de los denominados premios y castigos.

Todos los menores necesitan reglas y expectativas para aprender el comportamiento apropiado. La palabra disciplina significa formar o enseñar y combina tanto técnicas positivas como negativas. Es ignorar a un niño cuando intenta repetidas veces interrumpir una conversación telefónica, pero también prestarle atención en seguida, después de que haya esperado su turno pacientemente. Los «síes» son muchas veces más importantes que los «noes» porque con el sí el niño sabrá cuándo se está comportando tal como los padres desean.

En este sentido, los límites son como un muro o barrera ante la cual el niño se tiene que detener, que le indica hasta dónde puede llegar. Es una forma de decirle “hasta aquí”. El poner normas, el marcar límites a los menores es muy necesario porque dan seguridad y protección, ya que si el niño es más fuerte que los padres, no se podrá sentir protegido por ellos; permiten predecir la reacción de los padres ante determinadas situaciones y comportamientos; Ayudan al niño a tener claros determinados criterios sobre las cosas, convirtiéndose en referencias; y enseñan al niño a saber renunciar a sus deseos, preparándole para situaciones similares de la vida.

A partir de las normas, es preciso saber cómo premiar cuando se cumplen y aunque es posible que los elogios indiscriminados provoquen problemas con un niño inseguro o que siempre haya sido el centro de atención, por experiencia se sabe que son más los niños que no reciben bastantes elogios que los que reciben demasiados, a pesar de que los elogios pueden hacer milagros porque son una técnica de disciplina netamente eficaz. Es importante en este sentido elogiar el comportamiento y no la personalidad, usar elogios concretos y adecuados de manera inmediata, mientras que para premiar es importante buscar varias recompensas, cumplir siempre lo prometido, centrarse en una sola conducta y ser firme.

Sería maravilloso poder educar a los niños utilizando sólo técnicas positivas, pero no siempre es posible. Para enseñarles patrones de conductas deseables hay que hacer uso de las consecuencias positivas y negativas. El castigo no debe considerarse necesariamente como bueno o malo. Los expertos no están en contra de su aplicación. Están a favor del uso eficaz del castigo, con una buena técnica. Pero el castigo solo no produce los efectos deseados. Ello se debe a que es totalmente negativo. Enseña al niño lo que no debe hacer en lugar de lo que se debe hacer. Cuando se utiliza aislado, sin el equilibrio de refuerzos positivos para conductas adecuadas, no enseña al niño cómo reemplazar la mala conducta por otra más aceptable. Dado que el castigo es, a veces, una técnica necesaria, la cuestión que se plantea es cuándo y cómo usarlo, por ello es importante elegir un castigo que reduzca la conducta no deseada, usarlo con moderación y combinado con técnicas positivas, no retrasarlo y explicar sus consecuencias, sin amenazar nunca en vano.

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