Genaro Ramallo se acoge a su derecho legal y no declara ante el juez que lleva el caso del doble crimen de Calabazares

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Genaro Ramallo oculta su rostro tras declarar ante el juez en Huelva. (Julián Pérez)

Genaro Ramallo Guevara, acusado por el doble crimen de Calabazares, se ha negado a declarar ante el juez de Aracena. Éste lo había citado en lo que judicialmente se conoce como declaración indagatoria, pero Ramallo se ha acogido a su derecho a no prestar declaración. En cuanto a los hecho ocurrido hace 18 años, desde algunas fuentes judiciales relacionadas con el caso se apunta a que la decapitación de los dos cadáveres, madre e hijo, pudo estar relacionada con una ofrenda a una diosa andina, Pachamama. El juicio, que será con jurado popular, podría tener lugar en unos ocho meses, aunque todo dependerá de si hay o no nuevas diligencias o pruebas.

Genaro Ramallo Guevara se encuentra en prisión incondicional y sin fianza por dos delitos de asesinato, por la muerte de la sevillana María del Carmen Espejo y su hijo Antonio, hace más de 18 años y cuyos cuerpos aparecieron enterrados en Calabazares, una aldea de Almonaster la Real.

El presunto asesino ya se negó a declarar ante el juez en Huelva después de su detención en Francia, y sólo habló para asegurar que se entregó voluntariamente el pasado 30 de septiembre a las autoridades del Consulado de España en la ciudad francesa de Toulouse, localidad adonde había huido después de que la Brigada de la Policía Judicial de Sevilla descubriese los cadáveres de la mujer y su hijo de diez años.

Fue a mediados del mes de septiembre del pasado año cuando la Policía Judicial de Sevilla destapó los cuerpos de las dos personas fallecidas y que se hallaban sepultadas bajo dos metros de piedras en una finca propiedad del principal sospechoso ubicada en la aldea de Calabazares, perteneciente al municipio de Almonaster la Real.

Genaro Ramallo llevaba una aparente vida normal en Huelva hasta que aparecieron los cadáveres, momento en el que huyó a Francia donde fue detenido tras llevar en el país vecino poco más de 20 días.

La localización de los cuerpos de María del Carmen Espejo y su hijo Antonio ha permitido reabrir el caso de su desaparición, denunciada por el padre y hermana de la víctima en 1994. Por su parte, el presunto homicida nunca denunció su desaparición alegando que su pareja le había abandonado, e incluso afirmaba que se veía “periódicamente” con su hijo.

LA DIOSA PACHAMAMA

La divinidad Pachamama representa a la Tierra, pero no sólo el suelo o la tierra geológica, así como tampoco sólo la naturaleza; es todo ello en su conjunto. No está localizada en un lugar específico, pero se concentra en ciertos lugares como manantiales, vertientes, o apachetas. Pero es una deidad inmediata y cotidiana, que actúa directamente, por presencia y con la cual se dialoga permanentemente, ya sea pidiéndosele sustento o disculpándose por alguna falta cometida en contra de la tierra y todo lo que nos provee.

No es una divinidad creadora sino protectora y proveedora; cobija a los hombres, posibilita la vida y favorece la fecundidad y la fertilidad. A cambio de esta ayuda y protección, el pastor de la Puna Meridional está obligado a ofrendar a la Pacha parte de lo que recibe, no sólo en los momentos y sitios predeterminados para el ritual sino, particularmente, en todos los acontecimientos culturalmente significativos, configurándose así una suerte de reciprocidad”. Sin embargo se la considera asimismo con una faz negativa: la Pachamama tiene hambre frecuente y si no se la nutre con las ofrendas o si casualmente se la ofende, ella provoca enfermedades.

Los quechuas, los aymaras y otras etnias de la región andina, realizan ancestralmente ofrendas en su honor, sacrificando camélidos para derramar su sangre. Entre otros objetos se ofrecen hojas de coca, conchas marinas mullu y sobre todo el feto de la llama, según una creencia para fertilizar la tierra sin que faltara jamás la cosecha, este tipo de ofertorio suele llamarse en los Andes centromeridionales “corpachada”.

La Pachamama, más las deidades Mallku y Amaru, conforman la trilogía de la percepción aimara sociedad – naturaleza;[2] y sus cultos son las formas más antiguas de celebración que los aimaras realizan en la actualidad. Con la invasión de los españoles y la persecución de las religiones nativas (llamada en esa época “extirpación de idolatrías), la deidad Pachamama producto del sincretismo, comenzó también a ser muchas veces a través de la Virgen María.

Actualmente se mantiene y conserva el sistema de creencias y rituales relacionados con la Pachamama, practicada principalmente por las comunidades quechuas y aimaras, y otros grupos étnicos que han sufrido la influencia quechua-aymara, en las áreas andinas de Ecuador, Perú y Bolivia, pero también en el norte de Chile, y en el norte de Argentina. A través de los migrantes, se ha hecho conocida en otros lugares, y se ha expandido a numerosas ciudades y grandes metrópolis modernas como Buenos Aires, por este motivo se puede ver ocasionalmente en tal ciudad (especialmente en los 1990s y a inicios del presente siglo) a gente que, por ejemplo, vuelca un poco del vino o la cerveza que está por beber diciendo: “antes para la pacha”.al realizar el ritual en el hogar por primera vez se debe realizar todos los años de no hacerlo se dice que se acaba la buena suerte y los alimentos que provee.

El ritual central de la Pachamama o fiesta de la Madre Tierra es la challa o pago (tributo). Se la realiza el primer día del mes de agosto, durante todo el mes, y en muchos lugares también el primer viernes de cada mes. Las ceremonias estaban a cargo de personas ancianas o de mayor autoridad moral dentro de cada comunidad. En el caso del pueblo aimara esta persona recibe el nombre de ‘yatiri’. También se realizan ceremonias a la Pachamama en ocasiones especiales, como al partir de viaje o al pasar por una apacheta. Según Mario Rabey y Rodolfo Merlino, antropólogos argentinos que han estudiado la cultura andina desde la décadas de 1970 a la de 1990, “el ritual más importante es el “challaco”. Challaco es una deformación de los vocablos quechua ‘ch’allay’ y ‘ch’allakuy’, que se refieren a la acción de rociar insistentemente (Lira 1941: 160 y 161); en el lenguaje corriente de los campesinos del sur de los Andes Centrales, la palabra ‘challar’ se usa como sinónimo de ‘dar de comer y beber a la tierra’. El challaco, tal como se practica en la zona estudiada (Merlino y Rabey 1983: 153-155), abarca una compleja serie de pasos rituales que comienzan en las viviendas familiares la noche de la víspera, durante la cual se cocina una comida especial, la tijtincha, y que culminan en un ojo de agua o la toma de una acequia donde se realiza el ritual principal a la Pachamama, con una serie de ofrendas que incluyen comida, bebida, hojas de coca y cigarros” (Rabey y Merlino 1988).

La religión centrada en la Pachamama se practica en la actualidad en forma paralela al cristianismo, al punto tal que muchas familias son simultáneamente cristianas y pachamamistas. En Perú, especificamente en Puno, la Pachamama es identificada con la Virgen de la Candelaria.

En el noroeste argentino especialmente las provincias de Jujuy y Salta se celebra a la deidad en el mes de agosto.

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