La Hermandad del Polvorín, la historia de una cofradía ligada al corazón de Huelva

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Ofrenda floral a la Victoria.

La Hermandad del Polvorín, pese a su corta existencia, ha contado a lo largo de su historia con tres imágenes de la Santísima Virgen. La primitiva imagen, obra del escultor onubense D. Joaquín Gómez del Castillo de 1941, representaba a la Virgen cabizbaja y en actitud de desconsuelo, según información recogida de www.victoriacoronada.com.

El alcalde junto a la corona de la Virgen.

Esta imagen sufrió un incendio fortuito cuando procesionaba en su paso, a la altura del Barrio Reina Victoria, acaecido el Miércoles Santo, día 1º de Abril de 1.953, donde se destruyó prácticamente el rostro y manos.

La Virgen de la Victoria fue pasto de las llamas cuando la hermandad transitaba por la cuesta de San Cristóbal; fatídicamente una de las velas se tronchó sobre la saya, prendiendo en ellas rápidamente el paso. La cara de la Virgen se malogró en su mayor parte y el paso quedó prácticamente destruido. A los pocos días se exponía la imagen de la Virgen, el Domingo de Resurrección 5 de abril, tal y como había quedado después del incendio con el cirio que provocó la tragedia entre sus manos.

D. Antonio León Ortega, a la sazón vocal de la Hermandad y afamado escultor, fue el encargado de restaurar la imagen de la Virgen, así como la de San Juan Evangelista.

La nueva imagen, restauración de la anterior, aún con un cierto parecido presentaba connotaciones bien distintas a la anterior. Había cambiado, sus rasgos eran más pronunciados, dando una expresión más dolorosa.

No era la imagen a la que la Hermandad y devotos estaban acostumbrados, por lo cual la Hermandad nunca estuvo totalmente satisfecha con esta imagen. Catorce años más tarde, en 1967, el deterioro de esta imagen era evidente, grietas en la madera y saltaduras de estucohacen que la Hermandad se replantee el tema de la restauración, que es aprobada en Cabildo Extraordinario y que encarga por expreso deseo del Mayordomo D. Francisco Monís Cano, al joven escultor D. Luis Álvarez Duarte.En reconocimiento rutinario de la imagen, se aprecia desprendimiento de mascarilla y partes muy deterioradas, que en la restauración tras el incendio no fue con suficiente base científica por lo que la Hermandad decide hacer una imagen nueva de María Santísima de la Victoria, que nada tenga que ver con las dos imágenes anteriormente citadas, lógicamente en el aspecto artístico y que es hoy en día la que despierta amor entre todos los onubenses y de fuera de sus fronteras.

La Virgen de la Victoria

La imagen actual de María Santísima de la Victoria fue realizada en 1968 por el escultor sevillano, Luis Álvarez Duarte. Para esta talla, se dio vía libre al escultor, pero no se duda que D. Francisco Monís Cano, pusiera también su impronta artística en la ejecución de la misma, al menos aconsejando estilos, medidas, expresiones…

El resultado fue un bella imagen, distinta por completo de las anteriores que indiscutiblemente marca una nueva etapa en la Hermandad.

Ésta imagen de María se concibió, en su representación cronológica, entre la adolescencia y la edad adulta. De facciones aniñadas, pero de gran entereza, concretamente 172 cms. desde la base del candelero hasta la cabeza, está ligeramente inclinada hacia delante, ladeando la cabeza hacia la derecha. La imagen tiene la cabeza, torso y manos realizados en madera de cedro, no así los brazos y rótulas, que son de madera de pino de flandes. La cabeza está tallada con una perfección asombrosa.

Todo es perfecto, los ojos grandes y negros en cristal veneciano, ribeteados de grandes pestañas en pelo de marta, dan naturalidad a la cara conformando una mirada profunda y penetrante en el alma del creyente. Las cejas arqueadas, párpados hinchados, nariz larga y fina, con labios carnosos perfilando una boca medianamente entreabierta donde pueden apreciarse los dientes superiores, y tez sonrosada y morena, dan en su conjunto, un aspecto casi humano a esta imagen. El pelo, tallado, se recoge a modo de roete. Las actuales manos, finas y de dedos alargados, son debidas a la gubia del insigne escultor D. Antonio Eslava Rubio.

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