Juan Ignacio Reales rinde homenaje a La Palma en su pregón por ser “cuna de rocieros”

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Pregón de la Hermandad del Rocío de La Palma.

Juan Ignacio Reales Espina, actual presidente de la Matriz de Almonte, ha sido el encargado de pronunciar el pregón de la Hermandad del Rocío de La Palma. La presentación corrió a cargo de Manuel García Félix, primer teniente de alcalde, con quien mantiene una estrecha relación iniciada en la etapa universitaria de ambos y gestada alrededor de las Jornadas Rocieras en el Colegio San Juan Bosco de Sevilla. Más tarde compartieron vivencias en el Grupo de Fraternidad Rociera.

García Félix dejó claro su aprecio personal, cariño y admiración por el pregonero y su familia. Destacó su formación religiosa y valores morales y su vinculación y devoción mariana hacia las advocaciones de la Virgen del Rocío y María Auxiliadora. Asimismo recordó la labor de Juan Ignacio Reales como vocero del Rocío a través de la publicación de muchísimos artículos, intervenciones en charlas y conferencias, pero sobre todo resaltó su implicación con la Junta de la Hermandad Matriz de Almonte durante 16 años que ahora han culminado con el cargo de presidente.

Juan Ignacio Reales comenzó su intervención diciendo a los presentes que traía su pregón a La Palma con “ilusión y cariño”. Habló de cómo La Palma está unida a los orígenes de la historia del Rocío. Y subrayó las dos efemérides que cumple este año la hermandad: el 75 aniversario de la Bendición del Simpecado, que recordó que luce la Medalla de Oro de la Hermandad Matriz, y la 40 edición del pregón rociero.

Reales rindió un homenaje a los primeros rocieros y aseguró que La Palma es cuna de devotos que han jugado un gran papel en la difusión del amor a la Virgen del Rocío. Y nombró a los rocieros de ahora, que tienen la misión de hacer la nueva evangelización por el mundo. Por eso, hizo un llamamiento a todos ellos para que den testimonio de su fe. En este sentido, dijo que la Hermandad de La Palma lleva muchos años difundiendo los valores cristianos y la devoción a la Virgen del Rocío de manera ejemplar.

Juan Ignacio Reales insistió en la Historia de La Palma, siempre tan vinculada al Rocío, con hombres que han impulsado su devoción, como Don Ignacio de Cepeda, Manuel Siurot, Pedro Alonso Morgado o Santiago Martínez. Añadió que la Hermandad de La Palma “huye de toda ostentación y hace gala de humildad como lo hacen sus camaristas honorarias, las Hermanas de la Cruz. “Qué suerte tiene La Palma de tener a las Hermanas de la Cruz”, apuntó.

Reales hizo además mención de dos acontecimientos importantes que va a vivir el Rocío este año: la Venida de la Virgen al pueblo de Almonte y la conmemoración del Bicentenario del Rocío Chico, actos a los que invitó a todos.

El presidente de la Matriz también aprovechó su pregón para recordar las palabras pronunciadas por Juan Pablo II, el Papa Rociero, cuando dijo que el Rocío es una escuela de vida cristiana. Y eso -manifestó- es lo que hacen las hermandades cuando caminan hacia El Rocío”. En esta línea concretó aún más al asegurar que el camino “es la preparación espiritual para encontrarnos con la Virgen” y que “cuando termina el camino comienza la Romería, la reunión del pueblo para celebrar con la Virgen la venida del Espíritu Santo”.

Reales afirmó que la Romería es “el encuentro del hombre con Dios al que nos lleva María en donde cobran fuerza los Sacramentos y la Eucaristía, claro ejemplo de que a través de la Virgen se llega a Dios”. Y se refirió igualmente a la procesión de la Virgen y a las hermandades que esperan impacientes que lleguen a su encuentro. Pero además dejó claro que cuando acaba la Romería “no acaba el Rocío, ya que el Rocío no acaba nunca; el rociero supera las distancias porque su devoción permanece en el corazón”.

También tuvo emocionadas palabras para otra de las advocaciones marianas de La Palma, su patrona, la Virgen del Valle. Habló de La Palma como pueblo donde la semilla rociera brotó y ha dado su fruto. Destacó la figura de Don Ignacio de Cepeda y Soldán, primer Vizconde de La Palma, con su gran labor de mecenazgo y cuya aportación al Rocío ha sido fundamental en iniciativas como el primer monumento a la Virgen fuera de Almonte, en su destacada participación en la Coronación, en las obras de la ermita o en el diseño del paso de la Virgen. Además señaló que promovió las peregrinaciones fuera de Pentecostés e impulsó la primera Procesión Eucararística por las calles de la aldea. Pero, según Reales, su principal legado fue su manifestación de amor a la Virgen y hacer del Rocío un camino de vida cristiana.

Por último, se refirió a la Hermandad del Pastorcito de La Palma, “instrumento para ayudar a los más necesitados” y reivindicó el papel de las hermandades del Rocío. El pregón finalizó con todo el auditorio entonando la Salve a la Virgen del Rocío.

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