Asaja Huelva se opone a la ampliación de la Reserva de la Biosfera de Doñana

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Parque Nacional de Doñana.

“Restringe la actividad económica sin ofrecer soluciones o alternativas”. Esto es lo que hace la Consejería de Medio Ambiente al proponer la ampliación de la Reserva de la Biosfera de Doñana de las 77.260 hectáreas que ocupa en la actualidad a las 268.293,72 entre núcleo, tampón y zona de transición, que contempla el expediente que está tramitando la Consejería, según asegura en una nota la organización agraria Asaja-Huelva. Esta organización entiende que “una ampliación exagerada de la zona protegida no tiene justificación alguna, puesto que, como también se indica en la documentación, la zona ya cuenta con normativas destinadas a preservar los recursos naturales, el desarrollo sostenible y de coordinación subregional y regulación de usos de la zona”.

Hay que aclarar que la Reserva de la Biosfera es una figura creada por la UNESCO para que se acoja a ella quien quiera. Es decir, son los Gobiernos de cada país o región los que postulan un determinado territorio para que sea Reserva de la Biosfera, no al revés. La UNESCO, en este caso, no impone ni exige establecer esta figura, sino que es la Consejería de Medio Ambiente la que propone la ampliación de la Reserva.

Asaja-Huelva presentará sus alegaciones en los próximos días, alegaciones en las que justificará pormenorizadamente por qué se opone a una ampliación que considera absurda, innecesaria y tremendamente injusta para los habitantes de la zona, que verán tremendamente limitadas sus posibilidades de desarrollo a partir de este momento. La organización agraria, de hecho, vislumbra un éxodo socio-económico a otras zonas de la provincia e incluso de la región a zonas menos limitadas donde poder cultivar la tierra o establecer cualquier tipo de negocio, con el consiguiente coste medioambiental y la pérdida de identidad socio-cultural de una zona que cada vez estará más deshabitada por la falta de oportunidades.

Y es que, de hecho, el expediente carga contra las principales actividades económicas que actualmente se desarrollan en la zona que se pretende incluir en la Reserva. Por ejemplo, ve bien la cría de ganado marismeño pero no la de ovejas y vacas en el parque “por su intensiva presión pastante”, algo absolutamente sorprendente porque dentro del ganado marismeño me encuentra la vaca mostrenca, una raza endémica de las marismas de Doñana, presente desde tiempo inmemorial. El aprovechamiento forestal ya casi no existe, sólo existen dos empresas dedicadas a la acuicultura en toda la zona de Doñana (ninguna está en Huelva) de las que se insinúa su idoneidad porque ciertas aves se alimentan de ellas, y por supuesto, la peor parte se la lleva el cultivo de la fresa, del que dice que emplea excesivos recursos naturales y ningunea el desarrollo de otros sectores que indirectamente se benefician de la presencia de la agricultura en la zona. Tampoco deja en muy buen lugar al turismo ni a las peregrinaciones rocieras.

Es decir, según este informe, realizado, por cierto, por los mismos ‘expertos’ que aconsejaron la variante norte para la autovía Huelva-Cádiz y a los que nadie parece hacer caso en esta cuestión, casi un tercio del territorio de la provincia de Huelva queda al pairo de los aprovechamientos ‘tradicionales’: la caza y la pesca de algunas especies, la cría de ganado marismeño, la apicultura y poco más. Para Asaja-Huelva, esto, en una provincia asolada por el paro y el retraso económico, es sinónimo de volver a las cavernas.

No se explica que, en lugar de propiciar la desaparición de la única actividad que aporta riqueza y empleo, no apuesten por su mejora constante y un mayor desarrollo que favorezca una mayor sostenibilidad; y que en lugar de demonizar a los sectores económicos de la zona, no cumplan con su responsabilidad y sus promesas, proveyéndolos de recursos a través de infraestructuras largamente anunciadas y nunca cumplidas, como la presa de Alcolea y el tan cacareado trasvase.

Tampoco se comprende la postura de los alcaldes y demás representantes políticos de los pueblos que serán engullidos por la Reserva. Los 11 ayuntamientos incluidos han votado favorablemente a la ampliación, seguramente seducidos por los cantos de sirena de los promotores de la medida y sin preguntarse siquiera ni consultar cuáles van a ser las nefastas consecuencias y las limitaciones extraordinarias que a partir de ese momento tendrán los vecinos de estos pueblos para realizar cualquier actividad económica. Desde Asaja-Huelva les preguntamos cómo van a explicar a sus ciudadanos, a sus empresarios agrícolas o de cualquier otro sector, que no van a poder desarrollar su profesión ni la actividad de la que comen sus familias y las de sus empleados.

Asaja-Huelva informará en próximas fechas a sus socios en esta zona sobre el proceso de ampliación de la Reserva de la Biosfera de Doñana y sus consecuencias sobre su actividad económica. Y por supuesto, estará muy atenta sobre las maniobras que puedan llegar a realizarse para permitir acometidas como el dragado del Guadalquivir, pretendido por el Puerto de Sevilla, y que sería sin lugar a dudas una sentencia de muerte para una gran superficie del Parque y para muchas de las especies animales y vegetales del estuario.

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