La Sede Iberoamericana de la UNIA celebra con éxito la primera defensa de una tésis doctoral

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Oliver Campero.

Recientemente, la Universidad Internacional de Andalucía, UNIA, en su Sede Iberoamericana La Rábida, celebró el primer acto de defensa y evaluación de tésis doctoral en Ingeniería Ambiental (Bienio 2005-2007), realizada por Oliver Campero Rivero, quien tuvo como tutor de investigación a Manuel Jesús Díaz Blanco, profesor de la Universidad de Huelva.

Bajo el título de trabajo: “Monitorización y evaluación comparativa de la tecnología de la biodigestión anaeróbica como fuente de energía renovable en los ámbitos familiar e industrial en Bolivia”, el autor destacó que su tésis de doctorado parte de la lógica de una investigación aplicada al desarrollo (en Bolivia), teniendo como base la evolución de los sistemas de biogás.

Campero recordó que en el 2006 se le presentó la oportunidad de iniciar sus estudios de Doctorado en Ingeniería Ambiental, programa interuniversitario desarrollado entre la UNIA y Universidad de Huelva, la cual aprovechó, pues considera que en Bolivia hay pocas oportunidades de estudio a este nivel. Al principio se alojó en la residencia de la Sede Iberoamericana, período en el cual tuvo la oportunidad de relacionarse, conocer y compartir con estudiantes de diferentes países, experiencia calificada por él como “muy enriquecedora”.

Bajo su punto de vista, los frutos de su tésis son encaminados hacia la optimización de los sistemas de energía renovables, fundamentalmente biogás, proponiéndose “que no se quede sólo en documentos de investigación, publicaciones científicas (como artículos)”, expresó Campero.

Así mismo, detalló que la investigación tiene tres pilares fundamentales: el primero es el análisis de la situación energética real en la zona de estudio (abarcando consumo, producción y gasto energético); un segundo pilar es ingresar la respuesta a la necesidad de energía (que está ligada al biogás como energía renovable), en un primer concepto familiar y; por último analizar la evolución de esa tecnología que responde a una demanda, pasando a un sistema de energía industrial, para testearla y probarla en diferentes ámbitos.

“En ese sentido, la tésis abarcó los ámbitos familiar e industrial. Cumplió el cometido de verificar la evolución tecnológica y, comparar entre el uso familiar e industrial. Es una tecnología que está en auge, y que hace diez años ya apostaba que era en las áreas rurales (de Bolivia), donde podría brindar respuesta para generar fuentes de energía eficientes”, explicó Campero.

Según cuenta, para él fue una gran sorpresa saber que es la primera tésis doctoral de La Rábida, y anima a otros a buscar apoyo, valorar las opciones, ya que en países de América Central o Sudamérica, es difícil realizar estos estudios, los cuales considera valiosos para llevar a cabo investigaciones, mejorar el currículo, así como el fortalecimiento de valores, entre otros.

El autor, de origen boliviano, es ingeniero agrícola, cuenta con una maestría en economía ecológica, los últimos diez años ha trabajado la temática de energía renovable, y ha investigado la adaptación de sistemas de biodigestión en anaerobia en diversos países como Perú, Bolivia y Chile.

También ha trabajado en proyectos de energía renovable así como biofertilizantes, para ponerlos a disposición de la población de zonas rurales, habiendo logrado implementar sistemas de biodigestión anaerobia a más de tres mil 500 metros sobre el nivel del mar, por lo cual ha obtenido diversos reconocimientos a nivel internacional.

Campero agradeció todo el apoyo y respaldo recibido para llevar a cabo sus estudios de doctorado, en primera instancia a la UNIA y Universidad de Huelva, a Manuel Jesús Díaz Blanco (su tutor de tesis), así como a sus dos hijos y madre, a los cuales ha dedicado el trabajo.

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