Los profesionales de la salud de atención primaria también salen a la calle con el lema “los recortes en sanidad matan”

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Protesta de trabajadores de la sanidad en el centro de Los Rosales.

Las protestas contra los recortes en la sanidad pública continúan. Los profesionales sanitarios siguen en pie de guerra para mostrar su rechazo a los planes de ajuste tanto del Gobierno central como de la Junta de Andalucía. En esta ocasión, una treintena de trabajadores del Servicio Andaluz de Salud (SAS) -convocados por el sindicato CSI-F- se ha concentrado a las puertas del centro de salud de Los Rosales de la capital durante quince minutos.

Protesta de trabajadores del centro de salud de Ayamonte.

Bajo el lema “Los recortes en sanidad matan”, los trabajadores del SAS prolongarán los paros durante todo el mes de junio con dos objetivos claros; por una parte, frenar los recortes impuestos desde las diferentes administraciones y, por otra, concienciar a la ciudadanía de las graves consecuencias que tendrá para el paciente los planes de ajuste.
Desde CSI-F han cifrado la bajada de los salarios entre un 3% y un 7% y, según la información de la que se dispone, la plantilla del Servicio Andaluz de Salus podría cargar con más del 40% del montante total de los recortes previstos por la Junta de Andalucía.
Protesta en Ayamonte
En el día de hoy, también han salido a la calle los trabajadores del centro de salud de Ayamonte que se han sumado a las protestas del sector de sanidad para frenar el nuevo “tijeretazo” a la salud pública. Creen que si sigue adelante el recorte propuesto por la Administración andaluza -sumado a la reducción de inversión ya aprobada por el Gobierno central junto a otras medidas encaminadas a la privatización y el copago- el principal perjudicado será el paciente que verá reducida la calidad asistencial con más tiempo de espera, peores medios técnicos y menos recursos humanos.
En este sentido, CSI-F lamenta que se vaya a reducir personal en el SAS ya que la atención al enfermo se verá gravemente perjudicada y los propios trabajadores tendrán que asumir una carga de trabajo que ya de por sí es “alarmante”.
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