La madre de Ana María Jerez había mostrado su profunda indignación por la salida de la cárcel del asesino de su hija

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Adoración Cano, la madre de Ana María Jerez, porta una foto de su hija durante la manifestación por Ruth y José. ( Julián Pérez)

Dori Cano, la madre de Ana María Jerez Cano, la niña de 9 años asesinada en Huelva en febrero de 1991, quería que quien fue condenado por la muerte de su hija, José Franco de la Cruz ‘El Boca’, siguiera “donde debiera estar hasta el final de sus días, allí en la cárcel de Herrera de la Mancha (Ciudad Real), ya que -según dijo- está demostrado estadísticamente en otros países como Suecia o Alemania que estas personas no se rehabilitan, no se arrepienten, carecen de empatía y emplean siempre toda su agresividad”. Este posicionamiento se podía leer en febrero pasado en el perfil de Facebook ‘En memoria de Ana María Jerez Cano’ ante la inminente salida de la cárcel de ‘El Boca’, que se produjo el 3 de abril después de haber pasado entre rejas sólo 21 de los 44 años que contemplaba su sentencia. La salida de José Franco se produjo porque se le habían aplicado los beneficios penitenciarios sobre la pena máxima de 30 años y no sobre los 44 a los que fue condenado.

Adoración Cano, que participaba por entonces en la manifestación por Ruth y José, declaraba que no le consolaba “que ‘El Boca’ tenga durante los próximos cinco años prohibido pisar la ciudad de Huelva después de 20 años de lucha silenciosa intentando que al asesino y violador de su hija no sea excarcelado”.

“Es totalmente indignante –decía– que tengamos que permitir que este monstruo salga de prisión con menos de la mitad de la condena cumplida, sobre todo a sabiendas de que reinciden y que no son controlados. Las víctimas seguimos siendo las grandes ignoradas y olvidadas por este sistema que es un cajón de sastre”, aseguró, tras recordar que su hija sufrió 38 lesiones “y murió defendiendo su virginidad”

También manifestaba que iba a solicitar al ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, que “se escuche a las víctimas” y se las proteja porque el asesino de su hija “no va a cumplir ni la mitad de la condena”.

Cartel difundido en Facebook contra la salida de la cárcel del asesino de la niña Ana María Jerez Cano.

Ana María Jerez Cano salió de su casa, situada en la barriada de la Isla Chica, el 16 de febrero de 1991 sobre las 17.00 horas con la intención de reunirse con su amiga Raquel, sobrina de ‘El Boca’, y no regresó jamás. Setenta día después, la madre de la niña recibió la trágica noticia de la aparición de su cadáver en compañía de sus hijos, que acababan de regresar del colegio, y de la abuela. El cuerpo fue encontrado en una zona de la marisma del Tinto a 150 metros del lugar al que días antes fue conducida la Policía en una de las jornadas de búsqueda por el propio José Franco, de quien se sospechó desde el primer momento.

La sentencia recoge que el condenado engañó a la niña y la llevó a unos edificios limítrofes con la marisma que en aquel momento se hallaban en construcción. Concretamente se trata del edificio del final de la avenida Guatemala, ya casi rozando Tráfico Pesado, en el que hoy se encuentra un conocido restaurante onubense. Golpeó a la niña hasta matarla aunque antes realizó el coito anal. Trasladó el cadáver al Tinto, donde fue hallado el 26 de abril semioculto, con un manojo de vegetales en la zona anal y destrucción de tejidos en esa región.

La Audiencia Provincial condenó a ‘El Boca’ dos años después a 44 años de cárcel, pena solicitada por el fiscal y la acusación particular por los delitos de violación y asesinato -28 por asesinato y 16 por delito sexual-. Una fibra localizada en el cuerpo de la pequeña y que coincidía con el tejido del chándal de ‘El Boca’ permitió condenar a José Franco de la Cruz. El descubrimiento lo realizó el forense Luis Frontela, que desveló en el transcurso del juicio que una rara fibra de tejido sintético hallada en el cadáver de la niña resultó idéntica a otra que se recogió en una silla de la casa del condenado.

También resultaron determinantes las declaraciones que hizo José Franco cuando los policías que investigaban el caso le comunicaron en Comisaría, donde estaba detenido, que había aparecido el cuerpo. ‘El Boca’ aseguró que lo que nadie podría decir era que la niña había sido violada. Pero sí lo fue por penetración anal. José Franco de la Cruz pensó que ese delito sexual no era violación.

Dori Cano, con la indignación que le produce la salida de la cárcel del asesino de hija, dice que las personas como ‘El Boca’ son “seres despreciables, que sienten el rechazo social y actúan con absoluto desprecio y el no respeto a sus semejantes y desde el resentimiento, que disfrutan vejando, insultando, controlando, dominando, maltratando, violando y matando porque es como se sienten bien”.

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2 comentarios

  1. el boca ya no tuvo que salir de la carcel cuando pèrpetro el atraco a la gasolinera del la orden,se hubieran ahorrado muchas lagrimas

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