La Agencia Tributaria impide la introducción de seis toneladas de hachís

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Agentes de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria lograron evitar en la madrugada del pasado lunes la introducción en territorio español de un total de seis toneladas de hachís, que podrían haber llegado a un valor de mercado superior a los 8,3 millones de euros. La actuación se produjo en el marco de la operación ‘BIDA’, que se ha saldado con cinco detenciones, la incautación de 755 kilos de droga y la intervención de una embarcación “nodriza” utilizada para el suministro de estupefacientes a gran escala a las redes encargadas de su distribución por diferentes puntos de la costa española.

La operación ‘BIDA’ se inició sobre las 20.00 horas del día 22 de julio, cuando los medios aéreos de Aduanas detectaron una embarcación semirrígida de 14 metros de eslora y 3 motores fueraborda de 250 CV cada uno, que navegaba con rumbo a la costa onubense.

La embarcación detectada era una “nodriza” de las que abastecen a otras más pequeñas. Desde un primer momento se pudo comprobar que dicha embarcación estaba cargada con una gran cantidad de droga, motivo por el cual se activó un operativo de control y seguimiento para impedir su introducción, en el que participaron varias unidades aéreas, navales y terrestres del Servicio de Vigilancia Aduanera.

A primeras horas de la mañana, a unas 40 millas al sur de la costa onubense, los funcionarios actuantes decidieron intervenir de forma simultánea con dos embarcaciones, una con base en Huelva y otra en Cádiz, produciéndose una persecución que terminó con la aprehensión de 755 kg de hachís, la detención de sus cinco tripulantes y la intervención de la embarcación semirrígida.

Durante la persecución, los tripulantes de la embarcación comenzaron a arrojar al mar la droga –unas seis toneladas, según los cálculos realizados por los responsables de Vigilancia Aduanera–, aunque los agentes de Aduanas lograron impedir que desapareciera toda la carga.

Suministro a gran escala

El resultado de la operación BIDA supone un golpe importante a las redes de introducción ilegal de estupefacientes, ya que se trata de una embarcación “nodriza”, que transportaba gran cantidad de droga.

Estas lanchas suministran a buques de recreo o pesqueros que introducen posteriormente la droga en nuestro país. Se sitúan lejos de la costa para evitar la acción de los organismos del Estado y la velocidad que desarrollan sus motores les facilita evitar la acción de las patrulleras, obligando a los funcionarios de Vigilancia Aduanera a variar sus métodos de actuación. La gran cantidad de droga que transportaba corrobora la relevancia de la intervención.

Tanto las embarcaciones como la sustancia intervenida se encuentran a disposición del Juzgado de Instrucción en funciones de Guardia de Huelva.

La operación BIDA forma parte del dispositivo especial de vigilancia establecido por la Agencia Tributaria en las costas de Andalucía con objeto luchar contra el contrabando de mercancías sensibles y el narcotráfico.

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1 comentario

  1. Aurelio Pino Domínguez on

    ¡Son por estas cosas por las que hay que brindar! ¡Y como no, felicitar a todos los participantes en esta operación contra estos delitos!
    La lástima es que generalmente los “Capos” se suelen escurrir como anguilas, y no dejan de procurarse nuevos suministros, pues por lo que se ve, el “Trapicheo al Mayor” deja pingües beneficios a todo el “elenco”.
    Para cuando cambiarán las Leyes que persiguen el narcotráfico. No hace falta aplicar penas como las que se ejecutan en Irán, que como deben saber, se aplican ante el público, en estadios que se llenan, para ver colgar de la soga a aquellos que estén condenados por tenencia y comercio con cualquier tipo de droga. Allí, me refiero logicamente a Irán, nadie tiene una segunda oportunidad y a veces se duda de la imparcialidad de los juicios, es decir, al reo le toca bailar con la más fea y a ser posible en la cuerda…floja que ya se pondrá tensa.
    No vengo a pedir semejante pena para este tipo de delitos que se cometan en España, pero yo no daría más de tres oportunidades. Por la primera vez y en juicio justo, de tres a cinco años y sin rebajas de pena ni de grado. La segunda vez, de diez a quince años, en las mismas condiciones antes dichas. Y la tercera vez, a la tercera va la vencida dice el refrán, de quince años hasta la pena máxima existente, que creo que es de ventitrés años, igualmente sin remisión de pena ni de grado, y logicamente, con restricción de visitas solo a su familia directa y en Navidades. Otros contactos estarían prohibidos y por tanto denegados. Nuestra juventud sería más sana y los que han sobrepasado la juventud, me refiero a los consumidores, deberían de ir olvidándose de animar a su generación anterior en estos usos perniciosos, pues su actitud debería estar catalogada dentro de la nueva legislación, y por lo tanto perseguida y penada.

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