EL LABERINTO
Cifras, conciencia y refundación
[Javier Berrio]

1

Javier  Berrio
I

Con ser el 35% de desempleados en la población de Andalucía una cifra espeluznante que produce pavor y que deja a la vista la herida del fracaso continuado de las prácticas de gobierno en Andalucía a lo largo de más de 30 años, no lo es menos –yo diría que lo es mucho más-, las realidades dramáticas en muchos casos que se esconden tras los logaritmos. Es verdad que, en principio, los números nos apabullan, pero tienen la ventaja de convertirse en una totalidad informe, sin respiración ni actividad vital alguna en sí mismos.

Pero como decía no es así –y esto mismo están cansados de repetir los sociólogos, psicólogos, comunicadores y periodistas comprometidos, algunos políticos también-; una cifra es el disfraz con el que la política viste a la información para que entendamos, en un solo golpe de vista y de voz y sin más aditamento sobre la realidad, lo que está pasando. El 35% de parados en Andalucía es una medición estadística que barniza informativamente la sangría de una sociedad enferma que produce malos dirigentes porque proviene de ella misma.

Más del 25% de desempleo en una potencia económica como suponemos que es España, dibuja por sí mismo la ponzoña de una gestión que no puede ser calificada de mediocre, sino de desatendida porque los gestores, más preocupados en otros asuntos. No podremos culpar de todo a Zapatero y a sus colaboradores más próximos como Rubalcaba, ni a los gobiernos insostenibles y radicales que fue formando a lo largo de sus años de ocultación de datos y verdades, pero es incomprensible cómo personas que ostensiblemente, a causa de su mala praxis en la cosa pública, han traído a España al drama que se esconde tras las cifras de las que hablamos, puedan seguir en la vida pública y pretendiendo alcanzar la presidencia del gobierno.

II

Vuelvo al discurso inicial que me lleva a tener el corpus ideológico que mantengo, y que empieza por denunciar el hecho de que el régimen español, heredero directo de la dictadura del general Franco, es corruptible y que por ello está corrupto. Que la ley electoral y otras tantas no obligan a los cargos electos –supuestos representantes de los votantes-, a dar explicaciones a los mismos de sus actos y que terminan haciendo lo que la oligarquía partidista decide, y que no es, necesariamente y tal como hemos visto tras las pasadas elecciones generales, lo que las organizaciones han ofertado a la sociedad. Que la cada vez más desprestigiada jefatura del Estado, también impuesta por Franco, ya tan siquiera puede cumplir con aquel papel de “todos unidos bajo la corona” y que por tanto, debe dar paso a una forma democrática de elección del jefe del Estado. Que la organización territorial ha fracasado a estas alturas, que nos ha llevado a una auténtica hecatombe económica por las duplicidades y la generalización competencial y que exige, por lo tanto, una revisión que lleve a las comunidades más reivindicativas a tener mejor y definitivo encaje en el Estado y a las otras, a una disminución competencial según las necesidades políticas de autogobierno; la pérdida del miedo a la asimetría traerá, pienso yo, el fin de las tensiones territoriales.

La política debe recuperar los valores fundamentales del humanismo clásico, colocando al hombre en el centro de su actividad y la riqueza tiene que volver a desempeñar el papel social que nunca debió perder. El ubicar al hombre como centro de cualquier acción política implica la libertad absoluta de ejercicio en los campos económico y político, pero los principios de protección social de los más desfavorecidos no pueden ser enajenados en modo alguno. Pero, ¿quién podrá el cascabel al gato en estas necesidades tan básicas? Desde luego, ninguno de los partidos actuales y pocos de los políticos hoy en ejercicio. Sencillamente, el Estado debe ser refundado, pero no será posible sin la necesaria movilización social fruto del cambio de conciencia política y social de las personas que lo constituyen.

Compartir.

1 comentario

  1. Aurelio Pino Domínguez on

    Estimado Javier:
    Ya desde que comencé a leer tu impecable artículo, presentía que lo que al final plantearías era una nueva RECOMPOSICION DEL ESTADO ESPAÑOL.
    Estoy plenamente de acuerdo con tus postulados, pero esa renovación PARA BIEN DE TODOS LOS ESPAÑOLES, es mucho más compleja como necesaria de lo que a primera vista parece.
    Antes de promulgar una nueva Constitución, puesto que la que tenemos es pura indifinición (era solo propia para una transición de Dictadura Militar post-guerra a una Democracia arribada con mucho miedo), y que ahora va mostrando sus desfases y grandes fallos. Es cuasi inoperante y repudiada por gran parte de la población. Continúo con tu artículo. Que antes de promulgar otra Constitución, habría que someter a Referendum el tipo de Jefatura del Estado, si continuar con una Monarquía Constitucional u optar por el modelo de la República.
    Cuando se hubiera decidido este punto, disipadas las dudas del modelo resultante, habría que adaptar la nueva Constitución a esa realidad aceptada por la mayoría.
    ¿Se volvería a un Estado Centralista, como en Francia?, ¿Adoptaríamos una España de los Länder alemanes? o ¿Continuaríamos con el Estado de las Autonomías?.
    ¿Se reduciría el número de Diputados o continuaría tal y como está?
    ¿Qué sería del Senado? ¿Se le dotaría de “alma política” o simplemente se disolvería para la eternidad?.
    ¿El sistema de elección sería mediante listas cerradas o listas abiertas?, o ¿solo listas abiertas para las elecciones Municipales (y Autonómicas en caso de permanecer este modelo)?.
    ¿Se incluiría en la propia nueva Constitución, las penas de Cárcel por corrupción, así como la incautación de los bienes patrimoniales del político corrupto?.
    ¿Y que me dices de los políticos tránsfugas? ¿Perderían automáticamente sus credenciales y serían depuestos de sus actas de Diputados, Alcaldes, Concejales….y a la “rue”?
    Porque todas estas cosas deberían haber constado en la Constitución que nos rige, pero como bien sabes, estimado Javier, de esto, nada de nada. Y por supuesto, no se entendería ni autorizaría ningún presupuesto que no se ciñe a la realidad, me refiero a los ingresos “seguros” que no a “los posibles”, y si no, solo basta con mirar el Mapa político de toda España, para comprobar los “rescates domésticos” de tanta Comunidad Autónoma y tantísimo Ayuntamiento.
    “To be Continued”…tal y como dicen las películas de serie en TV.

Leave A Reply

Las cookies de este sitio web se usan para personalizar el contenido y los anuncios, ofrecer funciones de redes sociales y analizar el tráfico. Además, compartimos información sobre el uso que haga del sitio web con nuestros partners de redes sociales, publicidad y análisis web, quienes pueden combinarla con otra información que les haya proporcionado o que hayan recopilado a partir del uso que haya hecho de sus servicios. Ver detalles

ACEPTAR
Aviso de cookies