EL LABERINTO
Cambiar el Estado
[Javier Berrio]

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Javier  BerrioLos analistas y políticos en general coinciden en atribuir la bajada de la prima de riesgo y la subida de la bolsa a que España será rescatada por la UE. Sólo puedo compungirme aún más y lamentar haber defendido que el gobierno popular traería el cambio necesario. Bien es verdad que yo he sido tan confundido como cualquier otro ciudadano, pero me duele más en cuanto he participado en la creación de opinión llevado por la insoportable política de los gobiernos socialistas. Hecho este reconocimiento y contando con que ninguno de los grandes partidos tiene ya autoridad moral para contar con mi apoyo en estos momentos, vuelvo a reiterar mi total desaprobación a otro rescate, blando o no, porque sólo traerá más pobreza y precariedad, menos servicios, más endeudamiento y más dependencia de Alemania, se llame como se llame a esta UE que es, cada día más, un bloque nórdico liderado por una todopoderosa Alemania.

Cuando una familia vive en una vivienda demasiado grande y cara, se tiene que plantear el cambio de la misma. Lo lógico es la marcha a un domicilio más pequeño y barato. Lo mismo procede con nuestra economía y con el Estado en el que nos movemos. La constitución del 78 tiene que ser reformada. Por supuesto que como se sabe yo soy partidario de abrir un proceso constituyente que nos lleve a un régimen distinto al actual, más democrático y representativo. Como eso no es posible en este momento, sí es cierto que los partidos deberían ser un poco sensatos y alcanzar un acuerdo en la desaparición de las diputaciones y en lo que he venido llamando el estrechamiento autonómico. Es sencillo: hoy por hoy no podemos vivir en una casa con diecisiete habitaciones cada una de ellas convertida en un apartamento con todas las comodidades. Espero que se me entienda bien. En modo alguno ataco al Estado autonómico –y mucho menos al estatus de las cuatro autonomías del 151-, sino que apelo a la necesidad actual de alcanzar el máximo ahorro para alejarnos del rescate y salir de esta situación con nuestros propios recursos, al menos hasta donde sea posible.

Mariano Rajoy no fue elegido para llevar a cabo una política de continua agresión a las clases medias y a los menos favorecidos. Se dice, y seguramente será así, que el presidente prepara más ajustes, como a él le gusta llamar a los recortes. El destrozo hecho en nuestra economía por los gobiernos Zapatero fue del tal calibre que nos ha dejado casi en la banca rota, pero las medidas para salir de la situación tienen que ser más imaginativas y valientes y menos hirientes para las pequeñas economías. Asimismo, de la regeneración no ha quedado nada y la debilidad ante los terroristas y sus colaboradores es total -¡ojo con la que le espera al gobierno en el País Vasco tras las elecciones autonómica!-. Dejando a un lado las primeras medidas inteligentes, a partir de lo injusto de los retoques a la universidad, no es para sentirse orgulloso. Mientras Rajoy no cambie su rumbo hacia el crecimiento y la creación de empleo, sólo tendrá mi crítica –tan necesaria como la de todos los que le apoyamos para cambiar las cosas con inteligencia y sentido solidario-. En resumen, si la casa es demasiado grande, habrá que cambiar a otra más pequeña y llevadera. Si Rajoy fuese más liberal que conservador, lo habría comprendido y puesto en marcha una reforma en profundidad del Estado para dejar sólo la Administración necesaria, pero desgraciadamente no es el caso.

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