EL LABERINTO
Decepción
[Javier Berrio]

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Javier  BerrioMe siento profundamente decepcionado porque siempre valoré en mucho el sentido común catalán y, esencialmente, el del nacionalismo catalán de centroderecha. Convergència i Unió ha demostrado a lo largo del tiempo que, en cuestiones de Estado, siempre había sabido estar a la altura y dispuesta a echar una mano –y no digo que no sacara algo a cambio, como es natural-. Ahora, en una actitud próxima a los precedentes modernos de proclamación unilateral de Estados o repúblicas catalanes, siendo el último el de octubre de 1934 de Lluis Companys que quedó solucionado con la suspensión del ejecutivo de Companys, quien fue detenido, pone en riesgo el proceso unitario de salida de la crisis debido al efecto demoledor que esta actitud puede provocar en la UE y en los centros mundiales de decisión económica.

El momento de debilidad elegido por Mas y su gobierno, recuerda al indecoroso gesto marroquí de la marcha verde en momentos muy críticos en el Estado español. Lo que pasa es que Cataluña nunca fue una colonia y que su pertenencia al conjunto del Estado siguió un proceso similar al del resto, viniendo aquella incorporación por su pertenencia al Reino de Aragón, ya que es difícil delimitar en la historia una entidad catalana independiente sostenida en el tiempo.

Esta semana se reunirá el parlamento catalán y seguramente votará una declaración soberanista o independentista, si no la independencia misma. No sabemos qué hará el PSC, partido que incluye separatistas también, pero sí ha declarado que no pactará con el PP. No quiero pensar que no se estén produciendo negociaciones entre el gobierno central y el autonómico para acercar posturas y no quiero creer que haya que pasar por la disolución de la autonomía, por la desobediencia a esa orden y por la necesidad de dar juego a las fuerzas armadas, como se contempla también en la Constitución.

Si el empecinado gobierno catalán no llega a acuerdos con Madrid, la solución menos mala sería la convocatoria de elecciones y una campaña en la que los no rupturistas sean capaces de transmitir al electorado por qué es insensata la separación y la necesidad de una participación masiva para que no sean los rupturistas quienes obtengan la mayoría o, al menos, no una mayoría suficiente.

La verdad que éste no es el nacionalismo con el que soñé. Pero también comprendo que llega un momento en el que la incomprensión cansa y que desde la sentencia del Tribunal Constitucional –que no sé para qué está ahí esa tercera cámara politizada-, Cataluña quedó muy afrentada y con necesidad de ser resarcida. Pero no se ha atendido esa necesidad. Espero que podamos volver a momentos negociadores y que se acallen las voces que anuncian traumas internos. Si no es así, repetiremos la historia, y esa historia nunca fue buena para nadie.

Y siendo así, los errores son equivalentes por ambas partes. Ya he hablado de los cometidos desde el principado pero, para empezar, los derechos catalanes fueron abolidos por el primer Borbón en España, Felipe V, con los Decretos de Nueva Planta, comenzando la pesadilla del centralismo y del absolutismo de la nefasta dinastía de los Borbones en todos los territorios del Estado.

Además, la cerrazón pertinaz de las diferentes mayorías de gobierno en España en no dar cauce a una estructura federal al Estado, sigue trayéndonos históricamente al mismo escenario más que complicado y peligroso para todos. La Constitución del ’78 sigue siendo parte del problema y la monarquía que antes era capaz de conciliar voluntades, ahora ha perdido gran parte de su prestigio y ascendencia sobre los políticos y la sociedad, por lo que no sería nada malo avanzar en la reforma, si no la total superación, de la Carta de la transición para dotarnos de instituciones más democrática y una estructura territorial sostenible.

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2 comentarios

  1. Aurelio Pino Domínguez on

    He leido el comentario del Sr. Berrio, y también una puntualización de YOUKALI. Antes de comentar al Sr. Berrio, le puntualizo a YOUKALI que el separatismo puede y es, ser tanto de derechas como de izquierdas. Quizás no se haya percatado, pero “la solución separatista” para Cataluña la vienen demandando tanto los de CiU -derecha catalana- como ERC -izquierda catalana-; pero si viajamos mentalmente a las Vascongadas -hoy Euskadi- ocurre igual situación con la derecha vasca del PNV como la denominada en lengua euskalduna: ezquerra abertzalea -izquierda nacionalista- de Euskadi Ta Askatasuná (ETA), Bildu, Herri Bat Asuná (Herri Batasuna), etc.
    Volviendo al comentario del Sr. Berrio, sería bueno no, buenísimo recordar a todos los que se consideran únicamente catalanes, que aunque su fuero interno repudie ser españoles, la historia les quita toda la razón. Y no me refiero a unas luchas fraticidas entre hermanos españoles por la sucesión de la Corona entre los defensores de los derechos de la Casa de Austria y los de la Casa de los Borbones, imponiéndonos al fin al primer Borbón con Felipe V D’Anjou.
    En plena expansión musulmana por la península Ibérica y la caida del último Rey Visigodo -su antiguo Estado abarcaba desde Sagres a la Coruña y desde aquí al cabo de Rosas, las Baleares, hasta Almería, y cuyos límites albergaban lo que los árabes denominaron Geb El Tarik -Gibraltar- Punta de Tarifa y vuelta a Sagres.
    Fue entonces que Carlomagno, comprendiendo el peligro de la rápida expansión por nuestro territorio Hispano-Visigótico, decidió iniciar una campaña de contención en la Península Ibérica en la parte más débil para su defensa, atacando a la morisma después que ya lo hicieran los hispanovisigodos de las comarcas pirináicas de la Ribagorzana con los almogárabes al grito de “desperta ferro”. Esta primera alianza cristiano-europea permitió al este Rey franco crear en lo que se llamó LA MARCA HISPANICA, conocida por los aragoneses y sus Reyes, como Cataluña, territorio que se incorporó a la Corona de Aragón hasta Fernando V “El Católico”.
    Cataluña siempre fue territorio hispánico y sus Reyes, los de Aragón, aunque alguno naciera en Montpelier o en Barcelona. Después vino Juana la Loca, etc. etc. y hasta hoy.

  2. Me permito hacerle algunas objeciones a su artículo, especialmente en lo que se refiere a que se siente defraudado por el nacionalismo catalán de centro-derecha.
    En primer lugar, por esencia, la idea de separación que encierra el nacionalismo siempre será de derechas, y la propia filosofía de la izquierda debería rechazar dicha idea. Dicho de otro modo, no entiendo que pueda existir un “nacionalismo de izquierdas”, va contra sus propios principios.
    Por otro lado, pienso que hasta ahora, si los nacionalistas catalanes de centro derecha han estado dispuestos a echar una mano, la otra la tenían ocupada con el “cazo” para ” lo que cayera”. Ahora, con la mayoría del PP, no hacen tanta falta sus votos y aprovechan la ocasión para presionar al gobierno de Madrid, aunque creo que pueden equivocarse gravemente.
    Para terminar y no extenderme demasiado, veo que defiende, al igual que hacen los miembros del PSOE, una estructura federal del Estado, y esto es nuevo para mí, ya que vista su nula simpatía por la causa borbónica. ¿También defiende un sistema de republicano? Un saludo.

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