Una oreja y 4 verónicas de Morante y muchas verdades y 3 orejas de José Tomás

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José Tomás ha estado en grande en Huelva.

(www.ambitotoros.blogspot.es) Tres orejas para José Tomás y una para Morante en el esperado mano a mano. La corrida del año en Huelva comenzó diez minutos tarde, con colas en las entradas y la plaza con un lleno hasta el cabezo. Los toreros entraron en el coso montera en mano y saludaron a las palmas por Huelva .José Tomás, de burdeos y oro, oreja, dos orejas y ovación. Morante, de caña y oro, silencio, oreja y ovacion. José Tomás salió a hombros por la puerta grande. El Lili, de la cuadrilla de Morante, resultó herido con rotura de metacarpiano.

Morante ha dado prueba de su arte en el coso mercedario.

Y llegó la tarde soñada y a las ocho y diez, las benditas colas del lleno hasta el cabezo, se abrió la puerta de cuadrillas y rompió un paseíllo histórico en La Merced de Huelva. Y salieron los toreros de leyenda, el del valor, el de las esencias, el de la verdad, y el de la autenticidad y la tarde rompió en palmas por Huelva que sólo saben tocar quienes llevan las bulerías del toro por la sangre.

Y salió el toro, en tipo, guapo, sin nada que decirle por haber sido elegido por los matadores, son hombres grandes que quieren el toro de motor y nobleza, en hechuras de embestir, con hambre de muleta por abajo y fondo de casta por raza,

Y salieron dos toreros que no venían a competir entre ellos, sino a ser os mejores de si mismos, de su compromiso moral y ético con el arte de torear.

Y el primero de la tarde, el de Victoriano del Río, no permite que Tomas se acoplé con la seda en los lances de recibo, le engancha dos veces, luego derriba al caballo al que hiere cuando se encela con el noble bruto caído en el suelo. Quita por chicuelinas y los tendidos se calientan, estatuarios por alto sin enmendarse, una serie cumbre al natural, despacioso todo y siempre sin la ayuda, mano baja e inmenso recorrido, un pase del desprecio muy ceñido, el toro se empieza a venir abajo y Tomás lo mata tras un pinchazo de estocada trasera, oreja de tarde grande.

Y sale Morante con el Cuvillo que echó por delante, feote, alto, manso y peligroso, lo recibe el de la Puebla con cuatro verónicas y media arrebujada, Cuesta saluda en banderillas tras un buen tercio, mansea el toro, alto y astifino, se defiende tirando derrotes, siempre por encima del estaquillador, Morante lo intenta y cuando no lo ve se lo quita de en medio Morante tras quitarle las moscas, no se complica al entrar a matar.

El tercero de Jandilla fue el toro de la tarde, un toro en el mejor tipo de la vieja Laguna, lo saluda cadencioso con la capa el de Galapagar, que es picado luego por el caballo que hace puerta, quite por tafalleras y delantales alternados, ceñidísimos y lentos, embarcando al toro antes del embroque soltándolo en la bragueta, bien Soler en la brega. Comienza la faena citando largo, ventajas al toro, emoción al tendido, pasión en las series al natural que se ligan con muletazos de trazo largo y verdad absoluta. Un cambio de manos primoroso, limpio, es el prólogo de una serie de verdad de piedra y mármol en tres muletazos cumbres, tanto que el toro parece afligirse y el de Galapagar lo vuelve a llevar los medios, se adorna, con aromas de inmensa frescura en muletazos de firmeza y seriedad, ¡¡ cuanta verdad!!, manoletinas imposibles para abrochar una faena de memoria, desafíos a lay de la impenetrabilidad de las femorales, estocada por arriba y dos orejas, una plaza loca y el torero patas arriba, es una aberración que este hombre no toree treinta tardes.

Pero Morante sacó su capote en el cuarto de Juan Pedro, un toro de ensueño, con el que Morante sublima el toreo de capa, a ritmo de dioses verónicas ceñidas, chicuelinas de mano baja, el quite del misterio de la verónica del movimiento sereno, de mecer el capote desde los píes hasta la punta del pelo. El de Juan Pedro inicia la faena con embestidas de dibujos animados y por el albero de La Merced pasan Belmonte y Joselito y Ordóñez (que hoy se ha juntado en el cielo con su hija Belén) y Romero y en tres series que ha durado el fondo del de la V han pasado todas las musas del toreo. Se apaga el toro, pero la luz del toreo ilumina Huelva.

Al de Pilar no pudo cuajarlo José Tomás con la capa, empieza exigente de muleta, el toro se orienta y su descompuesta embestida se dirigem al torero que , mas firme que un palo, se queda quieto, el toro quiere cogerlo, y Tomás quiere el sitio, lo pelea, es capaz de torear por un centímetro de terreno, el morlaco lo siente y el torero se siente barruntado y se queda quieto con el valor sin cuento que nace de la voluntad, uys, muchos uys, firmeza y verdad sin alharacas, ovación tras otra estocada que tampoco fue de escuela.

El de Zalduendo que cerraba tarde, pelea de genio y mal caracter en el peto, bien picado por Cristobal Cruz, Morante lo quita por delantales mecidos, aplausos al piquero, Sobrino saluda en banderillas y el de la Z se muestra incómodo para estar delante, puntea, descompone a medio viaje, humilla a medias, lo intenta con firmeza, tirando la moneda Morante por ambos pitones, y se lo encuentra en una serie importante, de mucho poder al natural que desengaña al de Fernando Domecq, a partir de ahí, firmeza contra derrotes y punteos, el mas valiente de los toreros artistas pide que pare la música mata mal y recibe una gran ovación de despedida.

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