La Virgen de Montemayor visita a Santa Ángela

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La Virgen de Montemayor portada por las hermanas de la Cruz

Intenso y lleno de emociones fin de semana vivido en Moguer con el traslado de la Virgen de Montemayor al Convento de las Hermanas de la Cruz, enmarcado dentro de los actos organizados por la Hermandad Matriz de la Patrona de la localidad juanramoniana con motivo del 75 aniversario de la llegada a la ciudad de la actual imagen de la Virgen de Montemayor, un acto que ya forma parte de la secular historia de la devoción de Moguer hacia su Patrona. Será difícil de olvidar para los moguereños y sobre todo para las Hermanas, este fin de semana.

Virgen de Montemayor en su camino al convento de las hermanas de la Cruz.

Durante los dos días que la Virgen ha permanecido en la casa de la congregación de la Santa sevillana han sido constantes las visitas de los moguereños para acompañar a la Virgen y participar en los actos organizados por la Hermandad y las monjas, que en todo momento han acompañado durantes estos días a la Virgen, colocada en el retablo de la capilla, que parecía hecho a medida para la Virgen.

Los vecinos de la antigua calle Aceña, hoy Santa Ángela de la Cruz, engalanaron sus ventanas y balcones con colgaduras y carteles del 75 aniversario para recibir en la tarde del viernes a la Virgen, viernes 24 de agosto casualmente el día que cronológicamente se cumplía el 75 aniversario de la llegada a Moguer de la actual imagen. A las 8 de la tarde comenzaba con el rezo del Santo Rosario un multitudinario traslado hasta el Convento de las Hermanas de la Cruz. La expectación iba en aumento cuando la Virgen se aproximaba al Convento, en cuya puerta no cabía un alfiler cuando llegó la Virgen. Las caras de las monjas, Camaristas de Honor de la Virgen, eran un espejo de gozo y felicidad por el histórico momento que estaban viviendo.

Fueron precisamente las monjas más jóvenes las que solicitaron a la Hermandad llevar a la Virgen desde la puerta hasta el altar, en una estampa que será difícil de olvidar para los moguereños que no quisieron perderse ese momento.

Durante el sábado y el domingo las puertas del convento han permanecido abiertas en un espacio de tiempo mayor que el habitual. Centenares de moguereños han visitado a la Virgen en el convento de las Hermanas de la Cruz, y han participado en los actos religiosos celebrados, amenizados por las angelicales voces de las monjas y el Coro de las Hermanas de la Cruz.

Dos actos singulares han tenido lugar entre todos los celebrados. Una veintena de padres presentaban a la Virgen a sus hijos bautizados hace una semana, a la vez que se les imponía la medalla de la hermadnad, sin duda una circunstancia que tendrán un día que explicarles a sus hijos, de la misma forma que una pareja de recién casados tampoco podrá olvidar la visita al Convento en la tarde del sábado mientras las monjas cantaban la Salve, novios a los que la Hermandad le hizo entrega de un pergamino en recuerdo de ese momento.

Multitudinaria y emocionante despedida también la que se le dio a la Virgen en la tarde del domingo, en una tarde para las monjas de felicidad compartida por los momentos vividos con la tristeza de la despedida. De nuevo como la entrada, una emotiva salida en la que las monjas llevaron a la Virgen desde el altar hasta la puerta de la casa, para que la hermandad la colocara en las andas del traslado, y de ahí como el viernes la Virgen se dirigió a la capilla anexa en la que se encuentra una imagen de la fundadora de la Hermanas de la Cruz, antes de iniciar el camino de vuelta a la iglesia parroquial.

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