GRADERÍO
Degenerativo de Huelva
[Paco Gamero]

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GraderíoNo es que no progrese adecuadamente, es que va a peor. En tiempos de crisis, el Recre entra en recesión. Aparte de no ser capaz de minimizar sus carencias, encima deja de optimizar sus recursos. El resultado lo dice todo: el Recre pierde con cualquiera.

La Ponferradina es un equipito apañado, ordenadito y que, a la inversa que el Recre, sí juega a lo que sabe. Y lo ejecuta a la perfección. Tuvo dos ocasiones y marcó un gol -lo del segundo tanto lo dejo como mera
estadística por el minuto en que se anotó. El Decano, por contra, empeñado en una cruzada contra sí mismo, facilita la tarea al enemigo. No sólo no puede evitar la sangría de goles en contra por mor de un entramado defensivo de juguete, sino que además manda al garete las ocasiones que dispone. Así…

Parecía que el Recre empezaba a asimilar un poco mejor lo que quiere su entrenador, contumaz en una manera de jugar claramente definida para otro tipo de jugadores. Con los matices pertinentes, claro. Se vio en casa ante el Villarreal y en Valdebebas sobre todo. Victoria en ambos casos. Aquello no era para tirar cohetes pero lo de ahora suena a petardazo.

Aunque su juego estaba cogido con alfileres por aquello de la asimilación de los conceptos, el Recre llegó firmar un pleno en casa en las primeras cinco jornadas -Mirandés y Murcia, en los albores de la Liga, pudieron cambiar la historia no se olvide-, lo que le dio suficiente confianza y
crédito para paliar el desastre de equipo que era fuera de Huelva. Luego se intercambiaron los papeles, para empezar a perder en casa y ganar como visitante. Hasta entrar en esa recesión de tres derrotas consecutivas ante casi nadie.

Es evidente que no es un desdoro caer ante el Almería, uno de los candidatos al ascenso; puede que tampoco ante el Sabadell, aunque sí por la manera como lo hizo. Pero ante la Ponferradina, como dijo aquel “manda huevos”. Le bastó con estar tapadito atrás y salir un par de veces para
cogerle la espalda a un Recreativo que, dicho sea de paso, tiene además un problema en la portería. Ni Alejandro antes, ni ahora Cabrero dan confianza, y si un equipo no tiene confianza en su portero, malo.

Con todo, incluido el gol encajado, las sensaciones que emanaba del césped era que, a poco que el Recre atinara, iba a ganar. Cometió otro pecado capital: no afinó su puntería y dejó pasar varias opciones claras con las que dar un vuelco al asunto. Si defiendes como una abuela y encima rematas como una escopeta de feria…

Todo acabó con la expulsión de Brozek. El Recre con uno menos fue incapaz de darle el giro necesario al partido, que ya estaba abocado al fracaso albiazul. Era cuestión de tiempo que la Ponferradina -insisto, equipo ordenadito y poco más- plasmara en el marcador lo que ya se estaba viendo sobre el campo. Supina impotencia local ante un rival cómodo y que casi toda la segunda parte la jugó al son que marcaban los cánones del más puro rondito.

No suenan las alarmas en el Recre todavía, pues la distancia con el descenso es amplia aún. Pero las dudas ya afloran sin recato tanto en los jugadores como en la afición, que empieza a dar los primeros síntomas de añorar como se juega de verdad en Segunda, con futbolistas de Segunda. Y es que empeñarse en otra cosa alguien lo puede catalogar de pamplina.

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