Emotiva despedida de El Fundi en la Pinzoniana de Palos

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(Texto: ambitotoros.com) Palos de la Frontera (Huelva). Corrida a la usanza pinzoniana, lleno en tarde de otoño bueno, aunque llovieron lágrimas de adiós en el cuarto. Toros de Juan Pedro Domecq de muy buena presentación. Destacando el tercero.Primero con teclas, segundo parado, cuarto a menos, quinto a mucho menos y sexto enterándose.

José Pedro Prados El Fundi, de corintó: oreja y oreja.

Juan José Padilla, de Nazareno con: oreja y oreja.

José Doblado, de verde botella: oreja y oreja

Saludó Manolo Contrerás, tras parear al tercero de la tarde.

Una vieja sevillana reza así, “algo se muere en el alma cuando un amigo se va” y se va Fundi que como es un torero sin partidarios acérrimos, es un torero de todos, como el dinero público que no es que no sea de nadie, que es de todos. Se va un amigo de todo aficionado que ame la honradez torera mamada en las plazas duras ante las corridas tremendas.

En esta tierra del sur somos mucho de cantar, de cantar incluso las penas más hondas y hoy en Palos de la Frontera se cantó la nostalgía que nace en el momento de la despedida de uno de los grandes toreros del último cuarto de siglo. Se despidió Fundi en honradez, ante un lote que no quiso ayudar al triunfo del madrileño. El torero del norte, el estoico hombre de luces, se despidió en el sur en una tarde en que el cielo de Palos lloró para honrarlo. ¿Que dejó en la tarde de su adiós? Un muestrario de su tauromaquia, dos grandes estocadas, regusto torero, bonitas chicuelinas, cuatro pares de banderillas de verdad pura, dos faenas ante dos toros liantes, el primero por que se paraba y quería cogerlo, una faena de toro complicado, de resolver y salir entero; al cuarto otra faena a un toro que pareció querer y lo que quería era liarlo cuando se vino a menos, supo cuidarlo y dejar escrito el tipo de torero que es este José Pedro Prados “El Fundi”, en la clasificación que me hizo Ordóñez había dos tipos de toreros los buenos y los otros, pues este ha sido de los buenos y lo ha demostrado en Palos vestido de Pinzoniano. Su cuadrilla lo sacó a hombros de la plaza, se lo disputaban por tramos como los costaleros de la Virgen del Rocío, a la forma del sur, muchos nos quedamos con las ganas de saber cuanto pesan los toreros grandes.

Con la misma letra casi de la sevillana ese genio argentino al que creo que no le gustan los toros, canta: “Cuando un amigo se va

queda un espacio vacio

que sólo puede llenar

la llegada de otro amigo”

Y ese amigo es Padilla, un torero honrado, poderoso, que puso Palos bocabajo en banderillas con el capote y con la muleta. La primera corrida que se perdió la pasada temporada tras la cogida en Zaragoza fue la Pinzoniana, se quedó colgado un terno nazareno que hoy se ha estrenado en público, por que nos consta que en su casa se lo había puesto muchas veces. Con ese traje el de Jerez ha estado como en casa, banderillas blanquiazules, de aquí y de allá, capote genuflexo y toda la fiesta del arrimón a dos toros que no querían pelea, ¡¡apuntarse a la de Juan Pedro para esto!!, bromeaba junto a Fundi en el callejón. Antes le había brindado un toro al maestro que se va, con tan largo parlamento que casi le cuesta un aviso antes de empezar la faena. ¡Pero es que hay tanto que decir!, aún antes habían compartido un tercio de banderillas de los más puros que uno recuerda.

Doblado lleva otra guerra, la del amigo que siempre está ahí, la de demostrarse a si mismo en cada oportunidad que es capaz de poder con todo. A los de aquí ya nos lo tiene demostrado. Sin más oportunidades que las de su pueblo, cada vez que se pone delante practica un ejercicio de honradez torera y de capacidad que lo convierten en héroe. Ante el muy buen tercero, parecía mentira con la pinta de bruto que tenía burel, lidiado como una seda por Corralejo y pareado como un macho por Contrerás, el toro de la bravura exigente que sueña Juan Pedro y todo hijo de vecino, se mostró Doblado resolutivo por ambos pitones, el toro colocaba la cara desde que se le ponía la muleta e iba así hasta el fin del muletazo. Ante la avalancha que suponía cada emebestida del tercero marcado con el hierro de Veragua, la muleta de Doblado lo embarcaba en honrados muletazos. Al que cerraba plaza lo toreó con frescura por el derecho, luego se intentó poner por el izquierdo hasta que el toro se enteró. Estocada y a hombros con dos figurones de esto del arte de torear.

Y ya saben el último palo de la sevillana,

Un pañuelo de silencio

a la hora de partir

por que hay palabras que hieren

y no se deben decir

No te vayas todavia

no te vayas por favor

que hasta la guitarra mía

llora cuando dice adiós

Yo no podría llorarlo mejor. Algo grande se muere con la despedida de cada torero, una forma de hacer las suertes, una manera de andar, una visión de la fiesta brava, un corazón que descansará y siempre será torero un eslabón de la cadena que nos une con el primer torero de todos los tiempos pero también dice la sevilllana que los tíos grandes se van

dejando una huella

que nadie puede olvidar

Pues eso.

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