Preciosismo portugués

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(Texto: Bernardo Romero)  XXXVIII Festival de Cine Iberoamericano de Huelva Sección a Concurso. FLORBELA. Portugal, 2012. 119′

Dirección y guión: Vicente Alvés do Ó. Montaje: João Bráz. Fotografía: Luís Branquinho. Música: Guga Bernardo. Sonido: Elsa Ferreira, Jaime Barros y Tiago Matos. Director de Arte: Ramsés Benjumea. Intérpretes: Dalila Carmo, Ivo Canelas, Albano Jerónimo, António Fonseca, Carmen Santos, Rita Loureiro, Anaglea Teixeira, José Neves, Marques D’Arede y Maria Ana Filipe. Producción: Ukbar Filmes

Mas nunca encontrarás p´la vida fora, / Amor assim como este amor que chora /Neste beijo d´amor que são meus versos!…

Prepárense, si tienen oportunidad, para ver una película absolutamente deliciosa. Antes podrían acercarse a la figura atormentada de la poeta Flor Bela de Alma da Conceição, llamada luego Florbela Espanca tras ser reconocida por su padre, casi veinte años después de su suicidio a finales de 1930 en Matosinhos con sólo 36 años de edad.

En este caso podrán disfrutar más aún de la película, de las dos horas que dura un metraje meticulosa y hábilmente construido, con auténticos homenajes al cine bien hecho: ambientación -incluida la sorprendente caracterización de Dalila Carmo-, ritmo cromático, tempo… pero sobre todo con un movimiento de cámara que sólo muy raramente nos es dado a ver y a disfrutar. Florbela es una cinta para disfrutarla con todos los sentidos y sólo luego, mucho después de habernos deleitado con ella, podremos reparar en las magníficas actuaciones de una excelente Dalila Carmo o el no menos genial actor Ivo Canelas, a quién muchos de ustedes recordarán de la película de Manoel de Oliveira O Principio da Incerteza que pasó por este Festival de Huelva en 2003. Pero es el reparto y es la luz, el sonido también, todo lo que al fin y al cabo lleva a crear una atmósfera que te envuelve y seduce, que te lleva a sentir la compleja vida de una creadora que vivió unos tiempos no menos complicados.

Florbela Espanca fue sobre todo una mujer libre en el Portugal de principios de siglo y así la reconocen ahora sus admiradores en Portugal. En el resto de esta España demediada, como suele ocurrir casi siempre, como nos pasa con el cine luso también, nos hemos dejado influir por esa delgada linea que separa en el mapa dos países que en realidad son un mismo mundo y vivimos de forma indolente alejados de todo lo portugués. También nos ocurre algo parecido con Cataluña y todavía no está la línea trazada en los mapas administrativos. Pero en fin, puede que llegue el día que entendamos España como un conjunto en el que sus muchas partes son afortunadamente diferentes: Portugal, Cataluña, Canarias, Murcia… Sin complejos ni españolidades de las que nadie se debería nunca haber apropiado, viviríamos hoy en un país más diverso y complejo, por lo tanto más rico y fecundo. Pero para ello queda un largo camino. Hoy toca lamentablemente dividir, no sumar. Todavía no ha llegado el momento de volver los ojos atrás con la mirada limpia. Todo llegará, espero: ¡Europa nos ampare!

Será oportunidad pues esta extraordinaria película para acercarnos al otro lado de la raya, para conocer y por lo tanto querer más a Portugal gracias a sus creadores, a Vicente Alvés do Ó, el realizador que ha construido esta obra de arte que hemos disfrutado en el Festival Iberoamericano, o la propia Florbela Espanca que con tanta dulzura y sensibilidad ha sabido retratar en su película el director luso.

Hoy, después de emocionarme con esta película, soy un poco más portugués aún. Ay, Portugal, por qué te quiero tanto.

 

 

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