GRADERÍO.
Un punto de inconsistencia.
[Paco Gamero]

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GraderíoVaya por delante que el Recre salvo los muebles. Vamos, que el Sporting hará el viaje de vuelta con la cara de tonto por no haber ganado un partido que tuvo en sus manos, antes, durante y después de cobrar ventaja en el marcador. Pero cosas del fútbol, no atinó, no supo como atinar y dejó vivito y coleando a este Recre que ayer, día de la ilusión, se hizo acreedor más al carbón que a otra cosa.

El fútbol albiazul sufrió un retroceso en su regreso a la competición. Después de brillar como nunca lo había hecho en esta temporada en el partido en Córdoba, ante el Sporting dio muestras de inconsistencia, se empeñó en algunas fases en correr riesgos innecesarios y casi nunca dio la impresión de poder superar los obstáculos que el rival le puso en el camino.

Ya había dejado constancia de esa regresión cuando regaló -qué mejor día por cierto- el primer gol. Una cabalgata de despropósitos convirtieron una pelota fácil de sacar, en un jeroglífico de pases, culminado con una entrega a un contrario y un remate claro de éste. Gol. A remar contra la corriente de nuevo. Un mundo para un equipo al que le cuesta Dios y ayuda, no sólo marcar goles, sino simplemente llegar con peligro al área rival.

La sintomatología del Recre, a raiz de ese gol, fue mala. Apuntaba a enfermedad incurable. Menos mal que el Sporting, que si bien acertó de pleno a la hora de presionar arriba impidiendo la salida de la pelota al Decano, luego no supo traducir en el marcador los múltiples robos que provocaba en zona prohibida.

Lo mejor para el Recre, ya digo, fue que mantuvo sus constantes vitales en todo el partido, lo que le permitió ese hilito de esperanza que luego se tradujo en ese empate. A falta de mejores razones futbolísticas lo cierto fue que el equipo onubense, en el segundo tiempo, le echó casta, le metió más ritmo, hizo de tripas corazón, y aunque seguía arriesgando mucho, al menos se le vio más presencia por el área rival, donde por fin el aficionado local descubrió que el Sporting sí tenía portero. Y eso que sus calzonas se dejaban notar.

En uno de esos arreones el Recre al menos rescató un punto. Chuli siguió con su idilio con el gol y puso unas tablas en el marcador que, menos mal, ya no se movieron. Digo menos mal, porque con casi veinte minutos por delante, a quien se le hizo largo el partido fue al aficionado recreativista, que veía como una y otra vez el Sporting merodeaba por los dominios de Cabrero, que dicho sea de paso, tampoco colaboraba mucho para tranquilizar a la gente.

Fueron minutos interminables porque se palpaba que al Recre se le podía ir de las manos ese puntito que había cazado, y que si bien dice poco de él en casa -desde octubre no gana-, al menos le vale para seguir sumando, enjaretar su tercer encuentro seguido sin perder y mantener una distancia prudencial con la zona de descenso. Con una vuelta entera y un partido por disputarse, meterse en una vorágine negativa puede ser letal para los intereses de un Decano cargado de tantas buenas intenciones como de inconsistencia.

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