Los trabajadores de Emtusa presionan al alcalde para que nombre un interlocutor con quien negociar una salida

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Uno de los autobuses de los servicios mínimos. (José Miguel Espínola)

La empresa municipal de transportes urbanos de Huelva vive este miércoles el tercer día de huelga sin que haya visos de un posible acuerdo o acercamiento. Además de la huelga, los trabajadores han iniciado una movilización conducente a presionar al alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, para que nombre a un interlocutor con el que sentarse a negociar y desatascar el conflicto.

Dentro de esta estrategia hay que enmarcar la presencia de unos 70 trabajadores antes las puertas del edificio donde vive la primera autoridad municipal, lo que ha ocurrido este miércoles a primera hora, o la protesta que protagonizaron el martes ante el Gran Teatro en el acto en el que se rendía homenaje al Recreativo de Huelva en su 125 aniversario. Además, tras la concentración ante la casa del alcalde los trabajadores se han vuelto a concentrar, como lo han hecho desde el inicio de la huelga, ante las puertas del Ayuntamiento.

Además, sin que nadie haya dado una explicación oficial a lo ocurrido, cuatro autobuses de los que realizaban este miércoles los servicios mínimos se han visto afectados en mayor o menor medida por distintas ‘averías’. Esta situación ha complicado aún más las esperas de los usuarios, que si durante los dos primeros días de la huelga llegaron a alcanzar y a superar una hora de media, en esta tercera jornada han visto directamente como les era imposible desplazarse de un lugar a otro de la ciudad.

SIN ACUERDO

La posición del equipo municipal del Partido Popular continúa invariable y quedó expuesta de una manera clara en la rueda de prensa que dieron Juan Carlos Adame y Saúl Fernández: el plan de ajuste es innegocible y comenzará a aplicarse con acuerdo o sin acuerdo con los trabajadores. El citado plan supone una reducción muy importante en los gastos de la empresa, que en su 70% corresponden a personal. La postura del equipo municipal es la de que se mantengan todos los puestos de trabajo actuales, pero para ello la plantilla debe reducirse un 30% de sus actuales salarios, que según pusieron de manifiesto Adame y Fernández se quedarían en unos 2.100 euros brutos anuales, una cifra que consideran se adecúa a los parámetros del resto del personal del Ayuntamiento y de otras empresas de transporte.

La alternativa a una rebaja inferior al 30% es la de despidos de los trabajadores, que variarán en función de la cifra en la que quede la reducción salarial en un hipotético acuerdo.

Los trabajadores, que siempre han admitido una rebaja salarial, consideran que la propuesta es inasumible y supone el cargar el plan de ajuste casi al completo sobre sus espaldas.

OPOSICIÓN MUNICIPAL

Los grupos de la oposición, PSOE e IU han dado sendas ruedas de prensa este miércoles para expresar su opinión sobre el conflicto. Tanto el portavoz municipal socialista, Gabriel Cruz, como el de IU, Pedro Jiménez, consideran que el PP está en una estrategia que conducirá a la privatización de la empresa.

Cruz y Jiménez, aunque en ruedas de prensa por separado, han coincidido en acusar a los populares de incapacidad para gestionar. Jiménez ha llegado a decir que en el PP tan sólo “saben hacer caja”, en referencia a lo ocurrido con la privatización de Aguas de Huelva.

Ambos dirigentes han pedido al PP municipal y especialmente al alcalde que se sienten a negociar, dados los perjuicios que están sufriendo miles de ciudadanos por una huelga indefinida que lleva camino de enquistarse y prolongarse en el tiempo.

Las posiciones de las tres principales fuerzas municipales se podrán ver y se enfrentarán en el pleno ordinario de diciembre. Un pleno que se augura calentito si antes no se logra un acuerdo en este conflicto.

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