El movimiento ‘okupa’ se extiende por la provincia de Huelva

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Una de las personas que ocupa una vivienda en Bollulos mantienen en sus manos documentos relativos a su situación. (José Carlos Sánchez / Multimagenestudio)

Una de las personas que ocupa una vivienda en Bollulos mantienen en sus manos documentos relativos a su situación. (José Carlos Sánchez / Multimagenestudio)

(Texto y fotos: José Carlos Sánchez/Multimagenestudio) El sur de la provincia de Huelva no es ajena al movimiento de ocupación de viviendas que se ha activado en toda España. Primero ocurrió en la localidad de Almonte en 2012 con la ocupación preventiva del Residencial Las Marismas. También tiene actualmente habitantes el edificio de la antigua cárcel de Huelva, ocupada parcialmente desde diciembre. y en las últimas semanas las acciones de los ‘okupas’ han alcanzado a Bollullos par del Condado, donde varias viviendas han sido tomadas por parte de personas que no tienen recursos ni para buscarse el más humilde techo. Representan el último eslabón de esta crisis económica y aprovechan las grietas legales para dar un paso al frente y luchar por conseguir su sueño: un hogar.

La noticia ha despertado el interés de los medios locales. Según los datos publicados por Europa Press y en el periódico Huelva Información, unas 300 personas han realizado ocupaciones de viviendas en diferentes localizaciones de Bollullos del Condado repartidas en dos zonas del pueblo alejadas entre sí. Están a las afueras del pueblo, dato que coincide con las circunstancias de la ocupación que se lleva a cabo en la próxima localidad de Almonte.

Las casas ocupadas están situadas en una paralela de la calle Huelva y forman parte de una construcción de 16 adosados así como de un grupo de 80 inmuebles perteneciente al Residencial 3 de Abril.

El Ayuntamiento de Bollullos ha informado que el banco que financió ambas promociones inmobiliarias no ha presentado ninguna denuncia. En cambio sí lo han hecho algunas personas que abonaron a la constructora unos 36.000 euros antes de declararse en concurso de acreedores y otras que realizaron una permuta de terrenos por una casa adosada y que no han recibido nada hasta la fecha.

La tensión se palpa en el ambiente, según relatan algunos vecinos. Aseguran que uno de los propietarios amenazó de muerte a una joven que ocupaba una vivienda. Además uno de los vecinos con propiedad se negó a fotografiarse. Su testimonio fue contundente: “se me han metido en mi casa y encima me voy a hacer fotos”. Sin embargo, hasta ahora el civismo, la educación y el respeto han prevalecido en esta situación tan complicada.

Francisco Díaz Ojeda, alcalde de Bollullos, ha reconocido a varios medios de comunicación el malestar y la preocupación que despierta este estado. En este sentido, ha manifestado que “poco se puede hacer” ya que se trata de propiedades privadas que se encuentran en una situación de “vacío legal”. No obstante, reconoce que 27 de las 80 viviendas de la urbanización 3 de Abril estaban vendidas.

¡Necesitamos ayuda!

Los testimonios recogidos entre las personas que ocupan las viviendas de Bollullos dan fe de la situación en la que se encuentran. Lorena, una mujer de mediana edad, cuenta que llevan varios días en la vivienda y que “hay gente desde hace tres semanas”, en concreto en unas “casas embargadas”. “Me he tenido que meter dentro porque tengo familia y estoy en la calle”, mantiene.

Lorena asegura que han hablado con el alcalde y les ha facilitado el suministro de agua. También le han solicitado un alquiler social. Destaca asimismo que son personas en desempleo que no cobran ningún tipo de ayuda. “Estamos esperando desde hace cuatro años y se reparten las responsabilidades entre el Ayuntamiento de Bollullos y la Junta de Andalucía sin darnos ninguna solución”, manifiesta indignada.

'Okupas' de la calle Huelva de Bollullos muestran las firmas que han recogido para que les den una solución. (José Carlos Sánchez / Multimagenestudio)

‘Okupas’ de la calle Huelva de Bollullos muestran las firmas que han recogido para que les den una solución. (José Carlos Sánchez / Multimagenestudio)

Asimismo ha dejado claro que han “limpiado los pisos” y evitan “los posibles robos”. “Somos cuatro, dos niños, mi marido y yo . Vivíamos antes con nuestros suegros y éramos nueve en la casa”. “Nosotros estamos aquí porque se empezaron a meter y entonces, al verlo, nosotros también nos metimos. Solicitamos el enganche de luz y hemos recogido firmas de apoyo, pero el alcalde no nos da mucha respuesta”, concluye Lorena.

Hay más casos. Por ejemplo el de Mirolav en la calle Huelva, también de Bollullos. Es un hombre de origen búlgaro, también de mediana edad, que lleva dos semanas instalado en una de estas casas. Afirma que se encuentra sin trabajo y no podía pagar su casa en alquiler. “¡Tenía que salir!”, proclama. “Me vine para dar una educación mejor a mis hijos. Monté un negocio pero se acabó. Gracias a Francisco, un hombre de Bolllullos que nos está ayudando, salimos adelante. Hay poco trabajo y mantener a dos niños es difícil”, se lamenta.

“La gente piensa mal de los inmigrantes porque cuatro se dedican a hacer daño, pero nosotros no queremos hacer daño a nadie. Somos gente necesitada. A veces se pasa hambre también. No somos gente conflictiva. Somos gente normal que intenta ganar algo de dinero con un pequeño proyecto empresarial propio pero el Ayuntamiento no da facilidades tampoco en ese sentido”, asegura.

Resignado y convencido dice por último que busca “solo un techo, nada más, si no nos pueden dar trabajo, solo un techo”; “aquí todo el mundo necesita casa y no tengo ninguna ayuda ni cobro nada. ¡Necesitamos ayuda!”, resalta en un tono sincero, en voz baja y respetuoso, pero a la vez contundente. “No nos negamos a pagar”, añade finalmente.

Vecinos de una vivienda ocupada en el Residencial 3 de Abril de Bollullos. (José Carlos Sánchez / Multimagenestudio)

Vecinos de una vivienda ocupada en el Residencial Las Marismas de Almonte. (José Carlos Sánchez / Multimagenestudio)

Otro joven que ocupa un vivienda en la localidad bollullera en el Residencial 3 de Abril explica que son 75 viviendas aproximadamente a una media de tres habitantes por casa. “Nos han dicho que mantengamos limpio el lugar y hemos limpiado la zona de hierbas”. “Estamos cansados de esperar a que nos den la casa; el alcalde está con nosotros pero otros propietarios dicen otra cosa; tenemos miedo de que nos echen. Me hace falta una vivienda para vivir con mis hijos y estamos dispuestos a pagar un alquiler social según los ingresos de cada uno”. A esta situación asegura que ha llegado porque está a la espera de una sentencia judicial. “Tenía un alquiler y me he quedado parado, tengo que pagar deudas”. “Si tiene propietario la casa yo me voy, pero si no, lucharemos por nuestra casa”, concluye decidido.

Por último, Virginia, otra vecina, apunta que “las viviendas de los propietarios se están respetando; han venido tres o cuatro personas y han recuperado su casa sin problemas; no tenemos casa; llevamos desde hace nueve días y tenemos cuatro hijos; debemos cuatro meses de alquiler y el Ayuntamiento no nos da una respuesta clara”, manifiesta.

De cárcel a centro social autogestionado

Mientras tanto, en la antigua prisión provincial de Huelva muchos jóvenes se afanan en construir un lugar de convivencia y ayuda en un edificio histórico que alcanzó renombre por albergar entre sus rejas a conocidos miembros de la antigua represión franquista.

El Centro Social Ocupado Autogestionado (CSOA) y Apoyo Mutuo es el nombre que han dado a su iniciativa los colectivos que gestionan este lugar. Básicamente explican que Apoyo Mutuo es un movimiento que se dedica a fomentar la ayuda de unas personas a otras sin fines lucrativos.

Destacan que son los impulsores del Regalastro en Huelva, que consiste en donar cosas que no se necesitan en casa, como ropa, muebles o juguetes. Asimismo explican que llevan con este edificio ocupado desde diciembre de 2012 y que el proyecto “va cobrando forma”.

Actuaciones promovidas por colectivos en el edifcio de la antigua cárcel de Huelva. (José Carlos Sánchez / Multimagenestudio)

Actuaciones promovidas por colectivos en el edifcio de la antigua cárcel de Huelva. (José Carlos Sánchez / Multimagenestudio)

Entre las extensas y diferentes actividades que se realizan se encuentran artesanía, audición de música, mercadillos, cine infantil, clases de yoga, taller de defensa personal, taller de malabares, crochet y capoeira; proyecciones de cine, huertos urbanos, fiestas lúdicas con conciertos, charlas sobre el papel laboral de la mujer con coloquios de anarco-sindicalismo-femenino y, además, tienen pensado iniciar próximamente cursos de idiomas de inglés, de alemán y esperanto completamente gratuitos.

Los organizadores de este centro social quieren abrir el edificio a personas del barrio. Unas visitas encaminadas a fomentar la cultura, vida sana y armonía entre la gente, además de fomentar el apoyo mutuo. “Huelva ha cambiado, lo que antes era represión y violencia ahora también es cultura”, aseguran, y ponen como ejemplo la Universidad de Huelva en sus instalaciones de El Carmen.

Uno de los responsables del centro asegura que en un futuro están pensando en habilitar un espacio separado destinado a uso social pero “hay muchos inconvenientes y es difícil”. “Somos unas cien personas que solemos venir todos los días”, asegura.

En este sentido, han dejado claro que tienen las puertas abiertas a todas las personas interesadas para que acudan a las actividades que se están desarrollando en el CSOA Apoyo Mutuo. Un centro social en el que, mantienen, hay sitio para todas las personas que tengan algo que decir y aportar.

Las actividades son propuestas de manera asamblearia y siguiendo principios totalmente libertarios. Y dejan claro su objetivo: “con este espacio ocupado reivindicamos el apoyo mutuo y la solidaridad como la base de organización social entre las personas, la defensa y accesibilidad de una cultura libre para todas las personas, por ello las actividades son libres y gratuitas”.

VEA UN AMPLIO REPORTAJE GRÁFICO EN LA FOTOGALERÍA DE LA PORTADA

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1 comentario

  1. lamoscacojonera on

    DDDvvvDDDvvv estas acciones alentadas desde cierto partido no son las más adecuadas. El pegar una patada a la puerta y entrar y decir esta casa es mia, no es lo más sensato. Detrás de los necesitados va la retaguardia de los aprovechados, materiales y políticos.

    En este tipo de acciones el ayuntamiento, el alcalde poco puede hacer. Son inmuebles privados y como tal serán sus dueños quienes denuncien el atropello. El intentar echar la culpa al alcalde argumentando que no lo ha evitado o que le han dado luz y agua es una injuria malintencionada ya que ni es así ni puede darle esos dos servicios: no es Endesa ni Aqualia y además estaría incurriendo en una ilegalidad urbanística.

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