Etxeberria asegura que “estamos ante una muerte violenta homicida”

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Imagen sobre cómo se hallaron los restos en la hoguera, mostrada al jurado. (FOTO: MADERO CUBERO)

Imagen sobre cómo se hallaron los restos en la hoguera, mostrada al jurado. (FOTO: MADERO CUBERO)

El profesor de Medicina Legal de la Universidad del País Vasco, Francisco Etxeberría revolucionó el caso de la desaparición de Ruth y José. Etxeberria explica que la primera vez que abordó el asunto fue el 12 de julio de 2012 en una conversación con su amigo y experto en georradres Luis Alviall, que declaró ayer. Alviall había estado rastreando la parcela de las Quemadillas en busca de los niños, sin resultado. Etxeberría empezó a sospechar que algo se podía haber pasado por alto y escribió un correo electrónico a la abogada Reposo Carrero, representante de Ruth Ortiz, madre de los chiquillos, por las sospechas que tenía de la hoguera y del caso. El 2 de agosto Reposo Carrero contactó con Etxeberria y empezó a enviarle fotografías. Cuando el forense vio la imagen de los dientes “empiezo a tener a algunas certezas”. Es entonces cuando pide ver los huesos.

Etxeberria volvió a estudiar los restos óseos recogidos durante la investigación. En un primer estudio se habían identificado como de origen animal por parte de una perito de la policía. Pero Etxeberrñia dictaminó que eran humanos y de edades similares a las de ruth y José, de seis y dos años. Su dictamen sirvió para que la Fiscalía y la acusación particular acuse a su padre, José Bretón, de haber asesinado a los pequeños e incinerado sus cuerpos en un horno crematorio casero que improvisó en su finca de las Quemadillas, a las afueras de Córdoba.

El padre afirma que perdió a sus hijos mientras estaban paseando por un parque. El móvil del doble crimen habría sido la venganza contra su entonces esposa y madre de los pequeños, Ruth Ortiz, que acababa de pedirle el divorcio. Fiscalía y acusación piden contra Bretón 40 años de cárcel.

Etxeberría abrió las cajas con los restos óseos el 14 de agosto de 2012. En la sala de vistas donde se celebra el juicio, el profesor ha explicado extensamente su metodología de trabajo y cómo ha llegado a sus conclusiones . Solo con las fotografías empezó a estar seguro de que, por ejemplo, “estas tres vértebras no son de roedores, tienen morfología humana”. “Me atrevo incluso a decir que no son vértebras de un adulto”, asegura. En otra foto que vio el 12 de agosto, en la que se ven los dientes, el profesor concluyó que “son claramente humanos”.

El profesor hizo un total de 142 fotografías el 14 de agosto. Fue entonces cuando ya, de forma firme, con ellos en la mano se pregunta si son humanos? Una vez más, está seguro de que sí. Etxeberria es extremadamente preciso, minucioso y escrupuloso en su exposición. Ayudado de un ‘power point’ muestra cómo hizo el estudio. Expone tres trozos de hueso que, reconstruidos, hacen un fémur de niño. El forense ilustra exactamente a que hueso corresponde cada fragmento, incluyendo las caracterñisticas básicas de por qué cree que son de individuos no adultos y de edades entre dos y seis años. El profesor muestra dos astrálagos (huesos del tobillo) con los que se puede identificar el sexo.

El profesor asegura que en otra caja encontró otro astrálago más (tres tobillos en total) y que eso le llevó a concluir que los huesos correspondían a dos individuos, uno de ellos de dos años de edad. Exteberria ha mostrado también restos de cráneo que, una vez más, permiten identificar a dos niños.

Para explicar por qué cree que en la hoguera se quemaron cuerpos con tejidos y no solo huesos, Etxeberría asegura que el hueso se fragmenta de forma distinta cuando se quema con partes blandas o no y que le eso le lleva a concluir que en Las Quemadillas se quemaron cuerpos y no huesos.

Etxeberria incluso se atreve a dibujar cómo se depositaron los cuerpos en la hoguera antes de ser quemados. El profesor se pone de pie y se dirige a la mesa. Allí señala dónde se encontraron los huesos. El profesor dice que los cuerpos pudieron ser apoyados en las patas de la mesa, volcada, antes de ser quemados.

“¿Cuál es la causa de la muerte?”. El profesor asegura que no lo sabe exactamente, pero se atreve a opinar. “Nada hay para explicar que esto sea una muerte natural”. Estamos ante una muerte violenta homicida” y no accidental. Habla desde el punto de vista forense y no jurídico. “¿Hay huesos de animales en la hoguera?”. “Yo no los he visto”, dice Etxeberria.

 

 

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