En libertad uno de los acusados de la muerte del empresario Díaz Calo

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A la espera de la sentencia de la causa abierta por la muerte de Manuel Díaz Calo, el empresario que en octubre de 2008 fue golpeado hasta la muerte en su chalé de Sanlúcar del Guadiana (Huelva), donde fue robada la caja fuerte de su propiedad, de lo que acusan a siete personas, uno de éstos, de nacionalidad rumana, ha quedado en libertad.

Según han informado a Europa Press desde la Fiscalía, el tribunal de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Huelva ha dictado un auto en el que ordena la puesta en libertad de este hombre, que responde a las iniciales de Fl.A.M., acusado de un delito de asesinato, de robo con violencia o intimidación y de un delito de allanamiento de morada.

El acusado ingresó en prisión en enero de 2011 y, tras prolongarse su estancia en la cárcel, en enero de 2014 cumpliría el tiempo máximo de prisión preventiva.

El juicio se celebró el pasado mes de septiembre y aún no hay sentencia sobre el mismo. Cabe recordar que la Fiscalía pidió a los tres principales acusados, entre los que se incluye éste último, casi 22 años de prisión por un delito de asesinato, otro de robo con violencia o intimidación y otro de allanamiento de morada.

En total, según reza en el escrito de la Fiscalía son siete los procesados –seis de nacionalidad rumana y un español–, y solicitó para el resto tres años de prisión por un delito de robo con violencia o intimidación y por un delito de allanamiento de morada, considerando a dos de ellos como cooperadores necesarios.

Los hechos se remontan al mes de octubre de 2008, cuando cinco de los procesados, con ánimo de obtener un beneficio patrimonial ilícito y con conocimiento del interior de la propiedad de Manuel Díaz Calo y de las costumbres de este último, se dirigieron desde Cartaya a la localidad de Sanlúcar de Guadiana, asaltando la vivienda de la víctima y encontrándose a Díaz Calo en las inmediaciones de la puerta principal, solo y sin protección alguna, sin vecinos alrededor y a punto de realizar su ritual diario de meterse en su piscina y posteriormente en la sauna de la casa, hechos que los acusados conocían gracias a la información obtenida de los procesados como cooperadores necesarios.

Según señaló la Fiscalía, tras reducir los tres principales acusados a la víctima mediante diversos golpes y empujones, le ataron los pies y las manos y comenzaron a golpearle con objeto de que les dijera la combinación de la caja fuerte que se hallaba en dicho dormitorio, cosa a la que Díaz Calo se resistió hasta su muerte.

Posteriormente, la autopsia reveló que la muerte fue producida por la combinación de múltiples contusiones, en particular por la mediación del efecto de la insuficiencia respiratoria debido a las múltiples fracturas costales y la del esternón.

A su vez, el Ministerio Fiscal precisó que los procesados, al no conocer la clave para dar apertura a la caja fuerte, la desanclaron del suelo y pared y se la llevaron, consiguiendo abrirla posteriormente en una carretera tras golpearla repetidamente. En su interior había una cantidad no determinada de dinero que pudiera alcanzar los 27.000 euros y un reloj Rolex.

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