EL LABERINTO.
Aznar y el deshonor.
[Javier Berrio]

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Javier  BerrioPor segunda vez me veo obligado a escribir sobre el expresidente del gobierno, José María Aznar, quien no desaprovecha ocasión para criticar las políticas del gobierno de su propio partido y desvincularse de ellas. Y no solo esto, sino que se pone como ejemplo de cosas que sucedieron bajo su mandato y de otras que él se atribuye pero que nunca tuvieron lugar. Aznar carece de memoria en algunos aspectos, pero además vive tan pagado de sí mismo que inspira vergüenza ajena. En realidad y a pesar de todos sus logros, se está convirtiendo en esperpento de sí mismo y constituye con su esposa, la Sra. Botella, ejemplos vivos de lo que no se debería ser: él, presidente de honor de su partido y ella, alcaldesa de Madrid.
El Sr. Aznar podrá escribir tantas memorias como alcance a recordar y revisar, pero no está investido de autoridad para criticar tan despiadadamente a su gobierno mientras ostente la mencionada presidencia de honor. La causa bellis que mantiene abierta contra las políticas de Rajoy pidiendo un paso hacia el ultraliberalismo le descalifican como miembro de esa dirección y lo realmente honorable sería o bien una corrección pública o un paso atrás dentro del partido y pasar a ser afiliado de base, algo difícilmente imaginable en un ego de las dimensiones del expresidente popular. Porque no es que no le falte razón en algunas de sus críticas sino que él, en razón del cargo que mantiene en su formación, lo que realmente le presta es el silencio si no está de acuerdo con lo que hace el ejecutivo.
Las declaraciones de Aznar solo tienen un nombre: deslealtad y esa deslealtad debería ser depurada en los órganos internos del PP, pero no creo que en la formación de Rajoy haya valor para ello por cuanto el presidente de las FAES cuenta con muchos seguidores en el partido. Pero aún así, el presidente de la foto en las Azores debería ser reconvenido e invitado a por lo menos cesar en sus declaraciones. Llama especialmente la atención lo que dice sobre el caso catalán pasándolo por el tamiz del recorrido vasco con Ibarretxe. En el País Vasco había terrorismo y el plan Ibarretxe fue desmontado en el Congreso de los Diputados. En Cataluña se pretende una consulta apoyada por una auténtica marea humana que lo hace de forma pacífica y desde luego a Mas no se le ha pasado por la cabeza consultar al Congreso de los Diputados. Aún así, reconozco que Rajoy no parece tener un plan alternativo al órdago de la Generalitat, pero quizás solo sea apariencia. Sí creo que en ese asunto ya se deberían haber dado pasos que no se han llevado a cabo pero, en cualquier caso, a Aznar no le corresponde pronunciarse en los términos que lo hace porque él no es un ciudadano cualquiera.
En definitiva, José María Aznar no se resigna a ser quien es, alguien que carece de ascendencia sobre el gobierno del Estado, lo que lleva francamente mal, pero sí es consciente de su autoridad sobre buena parte de las bases de la organización y sobre algunos notables como Esperanza Aguirre. Y eso le anima. La incomparecencia de los miembros del gobierno a la presentación de su libro le dejó en muy mal lugar y por ello comentó aquello de “tomo nota”, una insolencia que únicamente podría producir una persona vengativa. Así pues, el presidente de honor del PP se ha señalado como alguien de deshonor y por lo tanto, en un político en el que no se puede confiar. Una pena en una sociedad tan carente de políticos fiables y leales pero, José María Aznar, con sus reiteradas declaraciones, se ha colocado voluntariamente en el canasto de ropa sucia y ha dilapidado el caudal de sus primeros años de gobierno.

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