La crítica de Bernardo Romero: Todos a la cárcel

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(Firma: Bernardo Romero) Lo voy a exponer con toda la buena intención del mundo. Que nadie se llame a engaño. Todo el mundo sabe, excepto los actores como es lógico, que están alejados de la realidad por razones de su profesión, que no hay un duro. De hecho todos hemos sufrido recortes en nuestros sueldos y subida de impuestos, como el IVA y otros, además de la luz, el agua y todo lo que ustedes quieran incluír en este apartado. A quienes vivimos exclusivamente de nuestro trabajo con sueldos más que ajustados, bomberos, médicos, agentes de aduanas, profesores de instituto, jornaleros del campo andaluz o segoviano, lampisteros o vertiginosos danzantes derviches, se nos hace cuesta arriba llegar a fin de mes. Esto, que es cosa corriente en amplias capas de la sociedad, no afecta como es natural a quienes viven de contratos millonarios y gustan de pasear por alfombras rojas o se permiten el lujo de burlarse del respetable cuando desfilan por el túnel de vestuarios.

Por todo ello y cómo quiera que un festival de cine como este de Huelva, y cualquier otro, se nutre al fin y al cabo de nuestros impuestos, de nuestros ivas y otras zascándiladas que nos retienen de la nómina a fin de mes, pues no sería mala idea, y repito que lo digo sin ánimo de ofender, que se podría utilizar la cárcel, ya que tanto alaban la jornada que allí pasan con los reclusos, como alojamiento vip para los actores, productores, realizadores y todo ese personal que tenemos el gusto de tener invitado a mesa y mantel en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva.

En absoluto planteamos esto con malas ideas, ni mucho menos. Es cuestión de ahorro, y de que nuestros invitados se sientan bien alojados en un lugar en el que, repasen entrevistas de los últimos treinta años, están siempre muy satisfechos y gozosos de visitar. Pues nada, hombre, alojaros allí que no creo que haya mayor problema.

Pueden los cómicos entonces conocer la problemática del Bárcenas, que dice que se siente muy solo, del hortera del Gurtel que afirma que su salud se deteriora en el maco, de los terroristas que no han pillado el renuncio estrasburgalés a la doctrina Parot y siguen a pensión completa en el trullo. Podrían en fin, conocer ese mundo que tanto les atrae y que tanto alaban: no falta un sólo año en que los invitados aseguren muy convencidos de que dentro hay menos delincuentes que fuera. Y está uno por decir que mire usted pues sí, lo que ocurre es que se pueden malinterpretar mis palabras.

De paso y como tendrán allí sobrado tiempo libre, podría la organización del Festival darles una calculadora para que se enteren de lo que cuesta una entrada de cine, o costaba, porque mire usted por donde las empresas que gestionan la mayor parte de las salas de cine españolas, empezando por las catalanas, han decidido permitir la entrada en los cines a todo quisque, quiere decirse bajar el precio de las entradas. A ver, lo explico por si hay algún actor o realizador leyendo esto y no lo entiende: que antes no podíamos ir los mortales al cine por que la última subida del IVA suponía un incremento de unos céntimos a los siete o diez euros que costaba la entrada. Eso era lo que nos impedía ir al cine, mire usted por dónde, pero ahora que los cines han decidido poner los tiques de entrada a las salas a tres euros y medio o incluso a dos y medio, pues el terrible subidón del Iva sólo va a suponer una de esas moneditas de cobre que te la dan en un cambio y mandas a tomar por culo al que te la ha dao por mucho que te cueste llegar a fin de mes.

Por último y para no ser demasiado pesao, el meterlos a todos en el maco, no sólo supondrá un auténtico ahorro para el Festival y por ende para las arcas del estado y como es natural para la economía mundial, sino que les va a permitir diseñar una nueva pegatina para la próxima gala de los Goya (premio), como por ejemplo más jamón y menos represión, o estotra, actores detenidos jamás serán vencidos. De este modo ganarán en credibilidad porque lo de la señora esa que salió en la última gala aseverando a los cuatro vientos que en los hospitales españoles -por cierto la mejor sanidad pública del mundo- no había ni agua ni mantas, no se lo cree ni el excelentísimo señor presidente de la Academia de las Ciencias y las Artes Escénicas o como coño se llame esa logia que, al menos vista desde fuera, es para mear y no echar gota.

Esta noche, a las diez y media, Las Normas de la Casa de la Sidra, y si prefieren un cine más distraído Replicant, o Star Trek – Némesis, o Amor Loco, cine por un tupo excatódico. El que no ve cine, desde luego, es porque no quiere. Condieu.

 

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