El acelerador de partículas permitirá instalar la protonterapia, ventajosa para tumores infantiles

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 El acelerador lineal superconductor de iones (Lince) que diseñan para su instalación en Huelva permitiría una serie de avances industriales, pero sobre todo médicos, ya que conllevaría la posibilidad de instalar la protonterapia, la cual es especialmente beneficiosa para los tumores en zonas de difícil acceso y tumores infantiles.

En una entrevista concedida a Europa Press, los impulsores de este proyecto, el director del departamento de Física Aplicada de la Universidad de Huelva, miembro del Comité de Aceleradores de Iones Pesados europeo (Grupo ECOS) y coordinador del mismo, Ismael Martel, el jefe de Radiofísica y Protección Radiológica del hospital Juan Ramón Jiménez, José Sánchez Segovia, y la directora de la Unidad de Gestión Clínica del Paciente Oncológico del mismo hospital y también directora del Plan Integral Oncológico de Andalucía, Eloísa Bayo, han coincidido en remarcar la importancia del mismo a nivel médico y han señalado lo que diferenciaría al acelerador que se podría hacer en Huelva con el resto de los que ya existen en Europa.

Se trata de un proyecto de I+D+i que implica a siete grupos de investigación de la Universidad de Huelva, así como a otros grupos investigadores europeos: Asociación Europea de Física Nuclear (Nupped), ECOS, Spiral II, expertos mundiales en física nuclear y aceleradores, el cual podría ser una realidad gracias a fondos europeos y para ello trabajan estos investigadores que, conscientes de que se trata de un proyecto “ambicioso”, no cesan en el empeño de que Huelva cuente con este acelerador. La infraestructura propuesta es un acelerador lineal superconductor de iones pesados de gran intensidad, por lo que permitiría implantar en Huelva la protonterapia, la cual es un tipo de radioterapia externa (RTE) que usa un haz de protones para irradiar el tejido afectado por un tumor.

La doctora Eloísa Bayo ha incidido en que la principal ventaja de la terapia protónica, comparada con otras formas de radioterapia externa, es la posibilidad de localizar dosis más altas en el tumor, al tiempo que se mantienen bajas las dosis de los tejidos adyacentes y el haz se puede concentrar en la zona a tratar.

Con esta técnica, la dosis de entrada en el organismo del haz de radiación es muy baja y la dosis de salida prácticamente inexistente, permitiendo concentrar la mayor parte de la radiación a nivel del tumor, con lo que el daño a los tejidos sanos que lo rodean es “escaso”. De ahí la importancia para el tratamiento oncológico infantil debido a que al afectar a menos zona cercana al tumor evita dañar otros tejidos, aspecto que puede afectar al crecimiento, por ejemplo, del menor. Además del tratamiento del cáncer con protonterapia, el acelerador tiene otra aplicación médica que es la producción de radioisótopos, empleados en medicina nuclear para el diagnóstico y tratamiento del cáncer y otras enfermedades. Este acelerador permitiría producir en Huelva los isótopos radioactivos necesarios para abastecer al Servicio Andaluz de Salud (SAS), que supone actualmente un gasto cercano “a los cinco millones de euros en Andalucía”, lo que supondría “una importante ventaja económica para toda la comunidad”. La producción de isótopos se ha convertido en los últimos años en una importante fuente de riqueza, ya que tienen aplicaciones variadas no sólo en medicina, sino también en la industria, ciencia o defensa.

El jefe de Radiofísica y Protección Radiológica del hospital Juan Ramón Jiménez, José Sánchez Segovia, ha dejado claro que se trata de un proyecto “referencia” en Europa, el cual cuenta con un diseño diferente al planteado en 2011 y con una intensidad mayor a la que tienen otros aceleradores. La ubicación planteada es mayor a la que se propuso en un primer momento y dispone de cuatro hectáreas en Aljaraque, en concreto en el Parque Científico y Tecnológico (PCTH). Estos expertos coinciden en la importancia de la amplitud del emplazamiento porque “va a desarrollándose constantemente y es un proyecto de referencia europea”. El montante total que precisaría esta infraestructura sería de unos 100 millones de euros.

Estos expertos indican que “Europa tiene necesidad de investigar con esta tecnología”, dejando claro que la intensidad de este sería del orden de “mil veces mayor” a la que actualmente se trabaja en el resto de aceleradores. En número de partículas por segundo es unas mil veces mayor que el resto de aceleradores.

Distintas aplicaciones Con aplicaciones en investigación nuclear, industriales, médicas, e incluso en la industria aeroespacial, —ya que se podría saber qué materiales podrían soportar la radioactividad en el espacio—, este proyecto se podría fasear, de manera que no es necesaria su construcción en un solo proceso, lo que permitiría concurrir a distintas convocatorias para fondos europeos. La industria aeroespacial, estratégica en Andalucía, se beneficiaría del proyecto al poder chequear en Huelva y no en otros lugares de Europa si el producto soportaría la radioactividad de la estratosfera. Otra de las sinergias que se derivarían de este acelerador sería con el proyecto del Centro de Ensayos y Experimentación de Aviones no Tripulados de gran tamaño (CEUS), —ubicado en las instalaciones del INTA situadas en El Arenosillo, en Moguer—, el cual necesitaría ese tipo de electrónica que precisa que sea chequeada, al tiempo que han remarcado el impulso que conllevaría para la industria. “La capacidad de generar negocio de esta máquina es muy elevada”, defienden sus impulsores, que reafirman la utilidad de este proyecto para diversos ámbitos. La finalidad es conseguir fondos europeos antes de fin de año para poder comenzar, pero la ampliación del proyecto podría conseguirse gracias a posteriores convocatorias.

Para ello, la intención es incorporar el proyecto dentro de las líneas de investigación de la Junta de Andalucía. Otra de las opciones a los que puede optar este proyecto es a la convocatoria europea Horizon 2020 que se centra en infraestructuras innovadoras y por tanto, abogan por concurrir a las distintas convocatorias para conseguir el desarrollo completo de la misma. Incluso hay ya un consorcio de empresas que podrían cofinanciar este proyecto. La construcción del proyecto con una potencia de 70 MeV (mega electron voltio) generaría un total de 600 empleos directos para su construcción, así como una cantidad importante de puestos de trabajo indirectos. La primera fase por tanto esperan poder finalizarla en 2015, pero el proyecto final puede durar hasta 2020 debido a la envergadura del proyecto. Valoración del rector de la uhu

De otro lado, el rector de la Universidad de Huelva, Francisco Ruiz, ha asegurado a Europa Press, que la UHU apoya este proyecto, el cual es “más ambicioso” de lo que se planteó en un primer momento, y ha confiado en que consiga fondos europeos para su desarrollo. “Se van a desarrollar un mayor número de objetivos y los equipos que se van a trasladar van a ser de mayor volumen, también se pretende diversificar cuáles son las potencialidades de las instalaciones”, ha remarcado el rector.

 

 

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