El legado de Curro Garfias ya puede verse en la remodelada casa natal de Juan Ramón

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Interior de la sala dedicada a Curro Garfias.

Interior de la sala dedicada a Curro Garfias.

Desde el pasado lunes Moguer cuenta con un nuevo recurso turístico y cultural, tras la reapertura de la Casa Natal de Juan Ramón Jiménez y la inauguración en una de sus galerías, de la Sala Francisco Garfias, un espacio dedicado al gran poeta e investigador juanramoniano que tanto quiso a su pueblo.

Acto de reapertura de la casa natal de Juan Ramón.

Acto de reapertura de la casa natal de Juan Ramón.

 

Fornieles pinta al joven Juan Ramón.

Fornieles pinta al joven Juan Ramón.

El Alcalde Gustavo Cuéllar presidió la reapertura de la Casa Natal de la calle Ribera, acompañado del director de la Fundación Zenobia Juan Ramón Jiménez, Antonio Ramírez; de la concejala de Cultura, Lourdes Garrido, y de otros miembros de la Corporación Local, además de los albaceas de Francisco Garfias, sus sobrinos Francisco y Gema López, y la directora de la UNIA, Yolanda Pelayo.

El público que acudió masivamente al acto se vio sorprendido por la aparición de un actor encarnando a Juan Ramón y llevando del ronzal a un burrillo «Platero», que dio lectura al capítulo de ‘Platero y Yo’ dedicado a esta casa de la calle Ribera.

Durante su intervención inaugural Cuéllar aseguró que se trataba «de un día grande para Moguer, un día en el que nuestro pueblo recupera y proyecta las figuras de dos grandísimos poetas que siempre tuvieron a la gala su condición de moguereños, y a los que sus paisanos rendimos hoy un merecidísimo homenaje». El primer mandatario local destacó también «la labor de coordinación y distribución de contenidos realizada por el técnico de Cultura Juande Rodríguez, el trabajo de los operarios de Emvisur y la generosa colaboración de la Diputación de Huelva, la Consejería de Cultura y especialmente, de la familia y los herederos de Juan Ramón representados por Carmen Hernández-Pinzón, quien se ha volcado con este proyecto aportando material de gran interés que enriquece sin duda los fondos de esta casa cargada de referencias poéticas».

Por su parte Antonio Ramírez comentó «la manera en la que de nuevo Juan Ramón cierra el círculo y vuelve a la casa en la que vio la luz hace hoy justamente 132 años, y lo hace de la mano de uno de sus más destacados investigadores y difusores de su obra, como fue el gran poeta Curro Garfias».

A continuación autoridades y público recorrieron las distintas salas de la planta baja del inmueble, en las que descubrimos al Moguer de principios del siglo XX, la intensa actividad vinícola de la comarca, los negocios de la familia Jiménez, y otros muchos elementos de interés, como las espectaculares maquetas de molinos y bodegas que realizó en su día Gloria Ortega. También hay un lugar muy especial dedicado a las obras más universales de Juan Ramón como son ‘Espacio’, ‘Tiempo’ y cómo no, ‘Platero y Yo’, del que se está celebrando ya el centenario de su primera edición con ese Año Platero que se dio a conocer hace unos días.

Después de inaugurar la exposición de maquetas presentadas al concurso de ideas Platero Es-Cultura, y de que el artista Emilio Fornieles iniciase su «acción pictórica» reproduciendo en gran formato y en directo un cuadro del joven Juan Ramón, la visita continuó por la planta alta del edificio, cuyos más destacados protagonistas son dos personas verdaderamente esenciales en la obra de Juan Ramón Jiménez: su esposa y colaboradora Zenobia Camprubí, a cuya figura se dedica una de las salas, y al gran poeta, investigador y editor juanramoniano, el entrañable Francisco Garfias, en cuya sala se mantendrá vivo el recuerdo de este hombre bueno y generoso que tanto quiso a su pueblo. Garfias donó a sus paisanos todos los elementos y materiales que componen un legado que todos podremos disfrutar a partir de hoy en una de las galerías altas de esta Casa Natal, donde vuelven a cruzar de nuevo sus caminos estos dos excepcionales moguereños que fueron Juan Ramón Jiménez y Curro Garfias.

En la inauguración de la Sala Garfias, el Alcalde de Moguer agradeció la generosidad y el compromiso de los albaceas del poeta, sus sobrinos Francisco y Gema López, por hacer posible este proyecto que perpetuará la memoria del insigne moguereño. Por su parte Francisco López agradeció al Ayuntamiento, a la Fundación Municipal de Cultura y a la Fundación del Nobel, «el interés que han mostrado para que la figura de este gran poeta y mejor moguereño, cuyo bondad y generosidad hacia su pueblo se traduce en este importante legado que hoy mostramos al público, ocupe el lugar que sin duda merece». El albacea destacó también el trabajo de distribución y montaje realizado por su hermana Gema, así como el apoyo y el interés mostrado en todo momento por el director del Archivo Histórico, Diego Ropero, así como la labor de la documentalista de la Fundación, Teresa Rodríguez, quien catalogó los más de 3.000 volúmenes que conforman la biblioteca personal de Garfias, que se custodia en el propio Archivo, junto con numerosa documentación del que fuera Premio Nacional de Literatura en 1971.

Como colofón al acto de reapertura e inauguración, mientras Emilio Fornieles trabajaba en la pintura del joven Juan Ramón acompañado por los sones del Liceo Municipal de la Música, autoridades, familiares de Curro Garfias y otras personas que quisieron sumarse a título individual al homenaje a los dos poetas, dieron lectura a distintos capítulos de ‘Platero y Yo’, y a varias de las composiciones poéticas de Garfias, poniéndose así brillante colofón a una velada dedicada a recuperar y proyectar las figuras de los más importantes poetas moguereños, que permanecerán ya por siempre unidos «en la casa atul marino» de la calle Ribera.

Algunos datos de interés de Curro Garfias

Francisco Garfias López es Hijo Predilecto de Moguer, Medalla de Oro de la Ciudad, tiene una calle y un instituto que llevan su nombre, y ahora también, un espacio noble donde mostrar su magnífico legado.

Curro fue una persona generosa con todos los colectivos y asociaciones locales que recababan su apoyo, y enamorado de Moguer hasta el punto de hacer entrega al pueblo que tanto quiso de todo su legado artístico y documental que se va a poder seguir disfrutando a partir de ahora en la nueva sala Francisco Garfias.

La intensa labor de recopilación, edición y proyección de la obra de Juan Ramón que realizó Francisco Garfias durante casi cuatro décadas de trabajo en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, es motivo más que suficiente para que en la casa-natal del Premio Nobel que se acaba de remodelar, ocupe también un lugar de privilegio la figura de este moguereño sencillo y generoso que fue ejemplo constante de bondad.

Recordar que la biblioteca personal de Curro, las ediciones de sus libros de poesía y de sus numerosos trabajos de investigación juanramoniana -en total más de 3.000 volúmenes-, así como su acervo documental se encuentran depositados en el Archivo Histórico de Moguer, donde podrán también ser objeto de investigación por los especialistas.

En cuanto a la nueva Sala Francisco Garfias, en ella se muestran gran parte de las casi 300 piezas que componen el rico y variado fondo que Garfias donó a su pueblo, un fondo que se ha puesto en valor y se ha distribuido para que mantenga todo el sabor y el ambiente de la casa de la calle Cristóbal Colón en la que nació y murió el poeta, y que va a poder ser admirado a partir de ahora por sus paisanos que tanto lo quisieron, y por las personas que visiten la localidad.

 

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