DESDE MI VENTANA:
Gracias, Patrocinio Mora
[Aurelio Pino Domínguez]

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Aurelio Pino DomínguezPersonas que como tú, haciendo el bien sin mirar a quién, hacen que los hombres y mujeres de buena voluntad sientan lo que representan estas fechas navideñas en su auténtico sentido: Caridad.
La primera vez que supe de tu gran disposición hacia los más humildes, generalmente inmigrantes en su mayoría procedentes del Africa negra, que se concentran en asentamientos de plásticos, cartones y miseria, dándoles la cena de Noche Buena en tu propio restaurante, hecha y servida por tus propias manos, me quedé gratamente sorprendido. Simplemente me dije: “Con los tiempos que corren, de tanto egoísmo y falta de humanidad, ¿cómo es posible que aún quede personas así?”. En mis pensamientos, creí que aquella sería una única vez que hiciera Patrocinio Mora tal proeza, pues proeza es pensar en los más pobres y necesitados. En estos tiempos de consumismo, el mero hecho de dar una limosna, ya sea a Cáritas, Cruz Roja, Acnur, Intermond Oxfand, Fundación Vicente Ferrer o al morenito que nos ofrece un paquete de pañuelos junto al semáforo, se puede considerar todo un alarde. Estamos tan embebidos en el consumismo y en soterrar nuestros sentimientos hacia el prójimo, que hechos como los que cada año viene repitiendo este vecino asentando en La Antilla, francamente, me conmueven y mucho.
Estos desheredados de los bienes materiales más imprescindibles, me refiero lógicamente a las personas que socorren estos Organismos y otros que a cargo de su propio bolsillo, esfuerzo y tiempo como mi admirado Patrocinio; pues bien, estos desamparados son los nuevos Santos Inocentes, y con todo el mayor de mis respetos, el día 28 de Diciembre debieran celebrar como su propia y triste Onomástica. Pero la gente sencilla y humilde son así, nos sonríen con sus blanquísimos dientes, y si les damos una mísera moneda de 10 cts. nos dicen: “Gracias, papa” o “Gracias, mama”. Y nosotros continuamos a lo nuestro, es decir, ¿A como estarán las gambas?.
Hago votos por que este año que ya está contando por días lo que le queda de existencia, dé paso al venidero 2014 y nos traiga a todos más salud (ésta no se compra con dinero), más amor, trabajo para todos, ayuda a todos los necesitados y que podamos seguir pagando nuestras trampas.
Amigos, cuando suenen las campanadas de las uvas, brindad con vuestros seres más queridos y que todos vuestros deseos los veáis cumplir y acordaros un poquito de los parientes del Rey Baltasar.
Y al bueno de Patrocinio Mora, que Dios le dé mucha salud, para que no deje de dar esas bolsas de comida s sus protegidos. A todos, Feliz Año Nuevo.

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