EL ESTERO.
Más cultura.
[J. J. Conde]

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[J. J. Conde]
El EsteroLa cultura se ahoga dentro de los espacios ya manoseados, los espacios de siempre. La cultura pide auxilio porque se la liberte de la opresión centrista. La cultura exige su hábitat natural: la calle. A las calles la cultura, al pueblo la cultura, a los barrios la cultura, la cultura a los municipios de las provincias. La cultura a las escuelas, la cultura a los institutos, la cultura a la universidad. La cultura a las cárceles y no precisamente del alma, que también. La cultura para los más desfavorecidos, para los que llevan a cuestas la etiqueta de “desheredados de la fortuna”. Suelta la cultura de los amarres de tanto muelle de beneficencia, desahogándose sin amarras sobre la mar milagrosa e infinita de nuestras consciencias. La cultura en palabras de presente, vigente en cada uno de los instantes de nuestra ondulada vida.
La cultura abandonando el empalago de las mesas camilla. La cultura desviándose de los círculos viciados, donde las palmaditas en las espaldas juntamente con alguna navajada conforman una escena propia de los esperpentos de Valle-Inclán. La cultura por encima de las listas blancas y negras, fuera absolutamente de toda duda. La cultura atravesando los pasillos de las instituciones como “el rayo que no cesa” y enhebrando moquetas nuevas para el pleno desarrollo de las vanguardias. La cultura quitando las legañas de los que moran en despachos de paredes incoloras y en penumbra. Arañando la cultura los entresijos de las normas al uso, de la oficialidad que carcome los esbozos de cualquiera visión que quiera jinetear como Lady Godiva. La cultura desnuda, “apta para todos los públicos”. Libre la cultura, libre, libre.
La cultura entre las ramas de Fuentepiña, por donde Platero pensaba. La cultura cuesta abajo en la rodada –que dice el tango gardeliano- desde el Conquero de la vieja Onuba hasta su sagrada ría, hasta Bacuta, hasta la Isla de Saltés, hasta la confluencia de los ríos “Urios” y “Luxia”. O más allá, si cabe: tendiendo puentes de plata hacia los hermanos latinoamericanos. La cultura a paso natural, como un centauro, marcando en el asfaltado blando de la mente herraduras imborrables. El asomar de la cultura a los balcones con esparto, a los balcones llenos de geranios. En el Paseo del Chocolate la cultura y que se endulcen los paseantes. En más espejos de cantina reflejada la cultura. El aroma universal de la cultura condensado en los idílicos jardines de todos los parques. La cultura por los aires, a voz en grito, a la acción sin descanso, en efervescencia constante. Todos los espacios posibles para la cultura. Cultura hasta en la sopa… Sin embargo, a ningún “Groucho” de los que manejan a esta pobrecita España le he oído lo de: “Más cultura”…

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4 comentarios

  1. María García on

    Apreciado Señor Conde, cada vez más, me deja Usted sin palabras que dedicarle, me deja asombradísima de su Maestría Grandiosa y Entrañable. Genial su artículo, toda la razón.A muchos se les llena la boca con la Palabra ” Cultura”…¿ dónde ha estado la cultura en Huelva?, sí y me refiero a la ” Verdadera Cultura”, la que es libre, la que enriquece el pensamiento y a las Almas, porque hablando de Almas…¡que Horror si existen muchas empobrecidas al estilo dickensiano!.

    La cultura es como la música, Universal, como los sentimientos. Es muy importante salvaguardar las costumbres locales para que las futuras generaciones, vean sus raíces y cómo era su localidad y habitantes, pero por favor, ¿ sólo lo local?, ¿ siempre las mismas caras de la cultura ?, porque yo podría ser una autora reconocida de nuestra ciudad, pero no me gustaría que pensaran de mí “¡ qué pesada, otra vez la misma cara, las mismas palabras!, sinceramente no me gustaría.

    Soy partidaria de proteger a los artistas de la tierra y esas cuestiones, pero por favor, hay que hacer de la Cultura lo que realmente ” Es”, y darle la ” Dignidad” que se merece. Hay que ofrecer variedad de disciplinas, de autores, de conferencias, de exposiciones, dar Universalidad a la Cultura, no dejarla con todos los respetos ” Cateta”, porque lo cateto es entrañable, pero otras veces, en realidad veo que somos catetos en la forma despectiva, no nos engañemos.

    No presumamos tanto las personas, e intentemos ser más modestos y crear espacios abiertos de Verdadera cultura, no pseudocultura, no nos engañemos, nadie se engaña en realidad así mismo.

    Desde luego nos falta el Amor Propio de los anglosajones, los admiro, es que ni pensamos en ello, tienen todo lo que quieren, luchan por ello, y aquí pasamos de todo, nos conformamos con todo.

    Tengo plena Fe, que algún día en Huelva, no sé cuando, puede ocurrir incluso cuando pase un siglo y no estemos aquí, llegará un Mecenas o Patrono y hará algo grande por esta ciudad, algún proyecto Cultural Grande y será para la posteridad.

    Señor Conde le dejo un regalo, Feliz Año Nuevo para Usted y todos los demás.

    De Lope de Vega.

    Cayó la torre que en el viento hacían
    mis altos pensamientos castigados,
    que yacen por el suelo derribados
    cuando con sus extremos competían.

    Atrevidos al sol llegar querían,
    y morir en sus rayos abrasados,
    de cuya luz contentos y engañados,
    como la ciega mariposa ardían.

    ¡Oh, siempre aborrecido desengaño,
    amado al procurarte, odioso al verte,
    que en lugar de sanar abres la herida!

    ¡Plugiera a Dios duraras, dulce engaño,
    que si ha de dar un desengaño muerte,
    mejor es un engaño que da vida!

    La cultura debe estar desnuda, y al alcance de todos, yo no podría gestionar nada de cultura, lo digo sinceramente, porque en primer lugar se necesita de Personas muy Expertas, como Gerard Mortier en su labor del Teatro Real, además intentaría traer lo que a mi me gusta y eso no estaría bien, no sería correcto ni ético. Las personas expertas llevan estudiando y preparándose siempre, tan sólo en idiomas, no digo nada porque me sonrojo, y con un Conocimiento de distintas culturas grandísimo.

    Disculpen la extensión.

    https://www.youtube.com/watch?v=adVzzfHu16Q

    Saludos afectuosos, Señor Conde, Toda mi admiración hacia Usted.

    • J. J. Conde on

      Estimada María: Sus palabras, Luar Na Lubre y Luz Casal (a la que conocí en sus comienzos artísticos con lo de “Rufino”) Lope… ¿qué quiere uno más? Muchas gracias, y Feliz Año Nuevo.

  2. Bartolomé Quintero on

    Siendo este un tiempo en el que internet facilita el acceso a una información más diversa, es cierto que, a grandes rasgos, se reproduce el antiguo cliché de la cultura “oficial” y la de los “grupos culturales dominantes” quedando al margen una cultura que no participa del pesebrismo político o del exclusivismo de la Visa Oro, esa cultura que tú llamas “libre”.
    Pero esa cultura “libre” implica espíritu crítico y capacidad para pensar de forma autónoma.
    ¿Cultura “apta para todos los públicos”? Pues me temo que va a ser que no.
    ¡Salud y buen año!
    N.B.: Hoy he releído “Historia para calvos gruesos” (1968).

    • J. J. Conde on

      Amigo Bartolomé: Eres de los poquitos que saben “pillar” mis artículos en su justa medida. Y no es que un servidor sea, precisamente, Ionesco o Samuel Beckett. Aquellas historias recibieron en su día alguna que otra crítica, pero jamás me censuraron nada. El director de Odiel de esa etapa era un “arrojao”. Sí, salud, sobre todo.

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