TERETES.
La España de Gamonal.
[Paco Velasco]

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TeretesHe leído una entrevista a Punset en El País. Punset es un tipo de envergadura. El científico ha dicho: “la ciencia ha demostrado que la intuición y las emociones son el cimiento del aprendizaje, muy por encima de la razón”. Madre mía. En la España de los inquisidores, que no hemos superado, a este señor lo condenan a la hoguera, como al gran Servet.

En cualquier caso, la frase que me anima a redactar este artículo refiere:
“la infrainteligencia une a los psicópatas y a los corruptos”. Lo que no expresa, pero matiza servidor, es que la proposición tiene carácter ucrónico. Se aplica a los majaderos, envidiosos, mediocres, frustrados y demás especificativos del ser humano que han sido/son/serán a lo largo de la historia mundial. La clasificación se extiende por el espacio universal y allende lo que se denomina civilización.

Los sucesos burgaleses de Gamonal son ejemplares, modélicos. No como referencia a imitar. Como aviso a navegantes de la tempestad que se cierne. Uno es de los que creen que la guerra fratricida del treinta y seis fue resultado, entre otras cosas, de dos acciones maléficas. Por una parte, de la violencia institucionalizada y volcada en las calles, promovida desde los centros de poder y recogida por las masas más manipulables. De otra parte, por el desprecio al parlamento, considerado éste como el Congreso, el Consistorio o la Asamblea (con mayúsculas) representativa.

La paralización de las obras de Gamonal podría considerarse un éxito del sentido común y de la solidaridad vecinal. Sin embargo, no es así. Desde mi punto de vista, es un fracaso rotundo. Del Ayuntamiento de la ciudad viejo castellana y de los habitantes del municipio. Fracaso porque la victoria de los insurrectos no se ha gestado en la razón de la democracia. Ha sido la victoria de los violentos y de los grupos políticos alentadores del movimiento. Se ha querido advertir, urbi et orbi, que la crisis española no es sólo económica. Que es, sobre todo, social y política. Y si para consagrar esa tesis, se ha de acudir al crimen o al terror, adelante.

En los panfletos incendiarios de la preguerra civil se leía: “todo lo que impulse la lucha, es justo; todo lo que frena la lucha, es falso”. Los panfletos de ayer son las consignas mediáticas de hoy. Los telediarios y las tertulias lanzan un nuevo formato de guerrilla y de fundamentalismo. Los psicópatas se amparan en los charcos de los corruptos y éstos acaparan riquezas e influencias en el fango de la psicopatía creciente.

El fantasma del totalitarismo vaga por las ondas de España. Mucho dios, mucha libertad y mucho pueblo. Mentiras. El poeta José Ángel Valente resumía con estos versos su desesperanza por los hechos: “Para que nunca seas pasto sólo del rito y las palabras ni caigas nunca de tu inmensa muerte ni nazcan de ella más que hombres armados, votivo rompo el verso indigno de ti y de esta hora”.

Los fanáticos, apasionados por la victoria de su fe segregadora, nos llevarán de nuevo a la derrota. La derrota de la ciencia, de la razón, de la intuición y del aprendizaje. De qué nos servirá la historia si la acribillamos con balas de pistoleros a sueldo.

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2 comentarios

  1. Cinta Zambrano Ruiz on

    Sr. Velasco, con su permiso, añadiría que el Barrio de Gamonal, el cual conozco bien, ha dejado de ser una barriada mejorada y moderna, a un tipo de “ensanche” de los años 60 con el agravante de que ha dejado tabien de ser el Gamonal de diciembre de 2013 para convertirse en el Gran Liang Shampó. Si ayer se cotizaban sus pisos entre los 75.000 € a 120.000 €, hoy no valen ni 50.000 €, y más que se irán depreciando. Han ganado los antisistema, han perdido sus vecinos, así de simple. Un barrio que ya está condenado a no mejorar, es un barrio del que sus buenos vecinos han de huir. Con el tiempo, Sr. Velasco, desgraciadamente nos dará la razón.

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