EL ESTERO.
La lata.
[J. J. Conde]

4

[J. J. Conde]
El EsteroSí, tengo una lata y no me importa confesarlo de manera pública. Total, la intimidad no existe. Que estamos todos, absolutamente todos –incluyendo a los que viven en las calles- perfectamente clasificados en sus correspondientes compartimentos estancos. A mí, particularmente, el hecho y el provecho del caso me importan un pepino. Ya, en la cuesta abajo irremediable en la que me encuentro, el que se sepa si nado en la carencia o hago todos los estilos de piscina en la abundancia es algo que cayó, para un servidor, en la insignificancia, casi mejor en la ignorancia. Quien se mueva no sale en la foto, dicen. Y yo hago gestos más propios del mono y me salgo de la foto porque me da la gana, y no tengo inconveniente alguno en dormitar bajo el techo infinito de las estrellas.
Decía que tengo una lata. Sí, de esas redondas con una hendidura, pintada de muñequitos, y a la que se conoce con el nombre de hucha (en “los chinos” su venta se disparó hace tiempo y no parece que decaiga) Y ahí, en la hucha, voy echando lo que puedo todos los días. ¿Así andamos, Jesulito? ¿Cómo que si así andamos? Soy un jubilado, un pensionista, oiga. Y no precisamente de esos que andan hasta el cuello por su adherencia a los eres fraudulentos. Soy un jubilado puro: de los que fichaban en la fábrica a las 6,45 y no salían hasta las 19,15 horas; de los que hacían su presentación en los andenes en el horario que tocara y no regresaban al origen, a veces, hasta la jornada siguiente, o la siguiente. No trates de averiguar, entonces, el porqué de la lata. Que tenía todas mis esperanzas puestas en la subida de este año, y ya ves: me revalorizan la pensión 3,78 euros, chaval.
Uno que guardaba la ilusión, porque de eso se trata, de poder pasar diez diítas de relax invernal en Torremolinos, aunque apenas me moviera del apartamento. Si acaso, un paseíto por la orilla de vez en cuando en la mañana temprano, un espeto de sardinas y una copita de nueces con nata en San Miguel Street, dos noches sí y cinco noches no… Pero me pregunto si llegaré a reunir lo que me piden por los diez días. Y es que observando el Congreso de los Diputados y, sobre todo, ese Senado, el Espartaco que el pobrecito trabajador (antes obrero) lleva dentro no puede sino sujetarse o que los demás lo aguanten; que no responde de sí en un momento dado, por el descarado mercadeo que ante sus ojos la mayoría de este enjambre de diseño y de billeteras repletas hace del ciudadano. ¡Unos pocos con tantísimo y tantísimos con tan poco! ¿Ley de vida?… Es que me entran ganas de romper la hucha, sacar la miseria que tenga, quedarme sin la lata y okupar directamente el apartamento de Torremolinos.

Compartir.

4 comentarios

  1. María García on

    ¡Hip, hip…hurra!, Señor Conde, Genial como siempre. Estimado Señor Conde , ya quisieran muchos personajillos de esos ser Conde como Usted, porque la categoría, lo que se dice ” Categoría”, eso sí que no se puede comprar, a la vista está, tan solo una miradita y los tontos hasta el infinito. ¿Digo, Tontos?, no, yo diría que son asnos( con respeto al pobre animal)como decían en el renacimiento las verdaderas inteligencias.

    Porque, Señor Conde, ¿ para qué vamos Usted y yo a meternos en esas escenas ridículas llenas de ignorantes?, si ya sobran. Usted y yo compartamos las risas que se echaba D. Benito y D. Pío, que nuestra actualidad está llena de los mismos personajillos. Como si tener altura de miras y de inteligencia fuera cosa de suerte de loterías, pues anda que no se necesita de horas y horas de preparación, de idiomas no te digo, de saber llegar a una reunión y cómo tratar al resto, son muy elevadas sus exigencias, porque si no nos meriendan en un bocadillo, total Señor Conde, Usted y yo como pensaba el Gran Dumas, mejor ser felices, mirarnos y mirar al resto con delicada verdad.

    Decía Dumas: ” “No estimes el dinero en más ni en menos de lo que vale, porque es un buen siervo y un mal amo.”

    Que los elefantes sean tan inteligentes y los hombres tan bestias debe ser debido a una cuestión de educación”

    ” Como los cántaros, cuanto más vacíos estan más ruido hacen.. así son ciertas personas vacías”

    Saludos Cordiales.

    • María García on

      Disculpe, Señor Conde,¡ A mí y al resto de lectores, encantados con que Usted nos de la lata con sus escritos!, ya forma Usted parte de nuestro ADN y todo, hasta nos impacientamos esperando el siguiente artículo.

      Gracias por tan inteligentes e ingeniosos artículos, nos hace felices a muchos.

      Saludos Afectuosos.

  2. Gonzalo Pozo Lepe on

    Sr. J.J. Conde, por fin he podido encontrar la lata cuya sola mención me lleva irremesiblemente o, ¿por qué no?, entrañablemente a mis remotos e infantiles recuerdos, cuando con los aperos de mi imaginación y una vez vacia de las caballas o sardinas que se bañaban en el aceite que habia dentro de ella, la transformaba en tambor.

    Las otras latas, las de las ranuras, eran de barro. Tan quebradizas e inconsistentes como el embaucador y perecedero valor de las metálicas perritas circulares -unas chicas y otras gordas- que introducía en ellas. De hecho y como prueba de ello, ¿qué podríamos adquirir hoy a cambio de aquellas “caninas” monedas?.

    En mi opinión y -como siempre- a mis cortas luces, deberíamos colmarnos de bien a nosotros mismos (las únicas alcancías que valen la pena) para derrocharnos en pro de los que necesiten nutrirse de verdadera riqueza.

    Un cordial saludo,
    Gonzalo Pozo Lepe

  3. Jesús, rompe la lata y vete a Torremolinos. Bueno, yo te recomendaría Punta Umbría que la arena es fina y en Torremolinos son ” chinorros “.

Leave A Reply

Las cookies de este sitio web se usan para personalizar el contenido y los anuncios, ofrecer funciones de redes sociales y analizar el tráfico. Además, compartimos información sobre el uso que haga del sitio web con nuestros partners de redes sociales, publicidad y análisis web, quienes pueden combinarla con otra información que les haya proporcionado o que hayan recopilado a partir del uso que haya hecho de sus servicios. Ver detalles

ACEPTAR
Aviso de cookies