EL ESTERO.
Paro.
[J. J. Conde]

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[J. J. Conde]
El EsteroParo es despertar cada mañana sin ninguna esperanza cosida al corazón, deambular por la casa tratando de descifrar los motivos verdaderos que arrinconaron a uno al escalón de la espera ésta, tan cargante y tan sola, tan desnuda y tan fría. Que te da la sensación de andar como vacío, de no ser válido, de estar nulo. Que se te vienen a la cabeza los terribles estigmas del fuego con el que amenazas jugar a cada minuto. Y que no te importa nada, en un momento dado. Y que si te aprietan, puedes confundir los cables y tratar de enderezarte “por el otro lado”.

Paro es tener que soportar, día a día, el saludo compasivo de los vecinos. Que te vieron salir, acaso con algún coraje bajo los brazos, y te ven entrar con la mirada fija al suelo y el cuerpo disminuido por el cansancio. Que te vaciaste en la jornada, de tanto anuncio, de tanto timbre y de tanta alfombra de despacho. Que te llenaste los huesos de prisas, de aceras, autobuses y metros siniestros. Que el hambre de otros te golpeó en las piernas y necesitaste un alto en el largo y tortuoso camino. Que no quedó de ti –buscador de grano- sino un muñeco bobo, medio loco y medio muerto.

Paro es el dardo que hiere el alma y degrada la personalidad. El aguijón que envenena los sentidos, dando al traste con lo que ves, lo que oyes, lo que hueles, lo que gustas y lo que tocas. Que en el habla eres parco y rompes los diálogos con los silencios. Que los pensamientos se te arremolinan, se trastocan las imágenes y acabas en el pozo de la desconfianza. Que el objetivo que te marcaste lo ves que se va diluyendo sin remedio. Que todo se va al garete.

Que si no fuera porque, de vez en cuando, una mano se te abre, un rayo de luz mínima te ilumina, una inocencia se arrima y unos labios se hacen carne de tu carne…

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6 comentarios

  1. Gonzalo Pozo Lepe on

    Sr. J.J. Conde, a este artículo no se le puede añadir nada más. Solo hacerse eco de él y suscribirlo.

    Un cordial saludo

    Gonzalo

  2. María García on

    Sublime, profundo y certero artículo…Usted Señor Conde si es de los buenos observadores como Goya o José María Sert.

    La elección de sus palabras y el sentido dado a ellas tal como lo merecen, nada de ambigüedad ni frivolidad, nada de esas malévolas características adoradas por otros.

    ¡Llorad, las damas, sí Dios os vala!

    Guillén Peraza quedó en la Palma,

    la flor marchita de la su cara.

    No eres palma, eres retama,

    eres ciprés de triste rama,

    eres desdicha, desdicha mala.

    Tus campos rompan tristes volcanes,

    no vean placeres sino pesares,

    cubran tus flores los arenales.

    Guillén Peraza, Guillén Peraza,

    ¿dó está tu escudo?, ¿dó está tu lanza?

    Todo lo acaba la mala andanza.

    Felicidades por tan Honorable escrito, que palabra tan importante (HONOR)será recogida en un futuro próximo quizás, nunca se sabe, pero puede…

    Saludos Cordiales.

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