Encinal alerta del avance de la seca y el lamentable estado de las dehesas

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La seca está acabando con miles de encinas.

La seca está acabando con miles de encinas.

La Seca de la Encina, como se conoce popularmente a la afección que padecen las dehesas de la Península Ibérica, sigue avanzando a un ritmo vertiginoso que se incrementa de forma significativa tras los meses de verano.

Encinal, Foro para la Defensa y Conservación de la Dehesa, organización integrada por más de medio centenar de entidades españolas y portuguesas que desde el año 2007 trabaja por el reconocimiento y la salvaguarda de los ecosistemas de Dehesa peninsulares, ha podido constatar un año más cómo a pesar de los permanentes esfuerzos de sus miembros y de los titulares de las zonas de Dehesa, cada día se pierden miles de encinas y alcornoques, aumentando las hectáreas de terreno que van pasando de constituir ricos ecosistemas y fértiles zonas de producción agroganadera a terrenos prácticamente baldíos que, con suerte, tardarán generaciones en recuperarse. Para José Luis García-Palacios, presidente de Encinal, se trata de “una tragedia muy similar a la de los incendios forestales, aunque la tortura sea más lenta y quizás por eso, la respuesta de las administraciones también sea mucho menos interesada, ágil y efectiva”.

“Exigimos a la Junta de Andalucía que salga de su estado de indolencia y actúe de una vez por todas como se espera de una administración que tenga un mínimo de responsabilidad al respecto”. “Cada día la seca avanza ante la inoperancia de la administración y es un avance con letales consecuencias socioeconómicas y medioambientales”, explica. En primer lugar, consecuencias irreversibles sobre el medio ambiente en general y el ecosistema de la Dehesa en concreto y en segundo lugar, íntimamente relacionada, una pérdida continua de puestos de trabajo y riqueza derivada de los aprovechamientos agroganaderos, turísticos o culturales, entre otras actividades económicas.

No en vano, desde que el Parlamento de Andalucía aprobó en junio de 2010 la Ley de la Dehesa, la normativa no ha tenido ninguna aplicación práctica. “Se puede decir que, hoy por hoy, tres años después de su aprobación, la Ley de le Dehesa es papel mojado”, lamenta García-Palacios, “y para los que nos hemos pateado toda España y parte de Portugal para conseguir adhesiones, mostrar el problema a los representantes políticos y administrativos y conseguir que, por fin, la Dehesa tuviese un marco normativo propio y acorde a sus necesidades y problemática, el balance es tremendamente frustrante, impropio de aquellos que se autodefinen como supuestos servidores sociales”.

En septiembre se cerró el plazo de presentación de alegaciones al borrador del Plan Director de la Dehesas, que constituye el instrumento de gestión de la Ley de la Dehesa, es decir, una especie de “guía práctica” de la normativa que marcará lo que se puede hacer y lo que no en las áreas de Dehesa para que puedan seguir conviviendo en equilibrio los aprovechamientos agroganaderos, cinegéticos y micológicos y los elementos de la flora y la fauna que constituyen este singular ecosistema. Pero además, el Plan Director ha de establecer los mecanismos destinados a luchar contra la Seca, el mayor enemigo que tiene la Dehesa.

Algo que a menudo se “olvida” por la administración es que toda Ley ha de tener asignado un presupuesto que permita su aplicación práctica, con partidas destinadas al desarrollo de la misma, que en el caso de la Ley de la Dehesa y desde su aprobación se acordó la necesidad de la misma por la extrema urgencia que se precisaba en contar con un marco normativo que permitiera la investigación y a la promoción de experiencias privadas, con notables resultados pero sin ningún apoyo por parte de la administración.

Resulta igualmente sintomático el interés con el que se afronta este asunto por parte de la Junta de Andalucía, hasta el día de hoy solo se ha podido avanzar en recopilación de datos con un carácter intervencionista y regulatorio, cuando realmente se necesitan ayudas económicas o herramientas de financiación que permitan desarrollar planteamientos físicos, biológicos y científicos que ayuden a reducir el terrible impacto de la Seca, al menos en Andalucía. Como cifra indicativa del tamaño del problema al que nos enfrentamos y que desde hace muchos años viene denunciando Encinal, por el simple efecto de la Seca y en base al número de encinas cortadas, cada año desaparecen para siempre en Andalucía unas 1.500 hectáreas de Dehesa, sin contar aquellas que se deterioran por las afecciones aparejadas que conlleva la propia Seca (plagas de coleópteros y defoliadores de los quercus). Hace uunos meses se iniciaron las primeras actuaciones del Proyecto LIFE-Dehesa, donde se incluyen como partícipes a Encina y otras asociaciones miembros, si bien es una medida interesante para dar a conocer esta tragedia a nivel de la UE, resulta contradictorio que desde la propia Consejería del ramo no se ponga ni la disposición ni los medios suficientes o necesarios para afrontar este proyecto debidamente, dando la impresión que se persigue un interés distinto al que debiera ser original.

A juicio de Encinal, resulta también paradójico que se haya obviado en el borrador del Plan Director la existencia de la única herramienta existente en este momento que contribuiría a aportar a los propietarios (públicos o privados) de Dehesa una guía eficaz de manejo de estas explotaciones. Se trata del ‘Manual para la Gestión Sostenible de las Dehesas de Andalucía’, que la administración bien conoce, constituyendo un compendio pormenorizado y práctico sobre las afecciones de la Dehesa, el cual ha sido realizado por expertos de las universidades de Huelva y Córdoba, que durante más de tres años han estudiado y concluido, colaborando en el mismo otras instituciones de reconocido prestigio académico y expertos del sector, sufragado por los miembros de Encinal y que podría haber sido difundido por la administración andaluza y así contribuir a un mejor conocimiento de este ecosistema, su mantenimiento y su protección.

“Fuimos nosotros quienes iniciamos esta lucha y vamos a seguir en ella hasta que consigamos acabar con esta lacra. Con esto quiero decir que estamos a disposición de la administración, siempre que estén dispuestos a trabajar, pero no podemos esperar a la mejora de una patente ineficacia, como para que se tarden tres años en presentar un borrador de un documento mientras cada día se cortan miles de encinas”, advierte García-Palacios. “Es una cuestión de principios para con la sociedad que se representa, donde solo debería primar el beneficio general. Hoy, en nuestro país y más concretamente en Andalucía, es evidente que solo hay interés en objetivos que aseguren la permanencia en los cargos públicos antes que prestar atención al administrado, algo que por simple conciencia debería dar un giro de 180º, de lo contrario y en el específico caso de las Dehesas, no quedará nada sobre lo que administrar”

 

 

 

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