Obituario: En recuerdo de Luis Pérez Zunino

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(Texto: Jordi Querol)  Luis, con tu triste ausencia, muchos de nosotros, los de mayor edad comprobamos con tristeza que nuestro equipaje sentimental cada vez es más reducido, por este motivo, las referencias y los recuerdos del pasado cada día son más difíciles de compartir. Ya sé que explicamos nuestras vivencias comunes a nuestros hijos y después a nuestros nietos, es decir, a los que continuaran nuestra andadura, incluso a veces les enseñamos fotografías de aquellos tiempos, pero ya no los podemos comentar directamente con los que, en su día, los conllevamos.

Ahora, que en Barcelona me entero por Diego Zabala (Cartaya) que ya te has ido me viene a la memoria el Rompido. Tú sabes muy bien que, en aquel precioso lugar onubense, vivimos juntos veraneos maravillosos, jornadas inolvidables. Aquella felicidad tan sonora, en pocos años se convirtió en algo muy distinto. Luis, ya sé que te lo creíste cuando te lo conté pero hoy lo quiero repetir: Cada verano al circular por la carretera que une la Galera con el Rompido y pasar obviamente por delante de la que fue tu querida casa, nunca miro. No quiero entristecer.

Luis, contigo se van una multitud de vivencias e imágenes. Ahora, de entre todas ellas, aparece en mi mente tú singular mirada. Una mirada madura y sabía que fluía de ti con extraordinaria naturalidad. Una mirada serena, que últimamente me angustiaba mucho ya que estaba bañada de cierta desolación. Tu comportamiento serio junto con tus silencios inteligentes, calaron muy hondo dentro de mí y por eso me gustaba tanto contrastar contigo mis inquietudes en la terraza del “Portichuelo”.

Te conocí hace cuarenta años en el Rompido, por lo tanto, te pude observar en tus diversas facetas. Primero como empresario significativo y brillante, después inmerso en tu derrumbamiento económico y, finalmente, ya enfermo de feliz abuelo. En todas estas etapas de tu vida siempre actuaste igual, con equilibrio y seriedad.

En cualquiera de estas distintas etapas siempre afloró tu enorme generosidad; virtud esta, que siempre fue la protagonista de tu existencia. Sé que no te gustará que lo diga públicamente porque tú ya las has perdonado, pero hoy yo necesito gritar contra lo indigno, despreciando con fuerza a todos aquellos que sin razón, se aprovecharon de tu derrumbe.

Luis, no te quepa ninguna duda, todos los demás, tus hijos, tus nietos, tus amigos en general y también mi mujer y yo te añoraremos muchísimo. Con tu ausencia Luis, no solamente se va un ser querido, sino que tu Huelva, esta ciudad que tanto amabas se debilita muchísimo ya que pierde a uno de sus ciudadanos significativos. Adiós LUIS

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